Sociedad

Matrícula en escuelas de la Gobernación de Miranda se redujo en 9% este año

Juan Maragall, jefe de Educación regional, dijo en el Foro de Ciudad 2017 que para el periodo escolar que está en curso se inscribieron 10.000 alumnos menos

Escuelas
Por MARÍA VICTORIA FERMÍN | mfermin@el-nacional.com

Las instituciones educativas no son ajenas a la crisis económica. En 2016 el alza de las mensualidades en los colegios privados –para cumplir con los incrementos de salario y bono de alimentación del personal– fueron tema de debate y muchos opinaron que se avecinaba la migración de ese sector a las escuelas públicas debido a la imposibilidad de los padres para asumir los nuevos costos.

Juan Maragall, jefe de Educación de Miranda, alertó sobre otro hecho que el gobierno central no ha hecho visible: “la migración de los alumnos del sector público a las calles”. Afirmó que en las escuelas que dependen de la gobernación la matrícula se contrajo en 9% entre el período académico anterior y el que está en curso, lo que representa 10.000 alumnos menos.

Calculó que si se hace una proyección a nivel nacional son 500.000 niños, niñas y adolescentes que estarían fuera del sistema escolar respecto al periodo 2015-2016. Precisó que el nivel con la situación más crítica es educación media, en la que unos 800.000 jóvenes entre 12 y 17 años de edad que deberían cursar esa etapa no están asistiendo a las escuelas.

Las cifras fueron expuestas en la nueva edición de Foros de Ciudad que organiza el Instituto Metropolitano de Urbanismo, adscrito a la Alcaldía Metropolitana de Caracas, donde también fueron ponentes Maritza Landaeta, coordinadora de la Fundación Bengoa y Francisco Abenante, de la Fundación Barriga Llena Corazón Contento, que debatieron sobre cómo la inseguridad alimentaria se refleja en las escuelas y qué iniciativas han surgido para ayudar.

Nahury Escalona, directora de Educación de Sucre, constató la merma en las matrículas del sector oficial. Indicó que para el año 2009-2010 contaban en las aulas de la jurisdicción con 15.400 estudiantes y en la actualidad tienen 14.200.

“El chamo que sale del sector público queda descolarizado”, afirmó. De acuerdo con una encuesta que realizó en julio de 2016 el municipio con la empresa More Consulting 17,5% de los padres y representantes consultados declaró que tendría que sacar a sus hijos del colegio privado para inscribirlo en una escuela pública y 5% dijo que deberá sacarlo de la educación formal por la merma en el poder adquisitivo.

“Los cupos en el sector público están sometidos a una tensión importante. No hay ninguna institución del sector que pueda sostener ese ritmo de migración a ningún nivel de gobierno porque eso requiere ampliación de infraestructura,  nuevos docentes y más mobiliario”, dijo.

Infraestructura. Maragall dijo que en el país hacen falta 3.000 nuevas escuelas. “En la última década se han construido 30 escuelas por año, cuando la cifra debería llegar a 500 para alcanzar a la meta”, señaló. Una vez más el déficit mayor se ubica en bachillerato en el que hacen falta 1.000 liceos.

Agregó que la clave sería descentralizar la creación de nuevas escuelas y que el gobierno nacional ofrezca los recursos y cada alcalde y gobernador pudiera encargarse de levantar una edificación.

Recordó que las condiciones de infraestructura, buenos maestros y profesores, y la garantía de que todos los ciudadanos en edad escolar puedan ir a una escuela son indicadores para medir la calidad educativa en el país.

Ausencias por comida

Zulma Bolívar, presidente del Instituto Metropolitano de Urbanismo, destacó algunos de los datos que se desprenden del capítulo de educación de la última Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de 2016.

El estudio refiere que de los 7.427.000 niños, niñas y adolescentes de entre 3 y 17 años de edad que están matriculados en el sistema educativo, 10% ha faltado a clases porque no tiene comida en el hogar, 30% se ha ausentado alguna vez por problemas con el servicio de agua, 22% debido a los apagones y 15% a causa de huelgas en la escuela.

Maritza Jiménez afirmó que la inseguridad alimenticia se refleja en las escuelas donde cada vez se ven más niños desnutridos. Advierte en la necesidad de fortalecer los programas de alimentación escolar para garantizar aunque sea una comida al día a los estudiantes.

Francisco Abenante, que con su fundación ha comenzado a colaborar no solo en hospitales como el J. M. de Los Ríos, sino en centros educativos en zonas populares, destacó en que es necesario reinventarse con menús adaptados a la escasez y al bolsillo, y apostar a la solidaridad de los venezolanos para apoyar a quienes estén pasando hambre.