Histórico

Cuando la poesía no es belleza

Mori Ponsowy, poeta venezolano?argentina, acaba de traer a Caracas su poemario Cuánto tiempo un día (Editorial Brujas, Buenos Aires, 2015) cuya virtud central es mostrarnos que un buen poema no tiene porqué terminar en ?belleza?, mucho más crucial y poético resulta si en su corpus anida sobrecogimiento, emocionalidad filosa y directa, conmoción humana a fondo.Allí es donde reside la poética incuestionable de este libro: ofrece en cada uno de sus 28 poemas la vida pura y dura, sin subterfugios, que sin misericordia nos golpea el vientre y el corazón y también la conciencia.Esa ofrenda se despliega desde una construcción narrativa precisa, puntuada por la ironía y el sarcasmo, por los enigmas y las improbabilidades, y casi siempre también por alguna insignia del amor. Su lenguaje es exacto, sin equívocos hasta deslumbrar con su trasparencia (?No perdamos tiempo: ven a la cama. Desnúdame?) que se desplaza entre una atmósfera intelectual hamletiana (lo dilemático de cada pregunta que efectivamente aspira a respuestas sin lograrlo del todo) y una expresividad visceralmente pasional (con el fuego de la sentimentalidad más entregada). Y esa urdimbre se levanta más que en las formalidades de una arquitectura poética en una ingeniería vital y sensible que lo sostiene, una poética más apuntalada por el estar que deviene en sendero para mostrarnos el ser.Además, la poética de este libro va más allá, incorpora otros impulsos, esencialmente el de estar comunicado por una voz transparente y constante en cada poema. Siempre encontramos en ellos la voz del yo, del tú, la del ellos o nosotros, jamás la frialdad de una descripción o la neutralidad del vacío de sonoridad humana. Siempre es alguien que habla, que te habla, que se interpela y te interpela, siempre, de un modo que la palabra se convierte en confesión y esta en revelación que concierne a todos y cada uno (?Vienen y te arrebatan la voz, / cantan en otro idioma, /sueñan tu sueño?).Ahora bien, la voz que convoca en Cuánto tiempo un día, es sin lugar a dudas femenina, hecho que le presta una verdad aún más auténtica al libro: su textura de intimidad, su naturaleza personalísima, incondicionalmente individual, libre de pudores y plena de veracidad, de honradez irreverente. Parafraseando (quizás a san Agustín), quien lee este poemario toca la honda plenitud de una mujer reflexiva, emotiva, honesta hasta la sangre y los huesos.Se trata de una poesía inusualmente vital, palpitante y vorazmente comunitaria, que no es política pero sí comprometida, ciudadana, pues a cada uno de los que andamos por esta tierra, bondadosos o malignos, si algo nos identifica es la ingrimitud, el azar, el deseo de encontrar la rendija que nos resuelva enigmas, que nos regale certidumbres ante las improbabilidades, las mutaciones, la inseguridad del destino. En fin, la política es el río que pasa y la vida es el río que no cesa y permanece.En síntesis, este poemario de Mori Ponsowy es bienvenido como pocos pues no está atiborrado de poesía para la belleza sino para la verdad, adolorida o celebrante, no es para la estética percibida por el ojo o los oídos, sino para la conciencia ética donde la carne del cuerpo es el corazón del alma (?Seis años he tardado / en aprender / que cuanto más intensa su presencia / tanto mayor su fugacidad?). Ese es nuestro territorio común, afirma el poemario, y no la eternidad ni la gélida placidez estética. Tal es el trasfondo radical de este poemario. Cuánto tiempo un díaMori PonsowyEditorial BrujasBuenos Aires, 2015