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El debate entre el bien y el mal se mueve en un tétrico silbido

Luego de 10 años, hoy se estrena El Silbón: orígenes. La película, dirigida por el venezolano Gisberg Bermúdez Molero, narra de manera atemporal cómo el icónico personaje venezolano se convirtió en un monstruo. Pudiera transformarse en una trilogía

El debate entre el bien y el mal se mueve en un tétrico silbido

El casting de El Silbón: orígenes está integrado por actores profesionales y personas sin formación profesional en el área | Foto: CORTESÍA CINES UNIDOS

Por Isaac González Mendoza | igonzalez@el-nacional.com | @Sasamendoz

Desde que nació, la vida de Ángel (Vladimir García) estuvo marcada por el desprecio y la desgracia. La muerte de su madre y los constantes maltratos de su padre (Fernando Gaviria) lo convertirán en un horrible y triste monstruo que camina igual que un zamuro y que emite un tétrico sonido antes de atacar a sus víctimas. Ninguna acción que haga podrá torcer su destino: el Silbón.

El Silbón: orígenes, que se estrena hoy en el país, es la ópera prima del director venezolano Gisberg Bermúdez Molero, quien ha vivido en el extranjero desde los 17 años de edad, básicamente en Estados Unidos.

La cinta cuenta la génesis del icónico personaje venezolano. Con una narración atemporal, repleta de constantes saltos en el tiempo, Bermúdez Molero juega con la historia como si fuera un rompecabezas y mantiene una tensión que no afloja, ni siquiera cuando termina el filme.

El director, de 38 años de edad, señala que el desarrollo de la historia está lleno de detalles que a primera vista pudieran pasar desapercibidos. En cada escena hay elementos simbólicos que, aunque desconcertantes, podrían resultar divertidos para quien disfrute los juegos narrativos. Además, suceden dos relatos en distintas épocas que se vinculan, lo que en algunos momentos podría extraviar al espectador. “Quisimos utilizar la semiótica y las metáforas visuales. Hay muchos códigos dentro de la imagen que a primera vista pueden ser difíciles de entender”, agrega. Recalca que este estilo tiene mucho que ver con su interés por los autores del cine asiático: el japonés Akira Kurosawa, el hongkonguense Wong Kar-wai, y el surcoreano Chan-Wook Park. También menciona a directores occidentales como el sueco Ingmar Bergman, el estadounidense Stanley Kubrick y los polacos Krzysztof Kieślowski y Roman Polański. A este último lo considera su mayor influencia.

Queda claro en la película la ambigüedad que existe en el debate sobre el bien y el mal. El Silbón es rescatado por Bermúdez Molero como un antihéroe. “Esa premisa entre el bien y el mal en una sociedad como la nuestra es importante estudiarla. Quería, personalmente, que este personaje, aparte de ser un ente, tuviera ese toque humano. Porque creo que los fantasmas que dan más miedo son los más humanizados”, señala.

En El Silbón: orígenes, la producción está muy bien cuidada. Se nota la rigurosidad en cuanto a los vestuarios, de la época del siglo XIX; el maquillaje, las locaciones, la cinematografía y la fotografía. “Estoy completamente orgulloso y satisfecho de este producto final. Ya de por sí, hacer una película es difícil, y en la Venezuela de hoy día es un acto de valentía”, afirma.

La idea de hacer una película sobre el Silbón viene de la nostalgia que como venezolanos en el exterior sintieron Bermúdez y su hermano, el coguionista Gisyerg. “Yo tenía 25 años de edad y mi hermano 24 años cuando pensamos en esa cuestión de la identidad. Sentíamos la necesidad de regresar a Venezuela, pero no físicamente, sino de manera emocional o espiritual. Así que se nos ocurrió que lo más venezolano que había era el Silbón”. La primera versión de la historia la escribieron en 2007 y, 10 años después, entre vicisitudes presupuestarias, lograron terminar la película. “Lo más difícil fue conseguir los fondos”, dice el director, quien cursó Estudios Interdisciplinarios en la Universidad de Houston y se especializó en Cine en Los Angeles Film School.

El casting, del que se encargó Irina Dendiuk, se hizo primero de manera cerrada y después decidieron que no querían solo actores profesionales, sino intérpretes comprometidos que pudieran desconectarse de su vida para estar en la cinta. “Empezamos a hacer una búsqueda en calles, escuelas y lugares públicos. Por eso en el filme la mitad de los actores son profesionales y la otra mitad no. Trabajamos con ellos la dicción, hicimos ensayos corporales y coreográficos”, asegura.

A pesar de que considera que el género de terror y suspenso en Venezuela es uno de los más buscados, Bermúdez lamenta que no sea tan apoyado por la industria. “El espectador lo pide, pero por alguna razón no se ha hecho más nada. Creo que en el gremio de cineastas hay como un estigma hacia el cine de terror”, afirma el director.

Actualmente el autor trabaja en su próximo filme, que será en inglés, con un guion escrito por Clarissa Jacobson, conocida por su trabajo en el cortometraje Lunch Ladies. Quiere terminar su documental Viajero hábil y una serie de género que realiza con su hermano y Dendiouk.

Sobre El Silbón: orígenes, que ya ha sido adquirida para ser distribuida en Estados Unidos, Canadá, Perú, Ecuador, Bolivia, Argentina, Chile, Paraguay, España y Uruguay, tiene previsto producir una trilogía. La segunda parte ya sería el personaje como se le conoce en el país. Sin embargo, hay conversaciones para hacer un seriado. Tampoco descarta realizar trabajos sobre otros personajes de las leyendas venezolanas.

El Silbón: orígenes

Venezuela, 2018

Director: Gisberg Bermúdez Molero

Guion: Gisberg Bermúdez, Gisyerg Bermúdez e Irina Dendiuk

Protagonistas: Leónidas Urbina, Valeria Oribio, Vladimir García y Fernando Gaviria

Duración: 88 minutos

Circuitos Cinex, Cines Unidos y Gran Cine