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La evolución de Gaêlica

De hacer la música de una obra de teatro a ser nominados en el Grammy Latino en 2013, el grupo pasa por una transformación que ahora los pone a interpretar vocalmente sus composiciones, después de más de una década de instrumentación 

Gaélica

Voy siguiendo, la brújula que llevo dentro

Voy siguiendo, una sola dirección

Voy siguiendo, la brújula que llevo dentro

Voy siguiendo, mi corazón

En noviembre de 2013, Gaêlica lanzó el videoclip de “Brújula”, tema que sorprendió a muchos al mostrar a la banda cantando por primera vez. La agrupación, que se volvió conocida por sus temas instrumentales de inspiración celta, daba un giro que ahora se confirma con su nuevo disco El día que todo cambió, en la que por primera vez se arriesgan con la interpretación vocal en una producción completa.  Gabriel Figueira, ejecutante de gaita,  junto a Rubén Gutiérrez, guitarrista, son los responsables de las composiciones y de liderar las voces en esta etapa. Los acompañan el percusionista Armando Álvarez y el bajista David “Chapis” Lasca.

De las tablas a las tarimas

En 2001, una agrupación de jóvenes desconocidos se encargó de musicar la obra Retablo jovial del español Alejandro Casona, llevada a escena por el grupo teatral Skena. Los comentarios del público acerca de la música celta allí interpretada los animaron a producir una serie de discos de manera muy artesanal, para quienes quisieran tenerlos al finalizar la obra. Para sorpresa de todos, los discos se agotaron. Fue la primera señal de que lo que hacían gustaba, y fue lo que posteriormente los animó a organizarse como una banda a la que bautizaron Gaêlica. El grupo, que interpretaba música celta y worldmusic, adquirió cierta popularidad entre un sector del público que, si bien nunca ha sido masivo, les ha resultado suficiente como para animarlos a continuar. Cinco discos, múltiples eventos y presentaciones, así como varias nominaciones a premios, incluyendo una al Grammy Latino en 2014, dan cuenta de la aceptación que ha tenido su propuesta en estos quince años.

La evolución ha sido inevitable, aunque siempre dentro de la música instrumental, tal como explica Rubén Gutiérrez: “Descubrimos que pasó algo. Cuando quisimos avanzar después del primer disco nos encontramos con el world music, aunque siempre manteniendo la música celta, sobre todo porque nos gustaban esas melodías vertiginosas y muy cautivadoras. Con el primer disco, Ibérica y Latina jugamos con otras cosas, hubo flamenco, experimentación; luego en I/O hubo música electrónica mezclada con música andina, fue una aventura mucho más amplia, pero todo decantó en que era más práctica de ejecutar”.

Después de sus dos primeros discos, se atrevieron con dos producciones navideñas: Paz (2009) y Luz (2012). Por esta última fueron nominados a los Grammy Latinos 2013. “Ese fue el segundo disco de Navidad y el cuarto de la banda. Sentíamos que estábamos en un muy buen momento, todo el proceso fluyó muy rápido. Lo sentíamos muy conciso. Hicimos el trabajo de llevarlo a los Grammy y para nuestra sorpresa fue nominado”.

Aunque no se llevaron el galardón, la nominación les abrió nuevas puertas para dar a conocer su trabajo en otras latitudes. Al regresar, se plantearon sacar material nuevo, pero se sentían aún más comprometidos en presentar un material que siguiera manteniendo su esencia y que al mismo tiempo le diera algo novedoso al público. Surgió la idea de experimentar con la composición de letras y con el canto. Y de allí salió el tema “Brújula”, que para muchos jóvenes se convirtió en una suerte de himno personal. “Pensamos en buscar primero una letra y después veríamos cómo lo íbamos a manejar para tratar de conservar el espíritu de la banda, porque Gaêlica siempre ha transmitido una sensación de esperanza. Empezamos a probar y en diez minutos hicimos “Brújula”; luego, el público nos dio la razón”.

Hace pocas semanas lanzaron de manera digital y sin mucho ruido la quinta producción El día que todo cambió. Gutiérrez y Rubén Figueira son los responsables de las composiciones de este disco que marca una nueva etapa: “Fuimos componiendo arreglos de forma natural, sentíamos esa onda folk y todo lo que puede acompañarla, que es  muy amplio. Hay momentos country, posfolk, pero en términos generales fue un ejercicio natural de que sentíamos, además, que estaba muy vinculado con el tema país”.

En este momento trabajan para materializar su internacionalización mientras llega un momento oportuno de presentar formalmente su disco en Venezuela. ¿En algún momento temieron que el público se distanciara de su nueva propuesta vocal? “Yo lo tuve, pero es algo muy privado; sin embargo, asumir riesgos es parte de la vida. Eso no significa que no temes, pero tienes que confiar en que tienes un proyecto de altura, que el público lo vea como su favorito no depende de ti. Pase lo que pase seguiremos trabajando”.


Un disco, una etapa

Rubén Gutiérrez, cantante y guitarrista de Gaêlica, explica lo que ha significado cada producción discográfica para la banda:

Ibérica y Latina (2005) “Fue la etapa del descubrimiento, son los momentos en los que más te diviertes en tarima, fue muy emocional”.

I/O (2007) “En este disco ya estamos en la madurez, sabemos que a la gente le gusta. Fue el disco más vendido en las tiendas ese año. Nos hizo sentir más seguros y con él salimos de Venezuela por primera vez”.

Paz, una Navidad celta en Venezuela (2009) “Fue convertirse en tradición, la Navidad marcó mucho a la banda y mucha gente creyó que éramos un grupo navideño. Nos hizo descubrir que la banda estaba el corazón de la gente”.

Luz, una Navidad celta en Venezuela (2012) “Fue el asentamiento de nuestra madurez como banda”.

El día que todo cambió (2017) “Es la nueva etapa, lo que vendrá, es seguir avanzando con la madurez e innovación”.


“En Gaêlica somos afortunados porque tuvimos la oportunidad de presentar algo que inicialmente era para divertirnos. Fue el público el que nos dijo que nuestro trabajo tenía un sentido”

Rubén Gutiérrez, guitarrista y cantante