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El arte de diseñar: conjugar la emoción con el intelecto

Juan Mercerón y Ricardo Báez obtuvieron diplomas de honor en el concurso Los libros más bellos del mundo, que se celebra anualmente en Leipzig. Ambos continúan el camino trazado por los pioneros y maestros Gerd Leufert y Álvaro Sotillo

Libro
Por Mercedes Rolingson / Febresmrolingson@el-nacional.com / @MerceRolingson

El libro del II Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas es limpio a la par que llamativo. Letras azules sobre un fondo salmón logran armonizar elementos tipográficos y de diseño en su portada, que no es clásica como tampoco lo es su contenido.

El diseñador venezolano Juan Mercerón, director gráfico de la editorial Libros del Fuego, fue el encargado de este trabajo. Asegura que realizar el proyecto fue una gran responsabilidad porque lleva el nombre de Rafael Cadenas, a quien considera uno de los poetas vivos más importantes de habla hispana.

“La idea era respetar en la medida de lo posible las particularidades de cada texto. Tanto en el uso de cursivas, espacios y formas. No podíamos hacer un libro de poesía tradicional, con estructura estática; tenía que romperse para diferenciar cada poema y de esa manera respetar la intención de los autores al escribirlos”, comentó el diseñador.

Este trabajo de Mercerón consiguió un diploma de honor en Los libros más bellos del mundo, que entrega cada año la Fundación del Arte del Libro en Leipzig, Alemania. Para el venezolano radicado en Chile esto representa un reto, porque considera que a partir de ahora deberá asumir la responsabilidad de continuar con un camino iniciado por el diseñador Gerd Leufert durante los años cincuenta, quien tuvo bajo su tutela a Álvaro Sotillo, uno de los venezolanos más laureados en el área de diseño editorial. “Siempre ambos estuvieron muy conscientes de que todos los actos que uno hace son culturales y tienen una trascendencia”, aseguró Mercerón.

Aproximadamente 600 libros provenientes de 33 países fueron sometidos a la evaluación de un jurado que escogió 14 títulos para premiar con 1 letra de oro, 1 medalla de oro, 2 medallas de plata, 5 medallas de bronce y 5 diplomas de honor. Venezuela obtuvo dos reconocimientos en este último apartado.

Monsanto: A Photographic Investigation, diseñado por el venezolano Ricardo Báez, también fue reconocido en Liepzig.

Tanto Báez como Mercerón fueron alumnos de Alvaro Sotillo. “47 años y 3 generaciones han sido parte de este diálogo de Venezuela con Alemania a través del diseño editorial. Siendo consciente de eso me siento obligado a tratar de seguir tendiendo puentes hacia otras personas y que esto continúe”, aseguró el director gráfico de Libros del Fuego.

Para Mercerón un buen libro debe transmitir las mismas sensaciones que se producen al observar una obra de arte. “Uno ve un Gego y, aunque no sepa cómo está hecho, te conmueve. Ocurre algo en ese instante que conecta con ciertas cosas: lo visto llega a la emoción, después al intelecto”, comentó. Y agrega: “Un libro debe estar pensado para el lector”.

Mercerón repite una frase de Gertrud Goldschmidt, Gego, la gran artista plástico venezolana de origen alemán: “No hay diseño bueno o malo, sino correcto o incorrecto”. Entonces, asegura que no importa tanto el género sino la calidad del libro: “Especialmente si es honesto en la forma en que presenta el contenido que está vistiendo”.

Para crear la apariencia gráfica de un libro los métodos de Mercerón no son fijos, salvo la lectura detallada del texto que produce las ideas. De esta forma logra comprender el concepto que trabajará: “Cuando se piensa una obra lo que buscamos en Libros del Fuego es que el objeto sea maleable, adaptable al lector y muy legible”.

El diálogo continúa

Gerd Leufert llegó de Alemania en la década de los años cincuenta para abrir un sendero en el que abunda el arte. Es considerado por muchos como el padre del diseño gráfico en el país. Su obra  Imposibilia (1968) ganó medalla de bronce en Leipzig. Fue el primer representante del país en ganar un reconocimiento en el certamen Los libros más bellos del mundo.

En el taller de Leufert se formó Álvaro Sotillo, uno de los más destacados diseñadores gráficos del país, que se ha dedicado a la creación de libros con tal gracia visual que tres veces ha obtenido el reconocimiento máximo otorgado por la Fundación del Arte del Libro en Alemania: la Letra de Oro.

Sotillo heredó de Leufert, su maestro, la pasión por formar diseñadores ingeniosos y los frutos han comenzado a madurar visiblemente este año en el que sus discípulos Juan Mercerón por II Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas y Ricardo Báez gracias a Monsanto: A Photographic Investigation, recibieron diplomas de honor en Leipzig.