Opinión

Las crueldades de los rojos

¿Para cometer robos, torturas y maldades a montón fue que se reunieron a la sombra del Samán de Güere? Vaya chiste más cruel. Pudieron haber escogido un lugar más lúgubre, acorde con sus malsanas intenciones. ¿Qué necesidad había de manchar ese árbol centenario? Si el objetivo que perseguían era darle apariencia histórica al zarpazo golpista del 4-F, pues se quedaron no solo cortos sino choretos de habilidad e intenciones.

Lo mismo ha sucedido con el manejo del gobierno de un país próspero al cual, por ignorancia e ineptitud, han conducido a la miseria, al derrumbe moral y a la más espantosa corrupción. Que hayan usado la figura de Simón Bolívar como la piel de cordero que disfraza al lobo verdadero dice mucho de sus torvas intenciones.

Hoy observamos con espanto cómo en apenas una semana pierden la vida por la violencia más venezolanos que en la batalla de Carabobo, que nos dio nuestra independencia. Estos son los logros del golpe del 4-F. La Gran Colombia soñada por Bolívar aparece hoy arrugada y desteñida por las torpezas de una camarilla de civiles y militares que, por desgracia, solo piensan en sus riquezas personales mientras el pueblo escarba en los depósitos de basura para medianamente satisfacer el hambre.

Si desde la próspera Guayana, conquistada militarmente por el general Piar, y desde los llanos en manos de los jinetes de Páez, nuestro Simón Bolívar pudo iniciar su avance militar hacia el centro fue por lo bien abastecidas que estaban sus tropas. Hoy el Libertador y su ejército se morirían de hambre a mitad de camino, si no antes. Guayana, que en la era democrática era fuente de riqueza y energía, ahora se alumbra con velas de cebo un día sí y otro también. Los rebaños de ganado que alimentaban a los ágiles jinetes llaneros comandados por Páez hoy no existen sino en el recuerdo de los ancianos, si acaso.

Todo eso sin tomar en cuenta que la malaria, la sed y la falta de alimentos han reducido la esperanza de vida y la capacidad para el combate que siempre les honró. Los caminos ya no conducen a ninguna parte. A su vera moran ladrones y asaltantes, así como soldados que actúan como verdaderos depredadores de los viandantes. No nos extrañe entonces que nuestra gente huya en masa hacia los países vecinos en donde al menos, y por misericordia de Dios, reciben atención médica, comida y alojamiento precario.

Toda la semana pasada y especialmente ayer, los diarios y medios audiovisuales de América y Europa reclamaban la atención de su audiencia sobre este nuevo “Paso de los Andes” usado por Bolívar para sorprender al enemigo, pero que esta vez es una manera dura y cruel de intentar sobrevivir al inepto régimen de Maduro. Simultáneamente, en los medios oficialistas un capitán de oscura fortuna y rolliza figura se burlaba de esos valientes caminantes.