Histórico

Educación y diseño hoy: nuestro planeta en crisis

En el artículo anterior diserté sobre la necesidad de formar comunicadores visuales dispuestos a escuchar y hablar; profesionales abiertos al diálogo social y a la integración con las comunidades. Propuse dejar de lado el desarrollismo autoritario y transformar el ego de la actitud ?creativa? en talento para trabajar en equipo y disciplina para la investigación. Hoy necesitamos más lectores y menos inspirados, más dudas y menos afirmaciones, más inteligencia y menos recursos, más relaciones y menos  herramientas. Saber leer libros y documentos, espacios urbanos, entornos naturales, datos científicos, emociones y necesidades humanas, tiene un valor incalculable en el desarrollo de un proyecto. Me refiero a una lectura activa, analítica; subversiva. También precisamos de profesionales entrenados para la escucha, capaces de cambiar territorios hostiles en oportunidades para el intercambio.Es muy difícil decir algo útil sin haberse involucrado primero. Y no es posible involucrarse sin haberse ganado la escucha; sin tener la confianza del espacio y sus habitantes. Ronald Shakespear, maestro del diseño bonaerense, dice sobre ?hacer legible la ciudad? lo siguiente: ?Cuando me enfrento a un problema, empiezo con la audiencia, la gente. Entender a la audiencia implica descifrar sus códigos. Ellos me ayudan a definir el problema. En definitiva, el diseño es para ellos?.Un primer paso en esta dirección pide ubicarse en el contexto del siglo XXI. El mundo está compuesto por sociedades complejas: la ciencia, la tecnología, el intercambio inmaterial, las ambiciones desmedidas y la intolerancia han transformado las relaciones, las identidades, las formas de consumo y los modos de habitar el planeta. Hay ganancias y pérdidas como en todas las épocas, pero hoy ocurren a velocidades inimaginables. Las crisis ya no son eventos excepcionales sino formas de vida. Mario Vargas Llosa habla de sociedad del espectáculo, Zygmunt Bauman de sociedades líquidas y Alain Touraine afirma que ?la sociedad ya no existe?. Toda crisis acarrea desplazamientos y estos generan necesidades: establecer nuevos conceptos, responder de forma distinta y adecuar la percepción a los lenguajes emergentes. La vida cotidiana está en constante reacomodo, los ciudadanos transitan por espacios y tiempos múltiples, y se han acostumbrado a la desigualdad. El filósofo Antonio Pasquali dice que estamos en la ?era de la velocidad y el jadeo?: pensamos poco y nos expresamos a base de fragmentos.El consumo también ha cambiado, las audiencias son los nuevos lobos. La tecnología instauró la movilidad y modificó las relaciones de poder. Para Moisés Naím ?la conversación es ahora, por necesidad, entre muchos?. El individuo pasivo frente a los medios tradicionales se convirtió en cazador. Antes pastaba  en las praderas de la cultura de masas y era presa fácil de las industrias culturales. Las redes sociales y ?el Internet de las cosas? dispersaron las pasivas manadas y las volvieron depredadores.Consumir ya no es recibir, es buscar. Sin embargo, este nuevo poder de las audiencias no trajo una utopía sino un campo de batalla; las corporaciones han respondido con nuevas estrategias de seducción y dominio.Antonio Pasquali en Bienvenido Global Village afirma que la ciudad contemporánea ofrece ?cada día mayor abundancia de comunicaciones vicariales, seudo comunicaciones o erzatz de diálogo y de contacto, y cada día menos ocasiones de sentirse prójimo de alguien?.  La abundancia de medios y datos parecieran aumentar el aislamiento y la exclusión. Sociedades moviéndose a grandes velocidades no son necesariamente sociedades más justas. Tal vez nuestro mundo no ha dejado de ser el que describen los versos de Eugenio Montale: ?Existe un solo mundo habitado/ por los hombres/ y esto es más que cierto/ un solo mundo, un globo en el cual la cacería al hombre/ es el deporte en el que todos están de acuerdo?. Sin embargo, no tenemos otro y a este debemos responder.Situados sobre las condiciones de nuestro planeta en crisis, debemos apostar a premisas indispensables para integrar la educación en diseño a la innovación social y al emprendimiento de las comunidades. Aprender a leer,  a dialogar y a narrar es esencial para lograrlo. Sobre esto hablaremos en el próximo artículo.  hvaldivieso@gmail.com