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Las alarmantes cifras del embarazo adolescente en América Latina

Fondo de Población de la ONU llama la atención por vulneración de derechos sexuales de las mujeres

Mujer embarazada

Diego Santacruz / Archivo EL TIEMPO

 En América Latina y el Caribe los nacimientos entre madres menores de 15 años aumentaron cerca del 10%

En América Latina y el Caribe, cuatro de cada cinco embarazos de madres adolescentes –las jóvenes con edades entre los 15 y los 19 años de edad– no son planeados; es decir, solo uno ha sido buscado conscientemente.

Esta cifra no solo revela la situación en la que se encuentran las niñas y adolescentes en la región (se estiman en 54’694.000 entre los 10 y los 19 años), sino que también son la muestra de una de las más graves desigualdades que hay en América Latina.

El tema es abordado en el informe del Estado de la Población Mundial ‘Mundos aparte: la salud y los derechos reproductivos en tiempos de desigualdad’, que el Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa, por su sigla en inglés) presentará este martes en Londres.

El informe, que analiza las inequidades de género en el mundo, recoge los resultados de encuestas realizadas en el 2016 y en periodos anteriores a mujeres de entre 20 y 24 años de edad en los países de todas las regiones.

Si bien el documento reconoce que, en general, hay avances en la región, también alerta sobre datos preocupantes como el que se desprende de dos encuestas consecutivas que ponen a América Latina y el Caribe como la única área del mundo donde los nacimientos entre madres menores de 15 años aumentaron cerca del 10 por ciento.

Para el informe, en la región se mantiene una deuda histórica con las mujeres y las niñas. Y el problema va más allá de la condición de pobreza de las familias, porque –dice– tiene que ver también con políticas públicas que reconozcan realmente los derechos sexuales y reproductivos de la mujer y las niñas.

La vulneración de estos derechos es lo que, de acuerdo con el Fondo de Población, termina generando una serie de impedimentos para que la mujer pueda acceder, por ejemplo, a educación, a una relación de pareja respetuosa, a un trabajo con remuneración digna, y limitando la posibilidad de decidir cuándo tener hijos y cuántos.

Esa es la tragedia que viven miles de mujeres en América Latina y el Caribe que terminan excluidas social y económicamente y, además, heredando esa situación a los hijos, lo cual se vuelve un círculo vicioso del que no hay salida.

Jóvenes sin acceso a anticonceptivos

De acuerdo con Federico Tobar, asesor regional de Aseguramiento de Insumos de Salud Reproductiva para América Latina y el Caribe, de la Unfpa, una forma de desconocer los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y niñas es el hecho de que desde hace más de 30 años, con algunas excepciones, los programas de planificación familiar se concentran en las mujeres casadas, que ya tienen acceso a estos, y no en las adolescentes.

Esta situación se evidencia también en países en donde si bien tienen sistemas de seguridad social que cubren los anticonceptivos, estos no son suministrados a las jóvenes, muchas de las cuales no tienen una pareja estable y con frecuencia son víctimas de violencia sexual.

Sorprende también que hay naciones donde solo acceden a los métodos de planificación modernos quienes están en los niveles socioeconómicos bajos, porque son cubiertos por los sistemas de seguridad social, aunque aquellas que están en niveles medios pueden tenerlos solo si los compran por su propia cuenta. Es en ese momento cuando, en muchas ocasiones, la mujer se enfrenta al dilema de adquirirlos o mantener cubiertos otros gastos vitales.

En el caso de las adolescentes que quedan en embarazo (en 2016 hubo unos 3,6 millones de casos, según datos del Instituto Guttmacher), con frecuencia ese estado es ocultado o, incluso, si no terminan siendo madres solteras, pueden estar accediendo a casarse o a vivir en unión libre. Es un fenómeno en el que América Latina y el Caribe también superan los índices del mundo (con 27 por ciento, excluyendo a China). En las menores de 15 años, con un 7 por ciento, el matrimonio es ligeramente menor que la media mundial (de 8).

Controles prenatales

Por otro lado, esas adolescentes, explica Tobar, tienen menos controles prenatales que las mujeres adultas y, por tanto, están más expuestas a complicaciones en la salud o a fallecer (en 2015, la OMS, UNFPA, Unicef y el Banco Mundial estimaron la mortalidad materna promedio en 67 muertes por cada 100.000 nacidos vivos). Ese riesgo es mayor entre las menores de 15 años, para quienes el riesgo de muerte en el embarazo es cuatro veces el de las jóvenes de 15 a 19 años.

Entre las niñas y jóvenes es preocupante que casi 4 de cada 10 embarazos terminaron en abortos, en su mayoría clandestinos e inseguros. En total, el Fondo calcula que en la región se presentaron 1,4 millones de abortos en adolescentes en 2016, una situación que sin duda devela un grave problema de salud pública.

El informe destaca que el 90 por ciento de las causas de muertes maternas en América Latina son evitables a través de intervenciones de bajo costo y con prevención, a las cuales las poblaciones con mayor exclusión no acceden.

Un embarazo a destiempo reduce las opciones

Esteban Caballero, director regional del Unfpa para América Latina y el Caribe, invita a tomarse “muy en serio” la agenda 2030 de desarrollo sostenible y asegura que el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos está estrechamente vinculado con el proceso de desarrollo de capacidades y adquisición de capital humano.

“Tener un embarazo a destiempo, cuando se es demasiado joven, o cuando no es el momento adecuado, le quita a la mujer, y posiblemente a su pareja, la oportunidad de adquirir dichas capacidades, y, por ende, su panorama de opciones se empobrece y su potencial como recurso humano que hace mover la economía disminuye”, explica el director regional del Fondo.

Y a renglón seguido agrega: “De ahí que es tan importante la realización del derecho reproductivo básico, que es el de decidir si tener o no tener hijos, cuándo tenerlos y poder espaciar entre un hijo y el siguiente. Esto es solo un ejemplo de ese vínculo entre los derechos y el desarrollo de los países”.

Otros países de América

Argentina

En el 2003, la tasa de fecundidad fue del 57,5 por cada 1.000. En el 2011, creció a 69,6 por 1.000 adolescentes, situándose en la tasa más alta de los países del Cono Sur. Los embarazos de madres menores de 20 años llegan al 15 por ciento y en las menores de 15 solo son el 0,4 por ciento.

Uruguay

El 65 por ciento de los embarazos adolescentes no son planificados. La violencia contra las mujeres es la mayor preocupación: 7 de cada 10 han tenido una experiencia de violencia en su vida. Es el segundo país de la región con más mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas.

Costa Rica

La tasa de participación laboral femenina es del 43,6 por ciento. En este país centroamericano, las mujeres tienden a realizar la mayor parte de los trabajos domésticos. 

La tasa de fertilidad adolescente es de 56 por cada 1.000, una cifra que es superior en las zonas rurales, fronterizas y costeras.

El Salvador

En el 2014, el 16 por ciento de las adolescentes embarazadas se suicidó. En el 2013, 1.407 alumnos abandonaron sus estudios como consecuencia de los embarazos y la violencia sexual. Cada 3 horas una mujer es víctima de agresión sexual y la tasa de feminicidios está entre las más elevadas del mundo.

México

La tasa global de fecundidad es de 2,24 nacimientos por mujer. La mortalidad materna en el 2011 era de 50,75 por cada 100.000 nacidos vivos. La violencia de género es un grave problema para el país. Se estima que una de cada 5 mujeres ha padecido violencia sexual o violencia doméstica.

Perú

Ocupa el segundo lugar en tasas de feminicidio de América Latina. Cerca del 70 por ciento de las mujeres en edad reproductiva sufrieron violencia infligida por la pareja al menos una vez. Al menos tres adolescentes de menos de 15 años se convierten en madres cada día, lo que es motivo de creciente preocupación.

Venezuela

Los embarazos adolescentes son el mayor desafío que enfrenta el gobierno. La tasa de nacimientos en esta población es del 101 por cada 1.000. En el 2010, el 50 por ciento de las mujeres sufrieron violencia por parte de su pareja.