Histórico

Dos poemas: Centenario Luz Machado (1916-1999)

La casa por dentro La casa necesita mis dos manos. Yo debo sostener su cal como mis huesos, su sal como mis gozos, su fábula en la noche y el sol ardiendo en mitad de su cuerpo. Deben dolerme las cortinas y sus gaviotas muertas en el vuelo. Conmoverme el jardín y su antifaz de flores dibujado, el ladrillo inocente acusado de no haber alcanzado los espejos, y las puertas abiertas para las recién casadas con su rumor de arroz creciendo bajo el velo. Debo atender su réplica del universo, la memoria del campo en los floreros, la unánime vigilia de la mesa, la almohada y su igualdad de pájaros dispersos, la leche con el rostro del amanecer bajo la frente con esa yerta soledad de una azucena simplemente naciendo. Debo quererla entera, salida de mis manos con la gracia que vive de mi gracia muriendo. Y no saber, no saber que hay un pueblo de trébol con el mar a la puerta y sin nombres ni lámparas. En mi habitación Aquí están mis zapatos, con la forma de los pasos y el pie que los dispone. Aquí están mis vestidos, mis blusas y mis faldas y mi ropa interior, liviana y sencilla como una campánula silvestre ya marchita, mis medias que olvidaron las orugas y han conocido antes la máquina y el ruido, y después el latido y la huella; mi paraguas, lánguido capullo, calabaza del color del durazno y la cayena, oh, mi mejor amigo defendiéndome del cielo y su arrebato. Espejos, libros, memorias de los viajes, la música viniendo desde lejos, su posada mariposa libérrima, un lecho donde el sueño sólo es más sueño, una lámpara antigua de la abuela materna, una diversa advocación de vírgenes y santos para la belleza y por los hijos, para la soledad, esta máquina de escribir que llena de picotazos el silencio como una gaviota furiosa y hambrienta contra la huidiza verdad del mar, este olor que de pronto se viene del jazmín del jardín, desde la calle a pelear contra el mío y mis perfumes saliéndose de mí o del armario abierto. Y retratos. Y la vida haciendo ruido adentro y en torno en cada día que pasa.