Opinión

Parece que ahora sí va en serio

Adolfo Taylhardat hijo

El momento crucial que todos esperamos parece estar muy cerca. La efectiva aplicación de la Carta Democrática es inminente.

Varios jefes de Estado de la región finalmente han decidido dejar a un lado su ambigüedad y asumen una actitud firme en relación con la situación venezolana, la cual, según otros actores internacionales, desde todo punto de vista es insostenible.

Líderes y organismos internacionales piden abiertamente a la OEA que le aplique a Venezuela la CDI. También el Senado estadounidense le ha exigido al presidente Trump que proceda a invocar la CDI. El presidente Mauricio Macri ha sido también muy firme en exigir la urgente activación de la Carta. “La situación venezolana es dramática. La OEA tiene nuestro apoyo”, dijo Macri. El presidente Kuczynski ha sido también muy categórico. Los jefes de Estado de Brasil, Paraguay, Uruguay, sin referirse expresamente a la CDI, han manifestado su honda preocupación por la cada día más grave situación que vive nuestro país. El presidente Trump y el secretario de Estado Tillerson han formulado declaraciones que tienen todo el aspecto de ser firmes y serias. Numerosas organizaciones venezolanas de la sociedad civil dirigieron al secretario general de la OEA una solicitud en la que le piden que active la Carta.

El director de la División de las Américas de la mundialmente reconocida y prestigiosa Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, ha hecho un llamado urgente y categórico a los gobiernos de la región para que procedan a apoyar la aplicación de la Carta Democrática Interamericana.

Por su valor e importancia transcribo extractos de lo dicho por Vivanco, lo que, adicionalmente, comparto plenamente.

“La opción del diálogo ha demostrado ser ineficaz y errada y ha servido para darle oxígeno al régimen”. “El problema de Venezuela no es la falta de diálogo. El problema de Venezuela es que el Estado ha sido capturado por un régimen que actúa en términos autoritarios, no democráticos, cuyos principales gobernantes están involucrados con el crimen organizado y cuyo propósito es aferrarse al poder”. “De lo que se trata es de evitar un deterioro aún mayor de las condiciones internas en Venezuela. Las circunstancias en las que viven los venezolanos ya son extremas”. “La comunidad internacional aún está a tiempo de tomar una posición responsable y seria frente a esta crisis”. “Los instrumentos que ofrece la Carta Democrática Interamericana pueden brindar a la grave crisis que atraviesa Venezuela, como la escasez de alimentos y de medicinas...”. “Se debe actuar cuanto antes, ya que Venezuela se encuentra en caída libre y, ante el creciente descontento social, el régimen puede responder con mucha más represión y violencia”.

La inminencia de la aplicación de la CDI ha llevado al régimen de la narcocorruptocracia a decir que no descartaría salirse de la OEA. Según el policamburista “Chavezton”, Venezuela puede vivir sin la OEA.

Esto puede ser verdad; Cuba ha vivido muchos años sin la OEA, pero el retiro de la organización no dejará de tener efectos importantes. No hay que olvidar que existe toda una constelación de organismos especializados, fondos y agencias de cooperación que orbitan alrededor de la organización, de las cuales el país quedaría excluido: Organización Panamericana de la Salud, Comisión Económica para América Latina, Instituto Interamericano del Niño, Instituto Panamericano de Geografía e Historia, Comisión Interamericana de la Mujer, Instituto Indigenista Panamericano, Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, Banco Interamericano de Desarrollo, Centro de Estudios de la Justicia de las Américas, Comisión Interamericana para el Control del Abuso de la Droga (seguramente estas dos últimas no le interesan en absoluto al régimen en las condiciones actuales). Esta lista no es exhaustiva. La enumeración de todas no me dejaría espacio para mi artículo.

O el policanburista Chavezton está desvariando o su paso como funcionario de la Cancillería, como canciller y como embajador ante la OEA fue tiempo perdido. O simplemente su adulación hacia el doblemente ilegítimo lo lleva a hacer afirmaciones que no tienen ningún sustento y ponen en entredicho su capacidad mental.

Según el ex embajador ante la OEA: “Venezuela puede saltar la cerca. La vida sin la OEA es posible”. “La capacidad de instrumentar la Carta no es tan sencilla, porque el efecto que se busca es político (¿?), es como decirle a Estados Unidos: ‘Tienen luz verde para invadir Venezuela porque está creado el ambiente político”. “Nosotros estamos cercados, pero lo que pasa es que podemos saltar, y no la talanquera, podemos saltar la cerca porque somos un país que no está aislado, estamos vinculados al resto del mundo”. “La posible aplicación de la Carta Democrática Interamericana sobre Venezuela forma parte de una campaña por parte de Estados Unidos para tratar de desestabilizar al país”. La salida de Venezuela de la OEA “sería un golpe mortal para la organización porque probablemente provocaría la salida de otros países”. “Esperemos que los colombianos no cedan a la presión”.

Es evidente que el servilismo no les permite darse cuenta de que cada día que pasa Venezuela está más aislada y su régimen es objeto de desprecio dentro de la comunidad internacional.

Por otro lado, el doblemente ilegítimo sigue profiriendo fuertes amenazas contra los que él califica de opositores, que supuestamente viajan a Estados Unidos “a pedir a Washington que intervenga en Venezuela”.

¿En qué cabeza cabe, a menos que sea la de un atormentado, que Estados Unidos va emprender una acción militar, o algo similar, por el simple pedido de un grupo de opositores venezolanos? Claramente sobreestima el papel o la influencia que pudieran tener esos opositores en las autoridades estadounidenses.

“Pido a los poderes públicos que para defender la paz, la independencia y la integridad constitucional de la patria” actúen “con mano de hierro contra quienes piden la intervención de nuestro país en el extranjero” (sic). En algún momento le escuché decir que quienes pidan la aplicación de la Carta Democrática Interamericana “serán procesados”, lo que en las condiciones actuales de la justicia, o más bien de la injusticia, en Venezuela significa que serán encarcelados. ¿En qué lugar del Código Penal u otro texto legal se tipifica como delito dirigir una petición a una organización internacional?

El secretario general de la OEA, en preparación de un nuevo examen de la situación venezolana que tendrá lugar próximamente en el Consejo Permanente, está alistando una versión actualizada de su informe en el cual demostrará cómo el fulano “diálogo” no ha dado ningún resultado y más bien le ha servido al régimen para burlarse de la oposición, sabotear el referéndum, retardar cualquier solución electoral, mantener presos a los líderes políticos, someter a Leopoldo López a un régimen de tortura psicológica manteniéndolo aislado para que pierda la razón, haciendo pasar hambre al pueblo, causar la muerte de niños y personas mayores, el sector más débil de la sociedad, privándolos de medicamentos indispensables, al tiempo que amenaza y profiere insultos no solamente a los venezolanos sino a gobernantes y personalidades internacionales.

Si los gobiernos de la región no toman en cuenta lo dicho por Vivanco y el nuevo informe de Almagro, que ha seguido muy de cerca el proceso de deterioro, putrefacción, corrosión que ha sufrido nuestro país bajo el régimen de narcocorruptocracia que detenta las riendas del país, es porque han perdido todo respeto a los principios y valores que proclaman sus respectivas constituciones, la Carta de la OEA y la propia Carta Democrática Interamericana.