Opinión

La última vez

¿Cuándo fue la última vez que salisteis a comprar un producto y elegiste: marca, presentación, tamaño y precio? Indudablemente, la respuesta a la pregunta anterior de cualquier venezolano desenchufado sería: ¡Hace bastante tiempo!

Ciertamente, el chavismo nos estafó a todos por igual: seguidores y opositores, todos sufrimos desde hace ya bastante tiempo el producto de esta estafa, solo beneficio a su corrupción. La estafa comenzó desde el momento en que el líder galáctico y su grupo empezaron a decir: “El soberano es el que manda y decide”, gran patraña la de estos; por ejemplo, a nadie se le preguntó (chavista u opositor) si queríamos que se le regalase un hospital (que nos hace bastante falta a nosotros) a los palestinos o si queríamos regalar unas plantas eléctricas a los nicaragüenses (que también bastante falta nos hacen); en fin, nunca se nos ha consultado nada y para colmo cuando se nos consulta electoralmente nos hacen trampa a los opositores y con esta engañan a los chavistas haciéndoles creer que son todavía la mayoría.

Pero ante esto ¿qué podemos hacer para cambiar las cosas?, desde el llamado a la arrechera de Capriles, pasando por la Salida de Leopoldo a las protestas de abril, mayo y junio de 2017, se demostró algo: que el régimen nos teme, lamentablemente, no se fue lo suficientemente contundente y no se le dio continuidad al llamado. ¿Por qué? ¿Exceso de precaución?, ¿miedo?, ¿complicidad de algunos personajes? Ante esta cuestión no poseo la respuesta y quizás nunca se sabrá con certeza la verdad, pero de algo hay que estar seguro, esa es la ruta y es parte fundamental para lograr la solución a la amarga situación que vive Venezuela.

Si ya sabemos que el régimen y sus enchufados, corruptos y narcos temen a la gente en la calle, el mismo día 20 por la noche cuando den el resultado de la farsa electoral en ese mismo instante debería de empezar una protesta multitudinaria en todo el país y no la protesta que plantean algunos de cacerolear frente a nuestros hogares en la comodidad; eso no, la protesta es ir a confrontar al régimen en sus espacios de poder: en el interior en las gobernaciones, en la Gran Caracas en Miraflores, en el exterior en sus sedes diplomáticas, claro está, sin violencia, pero sin retorno a casa hasta lograr el objetivo, que es la salida del gobierno y sus corruptas instituciones. Esto lo podemos lograr, claro está: si la flojera y el miedo lo permiten y asumimos el compromiso de ser los protagonistas del cambio al precio que fuera necesario pagar.

Si pretendemos cambiar nuestra realidad, nuestra sociedad, debemos cambiar nosotros mismos, mientras se interponga nuestro yo contra el nosotros, no existe cambio posible.

Nosotros unidos en la calle, como iguales, podemos recatar nuestra democracia, podemos ser los constructores de un futuro diferente, podemos cambiar nuestro destino y que sea esta la última vez que tengamos que salir a luchar por lo que es nuestro… la libertad.

Fuerza y Fe.

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