Opinión

Vialidad prefabricada con plásticos reciclados

La reconocida empresa holandesa KWS Infra, especializada en la construcción y mantenimiento de vialidad urbana y rural, investiga la construcción de carreteras a partir de plásticos reciclados como una alternativa a las tradicionales de asfalto. Se trata de reutilizar los plásticos de desecho que se acumulan en océanos y vertederos para fabricar tramos de vialidad, trasladarlos a las obras y montarlos directamente sobre el terreno, donde se acoplarán en forma de legos.

Lo novedoso de la propuesta de KWS Infra ─que será desarrollada conjuntamente por su subsidiaria VolkerWessels y la francesa Total─ es que se trata del primer intento de sustituir totalmente el asfalto. Hasta ahora se ha experimentado agregando polímeros derretidos y granulados a la mezcla asfáltica, y si bien se logra mayor resistencia a las deformaciones del material y una menor necesidad de mantenimiento, el costo final de la construcción es mayor que las que solo usan asfalto mientras su impacto ambiental es similar.

Según explicó KWS Infra en una nota de prensa publicada recientemente por la MIT Technology Review, la propuesta consiste en construir calles y carreteras con una huella ambiental significativamente menor que la de las carreteras convencionales. Se trata de sistemas viales con paneles modulares prefabricados ─construidos a partir del reciclaje de los abundantes residuos plásticos disponibles en el planeta─ que se acoplan entre sí, los cuales además de ser huecos a fin de permitir la disposición de cables y tuberías para la instalación de infraestructuras básicas como acueductos, alcantarillado, energía eléctrica y gas, son desmontables y permiten un fácil acceso para reparaciones.

De forma similar al juego de legos, las carreteras se ensamblan mediante el encaje a presión de los módulos, lo que implica una construcción 70% más rápida. Además, con el sistema se consigue un peso cuatro veces menor y una vida útil tres veces mayor que las carreteras actuales más resistentes, con la ventaja adicional de que se evita un 85% de las emisiones de CO2. Al tener menor peso, la carretera puede apoyarse directamente en el suelo de la zona donde se instale, lo cual ahorra buena parte de los trabajos preliminares, una innovación que es especialmente apropiada para los suelos arenosos o pantanosos de los Países Bajos.

En octubre de 2016, después de anunciar la creación del consorcio que desarrollará el proyecto, la empresa KWS Infra informó que para finales de 2017 esperan tener listo un primer prototipo experimental que consistirá en una vía para bicicletas de 100 metros de largo por 4 metros de ancho, ubicada en Rotterdam, la cual será totalmente prefabricada en la empresa e instalada por tramos de 8 metros de largo con un grosor de 30 centímetros. Para una aplicación generalizada será necesario resolver aspectos sobre los que aún hay dudas, como el agarre de los neumáticos en situaciones climatológicas adversas y, si los niveles de ruido que producirían los vehículos al transitar por tales carreteras estarían dentro de los límites tolerables, más allá de otras condiciones que todavía no han sido superadas. Al respecto, Anne Koudstaal, uno de los creadores del proyecto, afirma: “La dilatación y la contracción del plástico es un desafío que todavía tenemos que abordar. Creo que es el principal reto del concepto”.

Aunque la evolución de este tipo de investigaciones es de difícil pronóstico, la incorporación de soluciones como la que representan las carreteras de plástico reciclado a la cotidianeidad de nuestra vida constituye un avance en el inevitable camino de la sostenibilidad que deberemos transitar ─la adopción de una economía circular (materia prima-utilización-reciclaje-materia prima) es clave─, para lograr la armonía con la naturaleza, necesaria para garantizar nuestra vida en el planeta.