Opinión

Uruguayos de izquierda

Julio María Sanguinetti, dos veces presidente de Uruguay (1985-1990,1995-2000) fue preciso: la próxima presidencia se va a disputar entre quienes consideramos que lo de Venezuela es una dictadura y quienes consideran que no lo es.

El veterano político, con 83 años, ha vuelto al ruedo en un esfuerzo por revitalizar al Partido Colorado, el que a lo largo de historia gobernó al Uruguay por más de un siglo. Será candidato en las elecciones internas de junio próximo y si es nominado peleará por la presidencia en las elecciones del último domingo de octubre de este año, con una segunda vuelta prevista para el último domingo de noviembre si ningún partido obtiene la mayoría.

Cuando el ex presidente habla de los que dicen que lo de Venezuela no es una dictadura, se refiere al oficialismo, al Frente Amplio. Del otro lado está toda la oposición.

Efectivamente el gobierno “izquierdista“ uruguayo presidido por Tabaré Vázquez ha apoyado en todo momento e instancias al régimen chavista y a Nicolás Maduro. Es más, pergeñó la última opción de “diálogo” para dar más tiempo a Maduro y boicoteó declaraciones de denuncia y condena por los presos políticos. Todo el Frente Amplio (coalición de partidos de izquierda que gobierna el país desde hace 14 años) está en esa línea. Los matices son menores. La central de trabajadores (PIT-CNT) que responde al gobierno y maneja el Parido Comunista le brinda un respaldo continuo e incondicional a Maduro, incluso criticando a los sindicatos venezolanos que enfrentan y son reprimidos por los militares y los grupos de choque paramilitares del chavismo.

Lo del gobierno uruguayo y el Frente Amplio sorprende mucho, a todo el mundo y por supuesto a los  propios venezolanos, que fueron de los mejores amigos que tuvieron los uruguayos durante la dictadura militar. Se ha denunciado públicamente y es versión corrida que ello se debe a que están condicionados por “negocios” que han realizado con el chavismo familiares y dirigentes y muy allegados a las más altas figuras del frenteamplismo, como Vázquez y José Mujica.

Hay cosas que llaman la atención, por ejemplo, que dos de las figuras que más “desnudan” la dictadura de Maduro sean dos uruguayos, de izquierda y del Frente Amplio: se trata de Luis Almagro, secretario general de la OEA, y Edison Lanza, relator para la libertad de expresión de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA.

Almagro, quien despertó de su  letargo a la mustia OEA, ha desenmascarado y condenado sin medias vueltas a la “dictadura” venezolana. Eso es notorio. El caso es que Almagro fue un poderoso ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de José Mujica y además fue electo senador por el Frente Amplio para este período. Era un hombre fuerte en el Frente Amplio. La Cancillería de Almagro tuvo un marcado tinte izquierdista e incluso fue durante su gestión que se arregló que Venezuela ingresara al Mercosur ”por la ventana”. José Mujica le dio todo su apoyo para que fuera elegido en la OEA. El Frente Amplio lo festejó.

Lo de Lanza es más técnico, pero es reconocida su impecable gestión al frente de la Relatoría. En su función, precisamente, ha denunciado los ataques a la libertad de expresión en Venezuela y Nicaragua. Periodista, dirigente gremial, abogado (defensor de periodistas y casos en que ha estado en juego la libertad de prensa), docente, respetado y reconocido experto en la materia, Lanza era en Uruguay un conocido militante del Frente Amplio. También su candidatura contó con el aval de Mujica.

¿Dónde está la izquierda en Uruguay? Junto con Almagro y Lanza o con la dirigencia del Frente Amplio. ¿Cómo identificar a un uruguayo de izquierda?

A Almagro lo “echaron” de oficio del Frente Amplio. Y el secretario de la OEA  los acusó de apoyar  dictaduras, “ustedes (los dirigentes del Frente Amplio) –les enrostró– están parados en la defensa de la dictadura venezolana y de sus violaciones de derechos humanos –torturas, asesinatos, presos políticos–”.

Cada uno que se haga cargo de lo suyo. Seguramente que ese ha sido el intento de Sanguinetti. El veterano político buscó ubicar a los cuadros en la cancha.

En concreto, dejar de lado los viejos maniqueísmos de la autoproclamada izquierda o progresistas de que solo los buenos, los honestos, las feministas, los lindos y los alegres están de su lado y que en el otro se amontonan la derecha, la reacción, los fascistas, los financiados por el imperialismo, esto es todo lo feo.

Los uruguayos, sin duda, manejarán muchos elementos más para decidir su voto, pero no está nada mal que se sepa para qué lado patean unos y para cuál los otros.