Opinión

Teatro Alberto de Paz y Mateos: historia y futuro

Carlos Paolillo

La opinión de

El cincuentenario de la inauguración del Teatro Alberto de Paz y Mateos coincide con la conmemoración del fallecimiento, ocurrido también hace cinco décadas, del director y diseñador teatral español de quien toma su nombre, considerado como forjador del arte escénico contemporáneo en Venezuela y pionero de la televisión en el país.

Alberto de Paz y Mateos fue un factor fundamental en el advenimiento de una visión modernizadora en el teatro nacional que apostó a su universalidad, así como en la formación de algunos de sus principales representantes, entre los que se cuentan Román Chalbaud y Nicolás Curiel. Algo menos conocida es su vinculación con la danza escénica venezolana desde sus inicios, hecho que se evidencia, por ejemplo, en su colaboración con el Club del Ballet, proyecto artístico concretado hacia mediados de los años cuarenta por los bailarines Hery y Luz Thomson, ex integrantes de los Ballets Rusos del Coronel de Basil, que un poco antes habían actuado en Venezuela, y fundadores de la cátedra de Ballet del Liceo Andrés Bello. 

En unas presentaciones realizadas por el referido grupo en el Teatro Municipal de Caracas, de las que el joven bailarín Vicente Nebreda tomó parte, Alberto de Paz y Mateos intervino como director escénico y diseñador de escenografía y vestuario. Igualmente, fue el director de los primeros programas presentados por el Retablo de Maravillas en la Televisora Nacional, con la actuación de Yolanda Moreno, y el Teatro de la Danza, dirigido por Grishka Holguín.  

El Teatro Alberto de Paz y Mateos posee también dentro de su historia una originaria vinculación con la danza. Fue construido durante los primeros años sesenta por la iniciativa personal de Margot Contreras, fundadora y directora de la Academia Interamericana de Ballet, centro de estudios determinante en la profesionalización del ballet clásico en el país.

El diseño de esta edificación, especialmente concebida para las exigencias de la formación en danza, fue realizado por Ramón González Almeida, arquitecto de origen paraguayo. Incluyó, durante una primera etapa, tres amplios salones de clase, camerinos y espacios de oficinas, además de un edificio anexo proyectado como residencia para maestros y creadores invitados. Posteriormente, fue planificada la construcción de un teatro que sirviera de espacio para las presentaciones de la Academia Interamericana de Ballet y el Ballet Nacional de Venezuela, compañía asociada a esta escuela.

El 7 de septiembre de 1967 se realizó la inauguración del Teatro de Cámara de Caracas, nombre inicial del recinto, con una actuación del Ballet Nacional. Hacia finales de ese mismo año cambió su nombre por el de Teatro Alberto de Paz y Mateos en memoria del director recién fallecido.

Al poco tiempo de su apertura, el teatro fue ofrecido en alquiler al Nuevo Grupo, emergente institución de aportes definitivos a la modernidad escénica en Venezuela a lo largo de más de dos décadas, que se asoció a las figuras de Isaac Chocrón, Román Chalbaud y José Ignacio Cabrujas, además de  John Lange, Miriam Dembo y Elías Pérez Borjas, entre otras personalidades, y se convirtió en lugar de trascendentes acontecimientos teatrales. Salvo un breve tiempo en que esta agrupación fue mudada al Teatro Caracas, siempre fue la residencia artística de esta institución hasta finales de los años ochenta, momento del cese de sus actividades. 

En los salones de danza del edificio permanecieron las actividades diarias del Ballet Nacional de Venezuela, primera compañía profesional de danza clásica establecida en el país, dirigida por Irma Contreras, que a lo largo de 23 años desarrolló un amplio repertorio artístico y recibió a numerosos bailarines, coreógrafos y maestros internacionales. La Academia Interamericana de Ballet, por su parte, estuvo activa en este edificio hasta 1990, cuando sobrevino su cierre. También se incorporó por largo tiempo el grupo Macrodanza, dirigido por Norah Parissi, influyente en los procesos de experimentación de la danza venezolana dentro de novedosas concepciones y tendencias.   

Desde principios de la década de los años noventa, el Teatro Alberto de Paz y Mateos se mantuvo como un cotidiano centro de formación y creación, con el ingreso como residente del Grupo Theja, bajo la dirección de José Simón Escalona, quien se encargó de la gerencia del espacio por dos decenios. Igualmente, se unieron a las actividades del edificio el Sistema Nacional de Escuelas de Danza y Ballets Juveniles, el Ballet Contemporáneo de Caracas bajo la dirección de María Eugenia Barrios y el grupo Thejadanzateatro, dirigido por Angélica Escalona, entre otras organizaciones. Fue un tiempo de destacables temporadas de reconocidas compañías, festivales, encuentros y actividades formativas.

El Teatro Alberto de Paz y Mateos se dispone a celebrar en breve cincuenta años de permanencia con una programación que incluye teatro y ópera de cámara, además de talleres y conversatorios. Quizás sea el punto de partida de una nueva etapa para este lugar, ante las realidades y necesidades actuales, y sin dejar de lado, por descuido u olvido, su significativa historia.