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La Paciencia: La poesía erótica de Aymara Arreaza R.

Una breve aproximación crítica al poemario “Permiso hacia la fuga” de esta autora venezolana

Aymara Arreaza R.

Autorretrato

 Aymara Arreaza R.

Por José Antonio Parra @parraa23

El reciente poemario de Aymara Arreaza R. (Ciudad Bolívar, 1977), Permiso hacia la fuga, es un depurado texto pleno de erotismo. Uno de los aspectos más llamativos de este trabajo es la concepción del mismo como una totalidad orgánica. En este libro hay un cierto matiz conceptual a la hora de (re)presentar la fuga en sí, suerte de espacio atemporal donde los cuerpos se funden y deviene el amor en su doble vertiente, tanto terrena como espiritual.

Aymara Arreaza R. asume primordialmente la prosa poética como estilística. Ese es uno de los grandes logros de este trabajo y que denota la depuración a la que me referido al comienzo. Hay, incluso, una plena conciencia visual compositiva de la autora en cuanto a la ubicación del texto en la página. Esta poesía es, asimismo, de gran refinamiento y elegancia. En ella no hay rebuscamientos incensarios y más bien tiende hacia una economía de elementos que me atrevería a decir que poseen una suerte de tono minimalista.

Esto puede verse por ejemplo en su poema “Un volver a empezar”:

“Una caricia. Tacto que se detiene donde la palabra se desvanece, tiempo que cae al más hondo precipicio.

Una estancia. Un encuentro. Un roce. Un volver a empezar. Un balbuceo, un recorrido por la piel que comunica la única certeza posible, la única: el deseo. Dialogamos, reímos, lloramos, pero el deseo nos mueve: instaura la fragilidad del tiempo”.

Observe el lector el preciosismo implícito en todo el texto, incluyendo los espacios y las pausas rítmicas que asume la poeta. De manera que esta dimensión de lo formal está inscrita en una concepción total en la que devienen emociones y facetas corporales. Arreaza R. apunta a la (re)presentación del viaje del amor y la vida en su totalidad. Hay, además, un sumo cuidado de la escritora al momento de expresar esa cualidad atemporal de lo que está en juego aquí; el erotismo en tanto cualidad vital y en tanto cualidad de la pasión. A eso es a lo que apunta la resolución de esta trama poética que es (re)creada mediante finas atmósferas atemporales. El hecho de que la autora hubiese elegido lo atmosférico como impronta a partir de la cual hilvanar esta experiencia redundó justamente en ese carácter más allá del tiempo.

El ojo del detalle y lo minucioso es cualidad innata en Aymara Arreaza R., aspecto que he podido observar en esta autora desde que la conocí en el año 1994 en la Escuela de Letras de la Universidad Católica Andrés Bello de la ciudad de Caracas. Por aquel entonces ella era una joven poeta inscrita en la estética propia de la generación que habitamos los años 90 y quien estuvo vinculada con toda la escena del arte y la literatura que era efervescente en la Venezuela de ese período.

Posterior a dicho período esta autora realizó un máster en crítica de arte y otro en cultura visual. En el presente la poeta vive en Barcelona de España donde lleva a cabo una intensa actividad vinculada a la escritura, habiendo publicado en diversidad de medios de distintos países. Asimismo, no puede dejar de mencionarse su labor como directora de la Ruta de Autor, “una iniciativa que traza itinerarios en la ciudad, derivas que se escriben mientras se camina”. Algunos de sus trabajos pueden verse en la web http://ciudadsincine.com.

De manera que en su obra se observa también a una autora con una mirada reflexiva, no solo sobre la obra del otro, sino sobre la propia. Con Aymara Arreaza R. asistimos a la experiencia de una poeta venezolana de la diáspora cuyo trabajo no solo inaugura mundos, sino que trasciende las fronteras del tiempo y del espacio. Oportuno entonces cerrar esta nota con otro de sus textos contenidos en Permiso hacia la fuga:

“La dificultad no acaba, se transforma. Sueño con que se cumpla esta sentencia:

Cuando la distancia que impones quede atrás –si somos capaces de convertirla en recuerdo– volveremos a quedar, conversaremos y también nos amaremos. Sabremos reconocer entonces el tablero que nos separa y nos une. Desconoceremos los límites desterrando la ausencia y la tristeza”.

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Permiso hacia la fuga

Aymara Arreaza R.

Ediciones Torremozas

Colección La Noctámbula

Madrid, 2017