Opinión

Poder fáctico = ANC

Carlos E. Aguilera

La opinión de

No cabe duda alguna de que el pueblo venezolano está en manos de un régimen cuyos valores  son la antítesis de todo cuanto bueno se pueda desear. Del Estado de Derecho se pasó al de facto, mediante el cual se instauró una situación de desinformación total. Los “Estados fácticos” restauran el orden feudal, destruyen el equilibrio de poderes y la sucesión democrática, lo cual a la larga conduce a una implosión, tal como ocurrió en la antigua Unión Soviética.

El poder fáctico se ejerce al margen de los cauces formales democráticos, y se sirve de su autoridad informal o de su capacidad de presión para influir políticamente, tal como se observó en días pasados con la propuesta de Nicolás Maduro en torno a la asamblea nacional constituyente, pisoteando la carta magna del año 1999, para buscar el mantenimiento del poder por tiempo indefinido. No se impuso por la fuerza, solo le bastó explicar o sugerir sus deseos para que estos se conviertan en realidad. Contó para ello con la capacidad y mecanismos internos y los recursos vitales y estratégicos, todo lo cual le permitió llevar a cabo su siniestro propósito que culminó con la instalación de la ANC, tras el asalto a sus instalaciones, en el Palacio Federal Legislativo.

Antes de que ello sucediera, el pueblo venezolano desde hace 19 años viene siendo víctima de la conculcación de sus derechos y libertades, es decir, cuando Hugo Chávez se hizo del poder mediante unas elecciones presidenciales en las que se negaba a participar, pues en el inicio de su fugaz carrera como precandidato presidencial alentaba a los venezolanos a abstenerse. El fallecido Luis Miquelena, veterano luchador  político desde la época de Juan Vicente Gómez, convenció –según algunos allegados suyos– al comandante fallecido denegar esa postura y participar de lleno en el proceso comicial, en el que posteriormente resulto ganador por abrumadora mayoría.

¿Qué motivó al pueblo venezolano a votar por Chávez?

Poco antes de ganar las elecciones presidenciales del 6 de diciembre de 1998, el candidato del Movimiento V República, Hugo Chávez, presentó un documento denominado “Programa económico de transición 1999-2000”, en el que se establecían como prioridades las siguientes medidas: 1) Dinamizar la economía venezolana, 2) Establecer una economía humanista, autogestionaria y competitiva, 3) Nuevas formas de relación entre el Estado y la sociedad y 4) Diversificación del aparato productivo. Ni siquiera los llamados gallineros verticales, la ruta de las empanadas y las areperas venezolanas dieron los frutos esperados y la autogestión se redujo a que varios establecimientos comerciales que funcionaban en el 23 de Enero pasaran a ser administrados por los colectivos armados.

Una vez en el poder, la supuesta transición  y el llamado “parto del nuevo modelo” se hizo realidad militarizando todos los estratos de la sociedad venezolana: se aprobó una Constitución que se violó reiterada y consecutivamente; secuestró todos los poderes públicos; se aferró al poder a costa de lo que sea; extendió el período presidencial; minimizó la libertad de expresión cerrando medios de comunicación como RCTV; llevó a cabo detenciones arbitrarias mediante juicios sumarios; expropió a las empresas productivas del país, destruyendo el aparato productivo; estableció un control de cambios asignando las divisas de manera discrecional; permitió que el hampa actúe con plena impunidad; admitió que la inteligencia cubana se infiltre en los cuarteles y en todos los sectores de la sociedad venezolana; politizó la Fuerza Armada Nacional; destruyó la industria petrolera (Pdvsa) y creó grupos de choque denominados colectivos, amén de violar descaradamente los derechos humanos y haberse peleado con algunos países de la comunidad internacional.

Fueron los resultados de la mentada transición hacia la llamada quinta república o revolución bolivariana, la cual implicó, además, excesiva corrupción; numerosas muertes los fines de semana, cuya lista solo es comparable con el parte de guerra en otros países en conflicto; delincuentes (pranes) que desde la cárcel manejaban y todavía la industria del secuestro y millonarios regalos en dólares a los países amigos, así como la existencia de un Cártel de los Soles.

¡Chávez vive!.. La patria gime.

El fallecimiento de Chávez, quien en sus estertores pocos días antes de sucumbir tras la penosa enfermedad que padeció, y quizás porque la muerte le hablaba en el oído, pidió a sus obsecuentes huestes militantes del PSUV que el candidato presidencial en las próximas elecciones fuese Nicolás Maduro, órdenes que fueron ciegamente obedecidas y en el viciado proceso electoral cuestionado hasta la presente fecha le ganó al líder de la oposición, Henrique Capriles, con un margen tan estrecho que aún persiste la duda de la licitud del proceso, más aun después de la alarmante declaración de Mugica, ejecutivo de la empresa Smartmatic, quien denunció que la elección de la constituyente fue fraudulenta

Pero vivo muerto, y antes muerto en vida, Chávez a través de su hijo putativo y heredero de la corona sigue haciendo sus estragos en el país que se encuentra a las puertas de un holocausto y su total destrucción, debido a la multiplicación de las tensiones y conflictos, la carencia de una adecuada conducción de los asuntos del Estado, la incitación a la violencia, inseguridad, desempleo, escasez de alimentos y medicinas, corrupción, narcotráfico, nepotismo y una claque militar apoderada de todos los estamentos institucionales, por delegación  de su “comandante en jefe”. Esto último, una razón que explica los motivos por los cuales mantiene el apoyo de los hombres de uniforme, por lo menos hasta los actuales momentos, a quienes solicita a cada instante fidelidad y consecuencia. ¡El miedo es libre!

Pese a que la oposición mantiene una sostenida lucha contra el régimen desde hace casi 4 meses, con un doloroso saldo de más de 144 víctimas caídas en las manifestaciones que se realizan en todo el país, por instantes tememos que esta horrible pesadilla perdure no se sabe hasta cuándo (Dios nos libre), temor que se acrecienta cuando escuchamos a Padrino López, ministro de la Defensa culminar sus discursos con la manida frase de ¡Chávez vive, la patria sigue!, como pretendiendo crear en la mente del colectivo una guerra, o una frase para martirizar a quienes anhelamos un cambio y la reconquista de la democracia, libertad y derechos humanos que nos legó Bolívar, quien ahora comienza a erguirse  de su gloriosa tumba para ayudarnos a luchar contra quien transgrede su ideario y pensamiento.

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@_toquedediana