Opinión

La responsabilidad del Alto Mando Militar

La Fuerza Armada Nacional tiene una inmensa responsabilidad histórica, que obliga moralmente a sus miembros activos a ser factores fundamentales en la solución de la profunda crisis que vive Venezuela. Esa obligación les corresponde, de manera muy significativa, a los miembros del Alto Mando Militar, constituido por el ministro de la Defensa, el comandante Estratégico Operacional, el comandante de la Milicia Bolivariana y los comandantes del Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional. No es posible que sus miembros no conozcan suficientemente bien el origen de la tragedia nacional. Ella surge de la terquedad de Nicolás Maduro y su camarilla de violar la Constitución Nacional, sin importarle el costo, para mantenerse en el poder, desconociendo la decisión de una abrumadora mayoría de ciudadanos que solo reclama un cambio político en la conducción del Estado a través de elecciones libres, universales, directas y secretas. Justamente, ese es el fondo de la polémica nacional. Sin embargo, la respuesta ha sido someter a manifestantes pacíficos a una criminal represión, lamentablemente dirigida y protagonizada por la Fuerza Armada Nacional, representada por la Guardia Nacional, en una inaceptable alianza con bandas de paramilitares armadas y financiadas por el régimen madurista. Esta es la razón fundamental por la cual he decidido dirigirme particularmente a ustedes.

Para colmo de males, Nicolás Maduro pretende ahora imponerles a los venezolanos una asamblea constituyente comunal, contraviniendo todas las normas constitucionales establecidas para su convocatoria. Su única intención es darle una fachada seudolegal que le permita imponer una ideología totalitaria al nuevo régimen político que surja de esa írrita asamblea nacional constituyente. Esta absurda posición de Nicolás Maduro ha propiciado un rechazo tan generalizado en los venezolanos que hasta importantes representantes del chavismo coinciden en sus críticas con el sector democrático opositor y reclaman el ansiado cambio político para enrumbar el país hacia un mejor destino. Nadie, en su sano juicio, puede pensar que esa convocatoria a constituyente va a contribuir en algo a solucionar los graves problemas nacionales provocados por Nicolás Maduro y su gobierno. Veamos: la depresión económica alcanzó en el año 2016 a más de 10%; la inflación, puede alcanzar este año a más de 700 %; las reservas internacionales han caído, en este momento, a 10.000 millones de dólares, manteniendo a Venezuela bajo la permanente amenaza de ser declarada en default y, para completar el daño, se ha destruido totalmente el aparato productivo nacional. La crisis social es, por todos, conocida: escasez de productos de primera necesidad, carencia de medicinas, colapso de los hospitales, creciente desempleo, en medio de un insoportable clima de inseguridad personal. En conclusión, muerte, hambre y pobreza. Ese deplorable estado de cosas es la causa principal de la justificada protesta ciudadana.

Estoy seguro de que ustedes, miembros del Alto Mando Militar, han analizado y discutido a profundidad la actual crisis nacional. Es imposible que ustedes no hayan concluido que Venezuela se está destruyendo día a día en medio de un creciente clima de inestabilidad que impide cualquier posibilidad de superarlo. Ahora bien, la opinión pública, tanto nacional como internacional, percibe que el régimen madurista se sostiene con el apoyo de un seudo-Tribunal Supremo de Justicia, escogido mediante un proceso de selección profundamente fraudulento, de un no menos parcializado y espurio Consejo Nacional Electoral y principalmente, por el respaldo de la Fuerza Armada Nacional. Esta percepción con respecto a nuestra organización surge de la equivocada posición que han tenido algunos oficiales de alto rango, traicionando los principios y valores que les fueron inculcados en su proceso de formación, al manifestar una supuesta adhesión de la institución armada a la ideología política del partido de gobierno. Esa reprochable conducta, las acusaciones en contra de algunos de sus miembros por estar involucrados en hechos de corrupción y la criminal represión ejercida en contra de manifestaciones pacíficas, hogares y propiedad privada, con una brutal violación de derechos humanos, explican la caída en el sentimiento de los venezolanos del afecto, prestigio y credibilidad de la Fuerza Armada Nacional. Ustedes conforman una estructura de mando colectiva en la cual las decisiones se deben tomar en forma colegiada, produciendo responsabilidad compartida e ineludible.

La situación nacional es de tal gravedad que ustedes, miembros del Alto Mando Militar, tienen que revisar, con responsabilidad patriótica, la posición de la Fuerza Armada Nacional. No es posible que ustedes acepten que se continúe asesinando a venezolanos, en manifestaciones pacíficas, solo por satisfacer las ambiciones personales y los caprichos de Nicolás Maduro y su camarilla. Es igualmente inaceptable que un gobierno, que ha perdido totalmente su legitimidad para ejercer sus funciones, dada su incapacidad, talante totalitario y elevado nivel de corrupción, solo pueda sostenerse mediante la represión y el asesinato. Ustedes tienen que conocer que más de 80% de los venezolanos rechazan la convocatoria a la fraudulenta asamblea nacional constituyente comunal. La extrema gravedad de la crisis actual los ha convertido a ustedes en un factor de vital importancia para coadyuvar en su solución y los ha colocado en la disyuntiva de decidir entre el destino de Venezuela y la permanencia en el poder de un oprobioso régimen que amenaza cada día nuestra existencia como país. Lo más delicado, a mi criterio, es que la presión social sobre los cuadros militares puede llegar a tal extremo que produzca una ruptura de la unidad interna de la institución armada, con consecuencias impredecibles. No crean que la criminal represión mantenida por la Guardia Nacional va a suprimir la protesta. La movilización social tiene tan profundas causas que es imposible lograrlo. Piensen que han muerto más de setenta jóvenes venezolanos, entre manifestantes, transeúntes y miembros de los cuerpos de seguridad del Estado. Este horror tiene que cesar. Se requiere con urgencia una solución política que logre un amplio acuerdo nacional que permita que Venezuela se enrumbe por un camino de paz y prosperidad. Ustedes tienen la última palabra. Salven el honor de la Fuerza Armada Nacional.

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