Opinión

Varios temas picantes

Chávez creó “el sucre”; Maduro, “el petro”

La nueva moneda virtual que anuncia Nicolás Maduro, el petro, es la segunda muerte declarada de nuestra moneda nacional, pues la primera la dio Chávez con el sucre. Son intentos de crear una moneda que sustituya al bolívar, nuestra moneda nacional así reconocida desde 1879 y constitucionalizada en el artículo 138 de la CRBV, donde se dice que “la unidad monetaria de la República Bolivariana de Venezuela es el bolívar”.

La debacle de nuestra moneda va hermanada con la de nuestro Banco Central, también constitucionalizado con características de independencia, no sujeta a los designios del Poder Ejecutivo según el diseño de los artículos 318, 319 y 320 de la carta magna, pero manejado en contrario por Hugo Chávez y Nicolás Maduro, quienes lo convirtieron en una bodega del partido rojo mediante siete reformas de la ley que lo rige, todas ilegales y hasta completamente adversas al texto constitucional. La última de dichas reformas la dictó Maduro agarrado de la ilícita habilitante “antimperialista” que le dio Cabello casi por salir de la presidencia de la Asamblea Nacional, y con base en tal reforma de la ley esa mafia miraflorina puso de presidente del BCV a uno de sus diputados.

La destrucción del bolívar como moneda nacional la inició Chávez con decreto publicado en Gaceta Oficial 5890 del 31 de julio de 2008 y en cuyo artículo 26 creó una moneda comunal para un absurdo sistema de economía basado en el trueque, dice así esta norma: “La moneda comunal es el instrumento que permite y facilita el intercambio de haberes, bienes y servicios en los espacios del sistema de intercambio solidario”. Después de aquel disparate vino la moneda virtual “el sucre”, que también creó Chávez según un convenio que firmó en 2009 en La Habana con Raúl Castro, Evo Morales, Daniel Ortega y luego se sumó Rafael Correa. Crearon un banco e hicieron millonarios negocios con ello con cargo a nuestro tesoro público y de lo que nunca se supo nada, desapareció aquel dineral, y el bolívar siguió su ruta al desastre.

Ahora Maduro reedita el procedimiento, después de reformar la ley y apoderarse totalmente del BCV ahora creó otra moneda virtual que denomina “petro”, dice que como alternativa al dólar y para hacer negocios multinacionales. Falta ver a quién se le ocurrirá hacer transacciones en el mercado internacional con una moneda virtual creada por Maduro y viendo el crimen cometido contra el bolívar.

Invasión rusa a Estados Unidos

En Miami hay muchos, pero muchos rusos, sobre todo rusas; se ven en riadas con sus barrigotas a punto de estallar, o las abuelas paseando coches con bebés recién nacidos; “vienen a parir aquí”, me dijo un médico amigo. En el edificio donde vivo, 70% es de allá, una rusa es presidente del condominio. Nadie los persigue, nadie les pide papeles, no hay noticias de que les pongan trabas de inmigración, ni que les nieguen visas, tienen unas mujeres bellísimas, mujerones más bien, uno las ve que salen en la noche dejando estelas de olores de perfumes celestiales, tienen pinta de modelos o de bailarinas, muchas veces son escoltadas por unos tipos como esos de las películas, grandotes, musculosos, calvos y con tatuajes. ¿Habrá un convenio especial que permita a los compatriotas de Putin tener privilegios que a los latinos dificultan? ¿Los hacen ir a un país vecino para pedir visa que después les niegan?

Magistrados pasando trabajo hereje

Hay una reguera de magistrados venezolanos por varios países; es la dictadura en acción persiguiendo a la justicia, el mundo al revés. Ellos representan una opción estabilizadora de la democracia por venir, son un instrumento muy importante, quizás hoy no se sienta mucho, pero con toda seguridad mañana se verá. Ahora están pagando su cuota de sacrificios sufriendo toda clase de calamidades. En estos días me enteré de que cinco de ellos viven apretados en un mismo apartamento en Bogotá y estaban a punto de ser desalojados hasta que un alma caritativa se compadeció y pagó la renta atrasada. Aquí en Miami uno de ellos caletea carne en un frigorífico y le pagan menos que el salario mínimo, otro trabaja de taxista, hay más historias. Las calamitosas situaciones que los aquejan tenemos que abordarlas, no con limosnas, sino con una actividad política dirigida a los gobiernos que nos están apoyando para que les suministren apoyo real, que les asignen ayuda efectiva para que puedan vivir y hacer su trabajo dignamente. Ojalá que en sus constantes viajes los señores Borges, Florido y otros, lleven también ese tema en agenda a los gobiernos de Colombia, Chile, Panamá, Estados Unidos y donde quiera que haya uno de estos magistrados. También al resto de la comunidad del mundo libre, Unión Europea incluida. Pedirles la formación de un fondo de ayuda para esos fines. Hay que recordarles a los presidentes de esos países “que no solo de declaraciones vive el hombre”

El discurso de Antonio Ledezma

Aquí en Miami asistí al evento donde presentaron a Ledezma; fue en el auditorio de una universidad que estaba full. Fue todo un acontecimiento, el recio dirigente obrero Carlos Ortega lo acompañaba en la tribuna, prolongadas ovaciones para ambos. Antonio tuvo un largo discurso muy emotivo, a cada rato lo interrumpían los aplausos. Dos puntos de aquella disertación no me gustaron; uno es que negara apoyo a una intervención militar internacional a Venezuela para librarla de la dictadura: “Somos los venezolanos los que tenemos que ir allá desde el exterior a tumbar a Maduro”, más o menos dijo el hombre y cortó rápidamente el delicado tema citando como un precedente negativo un desenlace posible semejante al de la invasión a Cuba por bahía de Cochinos “que más bien afianzó a Castro”, dijo Ledezma. No fue una comparación muy feliz. Bahía de Cochinos no fue una invasión extranjera, allí iban solo cubanos, el gobierno de Kennedy le había prometido apoyo militar que al entrar en combate se lo negaron y por eso fue el fracaso. De haber cumplido su parte el gobierno norteamericano, hace rato allá hubiera democracia como sí la hubo en Panamá cuando los gringos se llevaron a Noriega; esta fue una invasión justa y absolutamente exitosa. Me habría gustado que Antonio hubiera agregado a su discurso un poquito sobre la forma como los venezolanos del exilio, o de la diáspora como ahora se le dice, podemos concretar una invasión a nuestra patria. Yo me anotaría para agarrar un fusil si me lo aclarara. Dije que eran dos cosas las que no me gustaron, luego diré la otra.

Las vacunas contra la malaria

El ministro de Salud anunció el inicio de una jornada de vacunación contra la malaria en varios estados. Unos médicos me escriben angustiados y me piden que difunda sus preocupaciones. “No hay vacuna oficialmente aprobada para eso, la que hay es experimental y apenas el próximo año se aplicará en poblaciones piloto de África con el visto bueno de la Organización Mundial de la Salud; las que el gobierno usará son un lote negociado por empresarios rojos en la India bajo los esquemas de engaño y robo que acostumbran”.

Listo amigos, ya lo dije.