Opinión

Un verdadero safari venezolano

Oscar Shariff Hernández

Ver una nueva cara de los llanos venezolanos más allá de sus tradiciones y costumbres fue un inesperado encuentro con las maravillas que cobija Venezuela, donde se refuerza nuestro potencial como destino turístico a través de lugares únicos en el mundo.

El hato Cedral ubicado entre San Fernando de Apure y Barinas, cuenta con una extensión de 53.000 hectáreas de terreno y en ella un propio ecosistema único de la región. Las historias de esas tierras han pasado por muchos propietarios antes y después de las guerras independentistas. Los cuentos dicen que hasta los Rockefeller fueron uno de sus propietarios (dueños); también formó parte de la gerencia del King Ranch y actualmente está en manos de una empresa mixta del Estado venezolano con el nombre de “Empresa Socialista Ganadera Agroecológica Bravos de Apure”.

Su reputación e importancia como reserva natural mundial la respaldan instituciones como National Geographic, BBC, Discovery Channel, diferentes zoológicos y universidades internacionales e nacionales.

Desde el acceso al hato, uno se adentra a lo más parecido a un parque jurásico como la película de Hollywood. Nunca para el asombro con la cantidad de fauna que convive en perfecta armonía, rica en mamíferos y reptiles entre los cuales se observan: osos palmeros, venados, monos, cunaguaros, pumas, zorros, varias especias de tortugas, babas pequeñas y grandes, el caimán del Orinoco y la exótica anaconda (considerado el lugar con mayor presencia del mundo de esta especie de serpiente). Por todas partes nos encontramos con la presencia del chigüiro (conocidos como el roedor más grande del mundo); y siendo hogar para más de 340 especies de aves. Sin contar los diferentes tipos de ganado y caballos que son símbolos de la cultura llanera.

Entre las actividades que se realizan en el hato están los safaris diurnos y nocturnos para observar las especies mencionadas anteriormente, pesca de pirañas, alimentar los caimanes, buscar la anaconda, montar caballo, recorrer la amplia extensión del hato en camiones tipo safari y embarcaciones de ríos. Las instalaciones cuentan con una piscina para refrescarse del calor y un acogedor bar con música local que refuerza las tradiciones de la zona. Parte de esta experiencia la hace posible un guía baquiano, nacido en el hato y admirado por todos los visitantes: Víctor, mejor conocido como el “Monsieur”.

Un plan que no requiere mayor preparación y su logística está impecablemente desarrollada para vivir una experiencia 100% venezolana, que se puede comparar con safaris en Kenia, Tanzania y Suráfrica, pero a través de una vivencia auténtica y local de nuestras tierras, con fauna exótica y salvaje. Una experiencia que revive las tradiciones del llano y unas instalaciones en el marco de un hospedaje de categoría estándar. Un lugar donde sus paisajes, sonidos y colores reviven la complejidad de nuestra naturaleza.

Este hermoso hato ganadero se convierte en importante centro del turismo nacional venezolano, enmarcado dentro de una reserva natural donde está prohibida la caza de sus animales y protege el cuidado de las especies que lo habitan libremente. Representa el ciclo perfecto del ecoturismo con la integración del: cuidado del medio ambiente, implementación de mecanismos de conservación y desarrollo socioeconómico de las comunidades locales.

Sin opacar las fortalezas únicas que tiene hato El Cedral, reconociendo los esfuerzos realizados por seguir desarrollando un lugar ejemplar en el mundo, hay que resaltar la diferencia entre un destino turístico para los viajeros del globo y la propaganda política que invade las instalaciones del hato y la amenaza que genera a sus visitantes que no comparten esos pensamientos.

El viajero cuando sale de vacaciones no está buscando ligar su descanso o experiencia con preferencias políticas, al contrario, busca descontarse de esas realidades. En este caso, la imposición de tener las imágenes repetidas de sus líderes políticos en los principales espacios de convivencia de las instalaciones irrumpe la experiencia que ofrece el entorno. Aparte no es compatible promover sostenibilidad y ecología, junto a la imagen de personalidades que no comparten ese principio básico de conservación medio ambiental.

El turismo no se puede ligar con tendencias de preferencias/ideologías políticas, porque es como juntar agua con aceite: ¡No se van a mezclar! ¡No es sostenible!

La experiencia que ofrece el hato El Cedral y los esfuerzos que hacen sus anfitriones por una bonita estadía, no debe permitir que ninguno de sus visitantes concluya con comentarios negativos que desequilibren el objetivo principal del increíble destino turístico.

@viajaverde