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Un merideño rompe con la geometría del modernismo

Javier Vivas presenta Pintura concreta, su primera individual. El artista toma referentes como Alejandro Otero, Max Bill o Gerd Leufert para componer bases modulares cromáticas con quiebres en las formas

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Es la tercera vez que Javier Vivas visita Caracas. “Yo casi nunca salgo de Mérida”, dice el artista de 26 años de edad, quien supo proyectar en sus cuadros diálogos con importantes referentes de la plástica nacional e internacional como Alejandro Otero, Jesús Soto, Max Bill, Blinky Palermo o Sol Lewitt. Pintura concreta es su primera individual, en la que utilizó colores primarios y figuras geométricas básicas para hacer una revisión del concepto de modernidad.

Grandes lienzos de más de dos metros presentan figuras geométricas desordenadas que se conjugan con tonos específicos: colores primarios básicos y uno secundario. A pesar de trabajar con óleo y tela, Vivas logra crear entramados abstractos, que con el movimiento del espectador forjan una experiencia cinética. Cada obra se diseña en una cuadrícula con triángulos, círculos y cuadrados; luego se produce un quiebre en lo modular: una línea sobresale, un círculo no se cierra o hay un triángulo sin puntas.

“A pesar de que trabajo formas geométricas, ninguna pieza es completamente cuadriculada, siempre hay un elemento que se sale de la compasión. Quiero incomodar un poco a la geometría sagrada del modernismo”, indica el pintor con estudios en artes plásticas y diseño gráfico. Cada cuadro expuesto enPintura concreta se presenta como un cuerpo sólido en el que confluyen el arte abstracto, el cinetismo y la policromía.

“Siempre tuve un interés por la geometría y lo modular. Cuando llegué a cierto grado de madurez en la Escuela de Artes de la Universidad de los Andes me interesó la forma en la que artistas nacionales como Otero o Soto se nutrieron de lo que sucedía en París y lo supieron trasladar al sentir nacional, añadiéndole color y movimiento. En mi trabajo quiero dar cuenta de esa simbiosis, pero a través de la apropiación de una visión que renuevo con los quiebres”, señala.

Para la muestra, Vivas trasladó hasta la capital 25 piezas. En la galería GBG Arts se exhiben 21 de ellas hasta el 29 de octubre, bajo la curaduría de Susana Benko. “Javier pasa de la formalidad moderna a una condición posmoderna al representar estructuras en un contexto inestable. Lo logra mediante la reorganización de imágenes y signos que le sirven como referentes, para reinterpretarlos y generar otras nuevas, acordes a su visión”, explica la curadora.

El artista hace primero bosquejos de cada pieza y los digitaliza en programas de diseño, en los que juega con las formas y luego lleva esa composición a la tela. “Utilizo una paleta de colores reducida porque me permite controlar la estructura. Trato de ajustarme a ciertos parámetros. La muestra se llama Pintura concreta porque siempre intento ser muy centrado en cuanto a lo que quiero transmitir; la idea es que cada cuadro sea directo”.

Unstable BarsFormas concretasBásicos y Vibraciones inducidas son las cuatro series que componen la exposición en la que el artista utiliza como base obras como los Ortogonales de Otero o Nenias de Gerd Leufert para componer.

En su primera individual Vivas recurre solo al lienzo y al óleo. Sin embargo, asegura que comienza a trabajar con una nueva fusión de materiales como el acrílico, lo que le permite indagar en diferentes técnicas y con diversos tipos de montajes plásticos en los que pueda recrear la tridimensionalidad al sacar los elementos geométricos de los módulos y exponerlos sobre planos lisos.