Histórico

¿Se incuba más violencia en Venezuela?

Parafraseando el verso de Rubén Darío diríamos que se incuba más violencia, tal vez la guerra, en Venezuela, y que tiembla la tierra en Italia. El verso de Rubén Darío que cito pertenece a un extraño poemilla profético titulado Agencia y está recogido en su libro El canto errante que data de 1907. No muchos años antes de la inesperada guerra mundial de 1914. Incubadoras de terribles guerras suelen ser, según el poeta, las grandes asambleas internacionales que se reúnen para evitarlas. Tergiversando tal vez el famoso y nefasto dicho clásico de ?si quieres la paz prepara la guerra?, se diría, según este aforismo latino, y ladino, que cuando se habla y discute mucho y por mucho tiempo de la paz y las paces que puedan asegurarse a sí mismas para que ceses la violencia y no suceda la guerra, esta se adelanta y precipita como si se la hubiese provocado; involuntariamente, al parecer. Algo muy parecido a lo que ahora sucede con el llamado terrorismo.En efecto, en el escaso vocabulario oficial de Nicolás Maduro reina inexpugnable el vocablo ?paz?, como también en altos representantes castrenses, quienes hablan de ?lucha para la paz?, ?victoria para la paz?, ?triángulo para la paz?, y otros lugares comunes y frases hechas, que pareciera más bien, en parte, una justificación para comprar más equipos antimotines y ?embolsillar? respectivas comisiones, a la par que rastrean a presuntos terroristas, desestabilizadores, perturbadores de la paz, crean situaciones de hecho para arrestar ciudadanos inocentes y así llenar cárceles, calabozos, donde sufrirán torturas, maltratos, y serán testimonio de la impostura que el gobierno arma diciendo que busca la paz.En Caracas se han reunido, estos días pasados, dos asambleas, una grandísima, a pesar de los obstáculos para que no entrasen a la ciudad, y otra oficial, grande mediáticamente y por asistencia cautiva; se reunieron para asegurar la paz, y no son comparables, pues distintas fueron las condiciones imperantes para su convocatoria y asistencia; no hubo imparcialidad, igualdad equitativa, dado que todo al aparato gubernamental se volcó para asistir la persistente disminución de adherentes del gobierno. Y no sorprendió que Maduro emplease el susodicho vocablo tantas veces como le vino en gana, lo cual a lo mejor significaba lo contrario de lo vocalizado, como decía Rubén Darío o, diríamos mejor, para asegurarnos de que estamos en una paz terriblemente amenazada de perderse: una paz rodeada de acechanzas, amenazas por todas partes que tal vez llevan consigo, en sus oscuras entrañas escondidas, la violencia, guerra.Y la sombra espectral de aquel verso, de aquellos apocalípticos versos de Rubén Darío, acuden a nuestra memoria, involuntariamente también, con sugestión maligna. Y pensamos que si, como sucedió, estas manifestaciones pacificadoras casi coinciden con tan espantosos terremotos, serán, a su vez, proféticos registros sismográficos; aterrorizantes augures de conmociones catastróficas. De tal modo que el clásico consejo se nos invierta y convierta en este otro: ?Cuando tanto y a tantos oigo hablar de paz, prepárate para la guerra?, pues, sigue diciéndonos el poeta: ?Los rayos han terror profundo/ Huele a podrido en todo el mundo?. Como olía, apestaba, en el reino fantasmal  de Dinamarca, donde su príncipe Hamlet no pudo reinar por haberse ?fantasmatizado?.Como huele en Venezuela ahora por la enorme cantidad de cadáveres que ingresan a las morgues: asesinatos a mansalva ejecutados por las FANB y los órganos policiales, de niños y adultos que en hospitales fallecen al carecer de las medicinas oportunas, atención médica indispensable, alimentación adecuada, y existencia de cuerpos muertos, decapitados, abaleados por el hampa, en calles, avenidas, vecindarios.Es imposible lograr la paz verdadera en estas condiciones y con las erradas políticas oficiales; más bien violencia, guerra, puesto que se niegan el derecho natural a la salud, las libertades fundamentales, el ascenso social, y hay discriminación forzosa del venezolano; la libertad de pensamiento y conciencia en entredicho, como muestran despidos en el gobierno por haber firmado para el revocatorio, etc. ¿No surge así odio? Desconocer la voluntad popular, ¿no altera a los ciudadanos? Chávez hablaba de ?freír la cabeza de adecos, de la oligarquía?; así comenzó a brotar odio a borbotones. Ahora son pacifistas; tienen la mayoría en contra, la evaden, desconocen, les aterroriza perder poder. En fin: ¿cómo busca la paz es una impostura del gobierno? ¿Acaso no cunde un hamlético terror, pánico por la vida, como de la muerte?