Economía

Ya ni un sándwich se puede comer

Una consumidora señaló que rellena los panes y las arepas con lentejas debido a los elevados precios de las charcuterías. “Ya ni me acuerdo cuándo fue la última vez que me comí un sándwich”, dijo

Charqutería

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Clientes piden 200 gramos de charqutería y pocos compran medio o un kilo por los elevados precios

Por CARLOS SEIJAS MENESES | cseijas@el-nacional.com

Comerse un sándwich se convirtió en un lujo por los elevados precios de los productos de las charcuterías. Un pan campesino –que tiene un precio promedio de 29.500 bolívares y es el que se consigue con un poco más de frecuencia en las panaderías–, relleno con 5 rebanadas de jamón de pierna y otras 5 de queso amarillo cuesta 166.916 bolívares, lo que equivale a 20,15 días de salario mínimo.

Namajui Estéves, que se encontraba en un supermercado en Santa Eduvigis, contó que en enero lo único que pudo comprar fue 100 gramos de parmesano en 170.000 bolívares. El dinero no le alcanza para comprar jamón ni otros quesos, así que utiliza lentejas para los rellenos. Para confirmarlo sacó de su cartera un par de arepas rellenas con ese grano. Aseguró que, al igual que el desayuno, ese será su almuerzo. “El último pan que compré, que era de granola y me costó 93.000 bolívares, me lo comí con carne de lenteja”.

Recordó que antes, cuando hacía mercado, compraba dos tipos de jamón, salchichas, salchichón y tres tipos de queso, uno de ellos especialmente para el pasticho que solía hacer cada semana. “Ya ni me acuerdo cuándo fue la última vez que me comí un sándwich, creo que fue hace nueve meses. Me siento deprimida porque yo tengo una familia y no puedo cuidarla como lo hacía antes”, expresó.

En el supermercado no había ningún tipo de pan y dos empleados aseguraron que no recibieron en enero. Tampoco había pan de sándwich en una farmacia, panadería ni en un supermercado en Santa Mónica.

Un charcutero de un frigorífico situado en Los Ruices precisó que de un kilo, de jamón o de queso, pueden salir 50 rebanadas. El de jamón de pierna costaba 570.000 bolívares y el de queso amarillo  695.000 bolívares, lo que significa que cada rebanada sale en 11.400 y 13.900 bolívares, respectivamente.

Pero los precios son más altos en otros establecimientos. En una charcutería en la parroquia Candelaria el kilo de queso amarillo estaba en 800.000 bolívares y en una panadería en la avenida principal de La Carlota los quesos se conseguía en 775.000 bolívares (amarillo), 475.000 (blanco tipo paisa) y 940.000 bolívares (parmesano). Los jamones estaban entre 754.000 bolívares (de pierna) y 811.000 bolívares (de pavo).

Si dos personas quisieran comerse un campesino relleno con 5 rebanadas de queso blanco tipo paisa y otras 5 de jamón de pavo, tendrían que destinar 158.100 bolívares en total. Sin embargo, en esa panadería no había ningún tipo de pan. “No tenemos harina desde diciembre”, aseguró un empleado. El kilo de salchichón y el de chorizo costaba 912.000 bolívares.

En el supermercado en Santa Eduvigis el kilo de queso duro de búfala lo vendían en 414.290 bolívares, el de mozzarella en 585.715 bolívares y el de búfala pasteurizada en 435.715 bolívares. Un paquete con 5 salchichas alemanas y otro con polacas 220.917 bolívares. Desde el miércoles de la semana pasada no tienen ningún tipo de jamón, mortadela, salchichón ni tocineta.

Un vendedor del supermercado contó que generalmente los clientes piden 200 gramos y que son pocos los que compran medio o un kilo por los elevados precios, que incluso han aumentado en menos de un mes. Precisó que el queso pecorino pasó de 380.000 bolívares a 995.775 bolívares en tres semanas, lo que representa un alza de 162%.

Martín González era otra de las pocas personas que se detuvieron en las neveras para ver los precios. Rememoró cuando hace dos años su ingreso le alcanzaba para adquirir al mes queso amarillo, dos kilos de paisa, cualquier otro que le provocase y un kilo de jamón. Señaló que en este momento esa cantidad la compra en cuatro meses. “A veces compro algunos gramos, en algunas ocasiones medio kilo y otras veces paso hambre, todo depende de mi ingreso”, dijo.

El empleado agregó que en enero recibieron poca mercancía y entre cuatro y cinco veces, cuando hasta octubre recibían casi a diario.