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La Paciencia: Violette Bule, el eros de la creación

Una breve entrevista sobre la perspectiva erótica de esta artista venezolana teniendo como pretexto su reciente proyecto, “In Someone Else's Bed”

Violette Bule

Alberto Sisso

 Violette Bule

Por José Antonio Parra @parraa23

Violette Bule es una de las artistas venezolanas de mayor potencia a nivel internacional. Su medio de expresión primordial es la fotografía, aun cuando ella misma sostiene que es de “profesión ilusionista, creadora de ilusiones ópticas o una suerte de prestidigitadora”. Su trabajo es extremadamente provocador. Recién tuvo una muestra en la ciudad de Miami que ha despertado los mejores elogios. Esta se dio como parte de su proyecto, In Someone Else's Bed.

Este trabajo, según la propia argumentación de la fotógrafa, es un desagravio por el hecho de que tuvo que alquilar una habitación para resolver un asunto económico. Ella se registró entonces en una plataforma virtual para rentar el cuarto por un corto período, de forma de ofrecerla a personas que querían viajar sin la necesidad de pagar hoteles.

La creadora comenta que una vez que comenzó el proyecto comenzó a registrar fotográficamente a las personas que dormían en su propia cama. Para esta artista, dicho proyecto es más una reflexión sobre el neocapitalismo y el sharing economy, al igual que sobre las plataformas virtuales. El proyecto duró un año e implicó 45 retratos en total.

Esta experiencia significó un registro íntimo en el sentido que hizo fotografías en pijamas, así como registros de los objetos personales de los sujetos. Incluso, algunos de ellos llegaron a fotografiar a la propia Bule. Ya durante la marcha del proyecto, se incorporó a este Raquel Abend para la realización de registros textuales y testimonios basadas en entrevistas a los inquilinos. En este caso la perspectiva de Bule se da en una doble vertiente, no solo desde su mirada al sujeto, sino también desde la mirada del otro hacia ella misma.

Teniendo como pretexto dicha experiencia hemos realizado una breve entrevista a la creadora, donde el énfasis está colocado en la mirada erótica, dado que esa es una línea de investigación donde ella ha puesto el acento a lo largo de su trabajo.

―¿Por qué la provocación?

“Si no hay provocación no hay deseo, si no hay deseo no hay reacciones, no hay impulso, no hay sufrimiento”.

―¿Por qué juntar deseo y sufrimiento?

“Porque el deseo va junto a lo que queremos y no tenemos; aquello que queremos tener y saborear”.

―¿En qué te basas para el acto creador?

“Yo me alimento del momento cotidiano. Yo me alimento del contexto inmediato. Si yo no muerdo el día yo no me alimento y mi obra no se alimenta. Por ejemplo, en In Someone Else's Bed yo saco provecho de la experiencia de conseguir el dinero por un alquiler y hago trascender la experiencia. Esa es una respuesta a mi contexto inmediato y cada vez me reto más con diferentes medios”.

―¿Cómo ves tú el erotismo?

“La fuerza del deseo o de la apropiación o de perdurar en el tiempo es el mecanismo más fuerte que tiene el ser humano. Eso es lo que genera una imagen erótica o una sensación de calentura y hace perdurar a la imagen en el tiempo. Hay, por ejemplo, una foto que hice en una de las Torres de El Silencio en Caracas. Es una foto a contraluz donde se ve una escalera de semicaracol, de esas propias de nuestra arquitectura en Caracas. Ahí no hay una sola persona y resalta la belleza de la escalera. Esa foto a mí me parece de los trabajos más eróticos que he hecho y ahí no está el cuerpo humano”.

―¿Por qué te parece erótica esa escalera?

“Es la creación en sí misma y es una escalera meramente femenina. Además para mí la arquitectura de Caracas es un derroche de erotismo, por la creación que está ahí favorecida por el Ávila, por la luz. Caracas es sumamente erótica”.

―¿Cómo ves al posporno? ¿Cómo es la percepción de este desde la mirada de la mujer?

“El posporno ha dado oportunidad de descanonizar muchos conceptos que ocurren en las disputas de género. Sobre eso hay un libro de Judith Butler que se llama Género en disputa (1990). La percepción del género es algo cultural. En todo caso mi mirada es más cultural. Entonces, ¿en dónde está mi mirada? ¿En la mirada de la mujer o del hombre? Ultimadamente, mi trabajo está hecho desde mi identidad propia. El quiénes y cómo lo consumen es algo cultural”.

―¿Tiene tu obra influencia de la pintura? ¿De qué períodos?

“Yo creo que yo me alimenté mucho de la pintura. Por ejemplo, para Las odaliscas (2013), cuando me encontré en el Museo de Arte Contemporáneo y cité a un montón de mujeres de pronto me vi componiendo la escena en el sitio. Así nació esa obra. Con el paso del tiempo y revisando el trabajo me di cuenta de que había una influencia renacentista en esta pieza en particular”.

―¿Hacia dónde apunta Violette Bule en el erotismo?

“Hacia mi propia satisfacción, hacia generar un cuerpo de trabajo que me acompañe en todo esos retos como una gran ilusionista que soy”.