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Los fantasmas de Marías

Una lectura de la más reciente novela de Javier Marías, “Berta Isla”, publicada por la Editorial Alfaguara (España, 2017)

Javier Marías y “Berta Isla”

El País

 Javier Marías y “Berta Isla” ( Editorial Alfaguara, España, 2017)

Berta Isla y Tomás Nevinson se ennovian muy jóvenes en el Madrid de finales de los años 60. Guiados hacia el matrimonio por un vacío convencionalismo –abúlicas inercias y cierta mezquindad– más que por ningún genuino atisbo de amor, cualquier posibilidad de felicidad y plenitud para su vida en común quedará definitivamente truncada durante la época de estudiante de Oxford de Tom. Implicado en la escena de un crimen, comenzará para él una doble –acabará siendo triple– vida como agente del servicio secreto para la corona que plagará de intermitencias, ausencia y soledad su ya triste convivencia hogareña con una mujer que le será para siempre una extraña y dos hijos que acabarán siendo, a la postre, un par de desconocidos.

A primera vista es fácil asociar la novela con el ciclo de Oxford (Todas las almasNegra espalda del tiempo y Tu rostro mañana). Pero en lo profundo, hay sensaciones que nos remiten inconscientemente por otros derroteros más desérticos, por ejemplo, hacia la serie inglesa de su Literatura y fantasma. El protagonista, Nevinson, es un espectro que incluso llega a regresar del mundo de los muertos y ella, Berta Isla, es una mujer emparedada por las circunstancias, pero, sobre todo, dilapidada por la superficialidad e inmadurez de sus afectos.

En paralelo al desarrollo de la trama de espionaje, Javier Marías va ilustrando la más pesimista de las tesis sobre la incomunicación con el otro, o aun peor: sobre la imposibilidad de comunicación con los demás, sobre la aterradora opción de compartir una vida en pareja “juntos pero dándose la espalda”, sobre almas pusilánimes que pierden guerras vitales porque se rinden ante las circunstancias terrenales antes siquiera de haber intentado plantar cara a la primera batalla espiritual.

Es esta una historia de derrotas humanas, de abandono. De indiferencia, falta de curiosidad, abatimiento y hastío, fruto de una teatralidad del sentimiento, de “no reír con toda la risa y llorar con todas las lágrimas” como recomienda Khalil Gibran. Otro poeta es, no obstante, el citado, tocayo del protagonista, cuyos versos trenzan la narración de principio a fin: T.S. Eliot. No es la única paradoja atmosférica. El comienzo del mal en el relato se formaliza en el pub oxoniano The Eagle and Child, en una suerte de versión en negativo de aquellas luminosas y fructíferas reuniones, literarias y cerveceras, que C.S. Lewis y J.R.R. Tolkien mantuvieran con sus colegas, el grupo llamado The Inklings, para, sobre todo, festejar la amistad, en ese mismo mítico establecimiento que pervive en la actualidad.

Marías condena a la humanidad a más años de soledad que Gabo, a toda una eternidad. Es una novela sobre la espera sin esperanza. Se trata de un libro frío, de los que te muerden la mano al pasar página y, a limpias dentelladas, te alcanzan el corazón. La forma excepcional de narrarlo y de hacer que al lector le duela por ósmosis el proceso de congelación de los personajes corrobora lo merecido del premio que se le entrega este jueves en la Feria Internacional del Libro Liber 2017 al autor, distinguido por la Federación de Gremios de Editores de España como el autor hispano más destacado. Después, a por el Nobel.

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Texto publicado originalmente en http://www.alfayomega.es.