Opinión

La seguridad ciudadana en las primeras 100 horas de la Venezuela que viene

Alberto Ray

Devolver a Venezuela los niveles de certeza suficientes para que se regenere el tejido democrático e institucional necesarios, debe ser uno de los principales objetivos de la seguridad en el país que se nos aproxima.

Generar estabilidad luego de un conflicto sostenido y violento puede convertirse en uno de los retos más complejos para un nuevo gobierno, por lo que va a requerir un modelo sólido y de rápido despliegue que traiga consigo garantías mínimas de recuperación para una Venezuela que exige activar urgentemente su reconstrucción. En este sentido, estamos obligados a desarrollar una seguridad innovadora, casi inédita, dado los retos que tendrá que afrontar, alineados además con otros propósitos como la institucionalidad y la soberanía. Todo ello, en el entendido que se requieren acciones inmediatas y altamente eficaces para transformar el clima de riesgo en el que estamos inmersos.

No cabe dudas sobre el carácter de urgencia que tiene la seguridad y el orden público para facilitar condiciones mínimas de convivencia ciudadana, de allí quelos objetivos estratégicos y las primeras tareas a ejecutar tendrán que procurar la contención de la violencia y la generación de un clima de confianza que permita retomar espacios para la reactivación del país.

La seguridad tiene que ser garantía de reducción de la impunidad y la recuperación del territorio perdido a manos de la delincuencia y grupos irregulares.

Las fronteras, el campo, los pueblos, las carreteras, autopistas y las ciudades deberán volver a ser espacios soberanos, ocupados por los ciudadanos que añoran la paz para vivir más tranquilos y con mucho menos incertidumbre. Para todo esto se impone de manera obligatoria un plan concebido en distintas dimensiones y ámbitos, operado coordinadamente y con indicadores que midan el logro de los objetivos.

Por lo pronto, vamos sólo a mencionar algunas ideas que deberán instrumentarse en las primeras 100 horas una vez ocurridos los cambios y que tendrán que concentrarseen tres ejes que se mencionan a continuación:

Reducción de amenazas: las fuerzas del orden público, civiles y militares pondrán todos sus recursos disponibles para identificar, buscar y minimizar las amenazas que intentan aprovecharse de climas de conflictividad o caos para actuar de manera oportunista. En esta acción se contempla la captura de elementos antisociales líderes y miembros de bandas criminales, recolección de armas de fuego para ponerlas a resguardo en los parques de armas del Estado, toma y permanencia de autoridades de zonas populares caracterizadas por sus altos niveles de violencia, protección y patrullaje de sectores industriales y comerciales del país, activación de fiscales especiales para apertura de procedimientos judiciales respetando el debido proceso, habilitación de espacios que operen como retenes judiciales y permitan descongestionar las instalaciones policiales, resguardo de población vulnerable o indigencia y patrullaje preventivo en las zonas residenciales. Tendremos que considerar la incorporación temporal y voluntaria de funcionarios retirados de las fuerzas policiales para apoyar en la consecución de estos objetivos, pues en momentoscríitcos el país demanda toda la capacidad para superar la contingencia.

Aseguramiento del espacio público: es indispensable que en la misma medida que se recupere la tranquilidad del territorio y se pongan bajo control las amenazas, se retome el ritmo cotidiano de vida y se active el aparato productivo de la nación. Para ello, la seguridad tiene una función protagónica en la protección de los espacios de vida de las comunidades. Las autoridades locales, regionales y nacionales tendrán que coordinarse a través de los distintos órganos que prevé el Estado para garantizar que las vías de comunicación, la infraestructura crítica,instalaciones militares, las plantas industriales, las fábricas de alimentos, los medios de difusión de información, las universidades, liceos y colegios, las cárceles y las plazas y parques estén bajo un régimen de protección especial que garantice los niveles necesarios de estabilidad y al mismo tiempo, retome la confianza de los ciudadanos para retornar a sus oficios habituales.

Garantía de abastecimiento y continuidad operativa: dados los niveles de desabastecimiento en todos los rubros de la de economía es prioritario habilitar los canales de distribución de alimentos, insumos médicos y materias primas para la reactivación inmediata de las industrias. En este orden, tanto la empresa privada, el Estado a través de sus cuerpos de seguridad y las organizaciones de ayuda humanitaria deberán coordinar acciones de atención a los más afectados en las primeras horas. Otra tarea clave en este aspecto es facilitar las condiciones para la continuidad operativa de los servicios públicos. Tendrán prioridad, entre otras, labores de custodia de mercancías, materias primas y combustibles, funcionalidad de centrales eléctricas, aeropuertos y puertos, normalización de la actividad fronteriza con control migratorio y circulación de carga por las autopistas y carreteras del país.

Si bien, estas medidas son el inicio de un plan ambicioso de transformación de la seguridad en Venezuela y no son las únicas a tomar, debemos prepararnos para asumirlas sin improvisación. El país clama por un cambio de las condiciones de seguridad, por lo que, responder sin una estrategia no puede ser un argumento luego de más de 18 años de inacción.

@seguritips