Opinión

Los términos han sido establecidos por el totalitarismo madurista y su pernicioso combo para concretar sus intenciones de perpetuarse indefinidamente en el poder. Poco les ha importado la violación sistemática del texto constitucional; con el acometimiento del golpe de Estado continuado de que hemos sido objeto los venezolanos desde hace varios años. El 30 de julio del próximo mes es la fecha tope decidida para efectuar una elección chimba y chucuta que contraviene la normativa constitucional y legal. Todos sabemos que si en definitiva esa elección se produce; con apoyo de las bayonetas, traerá como consecuencia una nueva carta magna, “pret a porter;” sumisa y alcahueta a la “robolución,” para continuar con sus desafueros. Será –inexorablemente– ilegítima; puesto que surgiría de un escuálido apoyo popular que rondaría, escasamente, alrededor de 10% de la ciudadanía.

Con Miguel de Unamuno podríamos decir entonces: “… Lo más opuesto a buscar la vida en la verdad es proscribir el examen y declarar que hay principios intangibles. No hay nada que no deba examinarse… ¡Desgraciada la patria donde no se permite analizar el patriotismo!”.

Las mayorías nacionales, representadas por más de 85% de la ciudadanía y de la población en general, tienen que entender que estos 42 días que faltan para la consumación de la gran estafa constitucional –la mayor que jamás ha conocido Venezuela en su historia republicana– deben ser aprovechados de manera cabal, armónica y decidida para impedirlo. Para lograrlo es menester que la dirección política organizada de la oposición acometa resueltamente la tarea. La MUD y las diversas organizaciones representativas de la sociedad civil organizada e individualidades tienen el compromiso histórico ineludible de enfrentar audazmente y sin titubeos al totalitarismo enquistado.

El conocimiento es la capacidad de acción efectiva. El aprendizaje tiene que ver con el incremento del conocimiento. Los grandes equipos son colecciones de personas idiosincráticas; porque toman el principio natural de la diversidad; pero la naturaleza armoniza esta diversidad en grandes equipos. Armoniza la disimilitud. La armonía –de hecho– implica variedad. Todo trabajo se hace en equipo –el verdadero y auténtico trabajo– porque la gente necesita del concurso de otros para hacer las cosas.

En el lapso ya conocido debemos implementar la huelga o paro general indefinido anunciando la fecha cierta. En el ínterin se deben incrementar –renovándolas– las diversas acciones populares de protesta de calle. Coetáneamente corresponde concluir el periplo iniciado por la Asamblea Nacional para designar a los miembros de la Sala Constitucional y demás magistrados del TSJ. Los que reemplazarán a los indebidamente designados en diciembre de 2015. De igual manera aprovechar el “reingreso a la senda constitucional” –extraviada e iniciada recientemente– de la titular de la Fiscalía General de la República. En el entendido –para no crear falsas expectativas– de que ambas acciones no surtirán efecto práctico alguno debido a la manera como están constituidos el resto de los poderes públicos con rango constitucional. También ilegítimos por las maneras y los modos con que fueron electos. Pero ambas patrocinan un apoyo legal, moral y ético incuestionable. Dichas acciones, en concordancia con las gestiones internacionales en desarrollo, son la punta de lanza global para obtener el triunfo de la estrategia establecida. A propósito del Ministerio Público es oportuno insistir que aún tiene 42 días para –Ordinal 5 del Art. 285 (CN)–: “Intentar las acciones a que hubiere lugar para hacer efectiva la responsabilidad civil, laboral, militar, penal, administrativa o disciplinaria en que hubieren incurrido los funcionarios o funcionarias del sector público, con motivo del ejercicio de sus funciones”.

El aprendizaje es un “deporte” participativo y no de espectadores. La primera regla de pensar sistemáticamente es que siempre se puede ver la realidad a distintos niveles. De nuestra experiencia acumulada en los últimos años ya sabemos suficiente como para preocuparnos sobre el tema. Todo aprendizaje ocurre en el transcurso de la vida. Sucede en la realidad en que nos encontramos. No tenemos opción de aprender en un mundo ficticio. Solo tenemos la opción de formarse –sobre la marcha– en el mundo real que tenemos.

Lo que acontece en Venezuela es algo que va a merecer –quizás– más de una batalla. Esto refleja y reflejará necesariamente algunos desequilibrios circunstanciales en nuestro país; para volver al cauce republicano. Se trata de que el insufrible y ruinoso patrón de vida actual no pueda ni debe continuar.

Además de las acciones de protesta cívica –¡siempre activa!– de la ciudadanía en la calle; anudados con los paros parciales que de manera escalonada deben fomentarse; también es necesario agregar un nuevo elemento casi inédito. Se trata de un prototipo de genuina desobediencia civil amparada por los artículos 333 y 350 de la Constitución. A la negativa cívica concertada a conciencia entre la población en general de pagar y recaudar los impuestos e IVA. Estos caudales le han permitido al gobierno nacional –entre otras cosas– un irresponsable boato en el manejo de los recursos fiscales. Con el lucro indebido de los altos, medios y bajos prebostes a través del peculado y de las diversas maneras de enriquecimiento ilícito. Por ello se hace necesario acoplar con precisión y delicadeza de orfebre las acciones a tomar entre los que venden y proporcionan prestaciones de bienes y servicios, con los que las adquieren. De esta manera se cumplirían los propósitos suficientemente conocidos… ¡Tenemos solamente 42 días para hacerlos efectivos!

Invocando de nuevo el pensamiento de don Miguel de Unamuno. (Verdad y vida y Mi religión y otros ensayos. Salamanca, febrero de 1908). Citaríamos entonces: “…Hay cadáveres que al tratar de insuflarles nueva vida se desharían en polvo”…  Evadir en lo posible: “… La sumisión del espíritu ante la verdad objetivamente demostrada. La humildad de corazón para rendirnos a lo que la razón nos demuestre ser verdad, en cualquier orden que fuere y aunque no nos agrade…”.

¡No es que “no tenemos suficiente tiempo”. Tenemos el tiempo que tenemos, ni más, ni menos!

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