Opinión

Participación de la sociedad civil

Maritza Izaguirre

Redacto estas notas a mi regreso de firmar en el acto convocado por la MUD para recoger, mediante el voto, la opinión de la población sobre el planteamiento oficial de aprobar el 30 de julio la propuesta de una asamblea constituyente, que en corto período de tiempo se instalaría para formular y votar una nueva Constitución que consolidaría el modelo político social propuesto por el gobierno y su partidarios. Una carta magna destinada a la conformación de una sociedad configurada sobre principios poco democráticos, que afianzarían la tendencia autoritaria y limitarían fuertemente las libertades civiles, así como la participación de la ciudadanía.

A primera hora de la mañana me acerqué al centro designado para la zona. Mi sorpresa: la organización y capacidad de la sociedad civil involucrada, las mesas preparadas, los voluntarios entrenados para atender a votantes de diferentes edades y condiciones físicas, a los que daban la bienvenida en forma cordial y con paciencia. En muy poco tiempo se estableció la operación, la asignación de la mesa indicada, la instrucción clara de los responsables; la planilla, la firma en el cuaderno y la huella en el lugar preciso. El proceso, que tomó cuatro o cinco minutos, se desarrolló en un ambiente grato, en el que todos compartían el sentimiento del deber cumplido de libertad y esperanza.

La jornada demostró que para el ejercicio ciudadano solo se requiere de capacidad de organización y compromiso para responsabilizarse por un proceso civil; sin necesidad de la participación de la Fuerza Armada si se cuenta con la seguridad de las policías locales y grupos entrenados, tal como ocurre en otras sociedades donde el voto directo y secreto es el fundamento de la elección democrática.

Por otra parte, observé la conducta de los participantes, muchos en familia, mostrando a los menores la importancia del evento y la esperanza de que nos espera un mundo mejor, en el que con el esfuerzo de todos podremos lograr el cambio necesario para que Venezuela recupere la senda del progreso, abandonada por la aplicación de políticas inadecuadas que han conducido al empobrecimiento de la población, a la escasez de alimentos y medicinas, a la inseguridad y al rompimiento del núcleo familiar al obligar a la migración de la generación de relevo.

Lo que observé me demostró que hay fuerza suficiente para alcanzar los cambios necesarios con base en la población organizada.