Opinión

¿Paro o desobediencia?

Pablo Aure

La opinión de @pabloaure

De nuevo se quiere hacer ver que, existe desunión en los sectores políticos del país que apuestan a la salida del régimen. No debemos escurrir el bulto y por lo tanto tenemos que aclarar términos.

Los anuncios que hizo el régimen la noche del viernes 17 de agosto en boca de Nicolás Maduro han provocado muchísimas reacciones, por esa razón es necesario que nos enfoquemos en el contexto de la situación. María Corina Machado al día siguiente fijó posición señalando acertadamente que esos anuncios se traducen en “…una devaluación brutal y el robo de los activos privados con el incremento de los impuestos y la decisión autoritaria de aumentar los salarios en proporciones que colocan a todas las empresas en condición de quiebra y cierre... Es un ataque final, desesperado y despiadado para el control político y social…”. Siendo esto así, como lo advierte María Corina, pues entonces hay que hilar muy fino para no equivocar las estrategias de lucha. Me explico. Si el régimen quiere que las empresas estén cerradas y paradas, ¿cuál sería la finalidad de convocar un paro?

Sin que nadie lo convoque, ya el paro está cantado, porque será imposible mantenerlas abiertas después de ese torpedo que impactó en la línea de flotación a cada una de las empresas que todavía sobreviven en el país. ¿Cómo soportar un aumento de más de 3.000%?, solo por hablar de sueldos y salarios. Es más, desde el mismo sábado, o sea, al día siguiente de los anuncios, observábamos bastantes establecimientos de comercio cerrados; luego, el domingo se sumaron otros tantos al cierre.

La trampa del régimen 

Posiblemente habrá quienes hoy digan que “el paro fue un éxito”. La pregunta que debemos hacer es: ¿éxito para quién? La respuesta tiene que ser: para el que lo provocó y no para quien lo convocó. Nada de lo que anunció Nicolás Maduro ha sido producto de la improvisación; tampoco la fecha que escogió para hacerlo, el 17 de agosto.

Espero no se mal interprete esta observación, ahórrense el calificativo de esquirol, ese mismo que suelen emplear para referirse a quien se opone o trata de “romper” una huelga. Muy lejos de la realidad. El paro se materializará, de eso tengan la seguridad. Lo que pasa es que ahora los efectos de esas medidas, es decir, “el costo” de su anuncio el régimen tratará de compartirlo con “los convocantes”. Ya lo verán decir: “Las empresas están quebradas y cerradas por la política terrorista y desestabilizadora de Colombia en complicidad de la ultraderecha de fulanitos y menganitos”; esa es la trampa del régimen, que por cierto no es nada nueva, crear caos, fomentar violencia, para luego culpar a los demás de sus propios delitos.

No hay que ser adivino para conocer los resultados, no del paro, sino del nuevo ataque que el chavismo hace a la economía de la nación: las pocas empresas que queden serán invadidas, saqueadas  y ocupadas.

No hay tiempo que perder 

La semana pasada estuvimos en los estados Anzoátegui, Bolívar y Monagas constatando la situación de comunidades enteras que están bajos las aguas por la crecida del río Orinoco. Las imágenes y los testimonios fueron devastadores. De todos ellos, lo que más me impresionó fue el absoluto abandono en que se encuentran esas personas, sin casas, sin comida, sin lugar adónde ir, pero sobre todo sin nadie que los respalde. Así como lo leen, lo que sucede en el sur de Venezuela demuestra que no hay Estado que cuide de sus nacionales, en cambio, hay una banda criminal que los extorsiona a placer. Ante eso, sería un verdadero crimen oxigenar al régimen en este preciso momento, cuando se nota claramente que está en sus estertores.

Debo advertir que, en caso de suceder, ese oxígeno será por poco tiempo, porque es literalmente insostenible que la misma gente que hasta hoy ha devastado al país siga en el poder luego del comienzo del año escolar. Niños sin colegios, padres sin trabajo y jóvenes sin futuro en el país. Si ya era difícil comprar comida, medicina, vestimenta, transportarse de un lugar a otro, imagínense cómo será a partir de este 21 de agosto. He allí la razón de escoger el mes de agosto para hacer los anuncios. Es un mes que históricamente ha sido de vacaciones en Venezuela. Maduro huye hacia adelante.

El régimen agoniza y en su agonía pretende llevarse a un gentío

Las protestas deben intensificarse. La desobediencia cada día debe hacerse más contundente. No es gritar un día para luego callar. La organización es imprescindible para lograr la salida definitiva de Maduro y sus cómplices. La coherencia y la perseverancia serán recompensadas. Los ciudadanos esperan acciones corajudas de sus líderes. El único cálculo que será aceptado es el que garantice la correcta aplicación y ejecución de las estrategias para lograr el desalojo de la tiranía.

María Corina también le dijo al país: “…Ellos no pueden con nosotros, con nuestra fuerza física, intelectual, moral y espiritual. No pueden. Todos estamos claros. Aquí no puede haber incertidumbre, ni confusión. Debemos, sin miedo, apegarnos a la verdad. Y la verdad es que esta tiranía agoniza cada día, con cada protesta, cada desacato, cada desobediencia. Agoniza cuando se enfrenta a la resistencia de ciudadanos que no se dan por vencidos y que se oponen a bajar la cabeza ante el exterminio de sus libertades…”.

Estamos en momentos difíciles y decisivos, todas las encuestas reflejan que el propósito de millones de venezolanos es salir de los tiranos y reconstruir este bello país y en eso, Venezuela está más unida que nunca.