Histórico

Henry Ramos lo hizo con afecto

Estos comienzos de año en Venezuela han sido interesantes. Han sido interesantes, si vemos los acontecimientos en el nuevo parlamento venezolano, integrado por diputados de la oposición en contraste con los del gobierno. La elección del presidente de la Asamblea tomó en consideración importante la existencia de un hombre fogueado e inteligente como lo es Henry Ramos Allup. Vale la pena el análisis de lo ocurrido ?en estas líneas? para verificar muchos tabúes que tiene la gente común y que esa nueva elección del presidente de la Asamblea rompe con parámetros culturales y mentales ocurridos en los últimos años, manifestación que me refiere a la gente que dice que siempre hay que poner gente joven cronológicamente en los cargos en gran responsabilidad en el país. Ramos Allup es un hombre de más de 70 años, lo cual implica que a los fines de la idea cultural en Venezuela es un hombre viejo. Que la Asamblea ha debido de ser presidida por un joven que quiera cambiar el mundo, y no contaminado con las mañas tradicionales del quehacer político venezolano. Nada más falso. Justamente, el día de la elección, el representante del gobierno, un joven de 25 años, Héctor Rodríguez parecía un verdadero viejo en sus planteamientos políticos y en sus argumentaciones sociales para rechazar la propuesta de los sectores de la oposición. Al contrario, Ramos Allup hizo planteamientos de modernidad e incluso, a mí en particular, me llamó la atención el hecho de que planteara públicamente que los diputados de ahora deben tenerse cariño y afecto entre ellos, para mejor convertir los consensos necesarios y así contribuir, de una manera u otra, en fortalecer el criterio por medio del cual la democracia y la libertad son el verdadero camino para lograr la paz y la grandeza. Indiscutiblemente, el planteamiento de vincular el trabajo de un político cara al sentimiento propio de los seres humanos es, a mi juicio, un argumento ideal que nunca ha sido alegado por político alguno en Venezuela después de 40 años, que yo recuerde. Y que lo manifieste un hombre creado en la cuarta república, adeco de profesión, y hombre que vivió intensamente los años sesenta, setenta y ochenta me parece de una iluminaria y grandeza que no tiene límites. Ese solo argumento, basado en un razonamiento personal del mismo Henry, me basta para considerarlo el candidato ideal para ocupar la presidencia de la nueva Asamblea Nacional.   Fíjese que digo la nueva Asamblea Nacional ?lo cual refiero exactamente una conjunción de representantes del pueblo con ideas distintas y hasta contradictorias? que tengan ideas modernas sobre lo que debe ser la democracia hoy día, y los nuevos sistemas de la política mundial, y más aquí en Venezuela donde sufrimos un atraso histórico e ideológico de más de 40 años producto de las políticas de un régimen que todos los días se muere lentamente, tanto en sus reacciones sociales como en sus políticas públicas. En la nueva democracia el afecto debe mandar y gobernar, es decir, imaginemos que hacer una ley no solo implica estatuir por vía general para un indeterminado número de personas, sino que el fin de la ley no solo sea lograr su cumplimento para llegar al bien común, sino verificar y enaltecer que la sumisión de cada uno de nosotros al texto de la mayoría se haga con afecto y admiración. En estos días he seguido de cerca las directrices del nuevo presidente de la Asamblea, y les confieso mi admiración personal cada vez que habla o actúa. Lo veo que actúa con afecto. El día que decidió votar la gran cantidad de fotos de Chávez y de Bolívar que había en la Asamblea ?que parecían más pinturas hechas por brujos o pintores fumando tabaco? su forma de hacerlo lo hizo pensando en la parte sentimental del pueblo, para que no se confunda en sus afectos y sentimientos. Para mí fue una actuación adecuada a los nuevos tiempos y lo hizo con afecto. Henry Ramos Allup es un hombre joven. Así lo creo. gbricenovivas@gmail.com