Opinión

¿Qué causa la inflación? Remedios (III)*

Se ha dicho anteriormente que la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario, pero, ¿cuáles son los fenómenos previos (que analizaremos cuando lleguemos al particular caso venezolano) acarreadores de la ola monetaria que inunda la economía más allá de lo soportable por el cuerpo social, más allá de lo que el Premio Nobel, Milton Friedman, llamó The optimun quantity of money, tal como se rompe el equilibrio orgánico con graves consecuencias, al pretender insuflar más sangre de los seis litros que contiene el cuerpo humano? Antes de plantearnos y analizar esas preguntas convendrá que analicemos un momento la proposición de que la inflación es un fenómeno monetario. Pese a la importancia de esta proposición y pese a las abundantes pruebas históricas que la apoyan, muchos la niegan todavía, lo que se debe, en gran parte, a las cortinas de humo conque las autoridades procuran ocultar su propia responsabilidad en esas inflaciones.

Si la cantidad de bienes y servicios ofrecidos a la venta (la producción en una palabra) aumentase con la misma rapidez que la cantidad de dinero, los precios tenderían a ser estables. Incluso es posible que cayeran gradualmente, porque, conforme aumentan los ingresos, los particulares tienden a mantener en forma de efectivo una proporción mayor de tales ingresos. La inflación se produce cuando el volumen de dinero crece a velocidad sensiblemente mayor que la producción, y cuanto más rápido es el incremento de la cantidad de dinero por unidad de producción, más alto el índice de inflación. Seguramente la teoría económica no tiene proposición tan bien demostrada como esta.

La producción se haya limitada por la disponibilidad de recursos físicos y humanos, así como por el nivel de conocimientos y la capacidad para utilizar esos recursos. En todo caso su crecimiento siempre es bastante lento. A lo largo de los últimos cien años, en Estados Unidos la producción ha crecido al promedio de 3% al año aproximadamente. E incluso en Japón, durante su período de más rápido desarrollo después de la Segunda Guerra Mundial, la producción nunca aumentó en mucho más de un 10% al año. La cantidad de dinero metálico también está sometida a límites físicos parecidos, aunque se han registrado épocas en que aumentó con más rapidez que la producción en general, como lo demuestran los ejemplos de las grandes expediciones buscando metales preciosos que llegaron a lo que comenzó a llamarse Nuevo Mundo durante los siglos XVI y XVII, y retornaron repletas a Europa, así como las fiebres del oro del siglo XIX. Las formas modernas del dinero (papel moneda, asientos contables y ahora digitales, electrónicos) no están sujetas a tal género de limitaciones.

Durante la hiperinflación alemana posterior a la Primera Guerra Mundial, el dinero en manos del público aumentó al tipo medio de más del 300% al mes, durante más de un año, y lo mismo los precios. En la hiperinflación húngara posterior a la Segunda Guerra Mundial, el dinero en manos del público aumentó en 12.000% al mes durante un año, y los precios con más rapidez todavía, casi 20.000% mensual.

Lo que ocurre con la cantidad de dinero reduce a proporción insignificante lo que sucede con la producción; de ahí que digamos que la inflación es un fenómeno monetario, sin aludir a ninguna calificación en cuanto a la producción. Asimismo se demuestra que el índice de crecimiento monetario no guarda una correspondencia totalmente exacta con el índice de inflación. Sin embargo, no se conoce ningún ejemplo histórico de una inflación sustancial que, a poca duración que haya tenido, no fuese acompañada de un crecimiento más o menos correlativo del volumen de dinero; ni ejemplo de incremento rápido de la cantidad de dinero que no viniese acompañado de una inflación sustancial y más o menos correlativa.

*Con esta serie de artículos acerca de la inflación conmemoro 50 años de graduado de economista y doy las gracias nuevamente, donde estén en el cielo, a los doctores Ernesto Peltzer y Carlos Rafael Silva, por haber estimulado mis estudios monetarios, y otras materias, mediante posgrados en Estados Unidos, así como a todos mis profesores.

psconderegardiz@gmail.com