Opinión

Venezuela T-iranizada

Alicia Freilich

Hasta qué punto es lógico, normal, eficaz y considerado pedir elecciones de lo que sea, incluidas reinas carnavalescas, al funesto trío Castro- Padrino-Maduro con su llamado Consejo  Nacional Electoral conocido popularmente como Ministerio de Elecciones Chavistas experto en manipular fechas, lugares y resultados en ciega obediencia a ese ilegal Poder Ejecutivo fasciopopulista. Ahora se agregan los socios del Irán teocrático y la Rusia neosoviética, a través de su delegado-robot Tareck el Aissami, halcón en disfraz deportivo de pacífica paloma.

Durante dos décadas se ha votado, marchado protestado, rogado y confrontado en monólogos, todavía algunos se consideran importantes partidos políticos mirándose el ombligo en pactos secretos, buscando –y que– dialogar con el gubernamental hamponato chavista la libertad de todos los presos políticos y confiar sufragios a esos zamuros que cuidan carne. No admiten que la sociedad apolitizada venezolana creció por fuera y por dentro. Engañada, hambreada, violada, victimizada, ya no cree los cuentos del malandraje pesuvista civimilitar ni de los presuntos disidentes, caciques y narcisos, locales y foráneos, intrigantes que se autocalifican como facilitadores. ¿Sabrán que salvo los clientes del castrochavismo, nadie más los acepta? Algunos lo saben, pero no les importa el destino de la emergente Voluntad Popular, heredera actualizada de la pionera Acción Democrática, ni el de Leopoldo López, quien, junto a María Corina Machado y Antonio Ledezma acertaron en sus diagnósticos y conductas.

Dos profesores universitarios, el analista de estudios políticos Carlos Guerón (Z’L) y el químico-gerente Gonzalo Benaím (Z’L) mentes privilegiadas, ambos pensadores adecos, no sumisos militantes, advirtieron hace cuatro décadas que la democracia representativa requería una escuela de liderazgo político por su riesgo de sucumbir ante la inmadura improvisación. En aquel momento ese aviso lució risible paranoia, cuando menos una exagerada teoría. La historia académica registraba que por tradición, para llegar Miraflores solo se necesitaba ser macho caudillo armado con balas y verbo histérico, por igual en montonera o mitin urbano. El estadista Rómulo Betancourt y su legado constitucional fueron excepción de la regla.

Hoy, 90% tiene su  nuevo liderazgo forjado a punta de fusiles fratricidas, persecución-tortura-cárcel puestos en práctica por pandillas delincuenciales ligadas al terrorismo caótico y los cárteles internacionales de la droga que dictan la vida diaria del venezolano. Esa valiente y amordazada generación F14 solo espera que los esclavizados decidan sin miedo su desobediente rebelión a lo Gandhi, Walesa, Martin Luther King, Mandela. ¿Será posible?

Los opinantes de oficio tecleamos repetida esta jerga de calle sin adornos literarios y hasta el propio fastidio pero cada vez más urgente, pues con los nombramientos oficialistas de esta semana se llegó al buscado llegadero: una chavecracia roja y verdeoliva que agrega criminales negras batolas de fanáticos iraníes asociados en Cuba, todos ambiciosos de nuestra riqueza minera. Sacerdocio encarnado en el superministro plenipotenciario Tareck el Aissami, quien por decreto vendepatria reina en la ex-república democrática venezolana.

Juego de ajedrez totalitario.

Es la hora decisiva. El pueblo venezolano ya tiene su digna dirigencia por ahora presa junto a la todavía libre que le indique cuándo, cómo, dónde, con quién y todos a una en clave activa para repolitizar esa impotencia generalizada por ahora bajo control pretoriano. Y bien lejos de los conucos propiciados desde el poder que divide para reinar.

Al contrario, en el mejor estilo de la modernidad política mundial, un sólido bloque democrático liberal para hacerle frente al macabro populismo de botas con batas (T)iránicas.

alifrei@hotmail.com