Opinión

Obreros de Hiram Abif. Sobre los centros iniciáticos

Mario Múnera Muñoz

Los centros espirituales son los que han precedido, en la “transmisión tradicional” regular, a los antiguos maestros en los misterios en la búsqueda de la verdad. Son centros secundarios relacionados ellos mismos al Centro Supremo, que conserva el depósito inmutable de la "tradición primordial”, de la cual derivan todas las formas tradicionales por adaptación a tales o cuales circunstancias definidas en tiempo y lugar, y constituyen imagen del Centro Supremo en sí mismo.

Es indispensable comprender el relacionamiento con el Centro Supremo, para asegurar la continuidad en la transmisión de las influencias espirituales. Esto es desde los orígenes de la humanidad, o más allá, conociendo que lo que se trata no es de origen humano, y a través de todos los ciclos de su existencia. Esta condición es importantísima por los exotéricos y con más fuerte razón es lo mismo en el orden iniciático.

Este relacionamiento parece que no permanece siempre consciente en el orden "exotérico" y por el contrario, en el orden iniciático parece que debería ser siempre, y una de las razones, precisamente, es la de tomar como punto de apoyo una cierta forma tradicional y permitir ir más allá de esta forma y así elevarse de la “diversidad a la unidad”. No quiere decir que todos los iniciados sean calificados de esta forma, pues no existiría la jerarquía de los grados. Pero el centro espiritual debería existir en la cima de esta jerarquía si todos los miembros fueran "adeptos".

Es la palabra o expresión "adepto", por decirlo así, nueva en nuestro vocabulario del iniciado. Un "adepto" es: “Un ser que ha realizado con plenitud la iniciación". Es un estado que se comunica con los centros supremos. Es diferente a un "adherente", que es un integrante de cualquier grupo profano.

En nuestra conciencia no cabe la idea de que no es indispensable que la persona que sirve de vehículo para la transmisión de la influencia espiritual, sea "cualificable", pero es así, lo importante es que esa transmisión no se interrumpa, a pesar de todo, el relacionamiento continúa, subsiste. Este es un motivo también para que el iniciado algún día tome conciencia y se dé cuenta de lo que ha recibido, y si no ha hecho "real" su iniciación, se disponga a efectuarlo. No obstante, siempre, aunque pocos, existirán en los centros espirituales los iniciados "virtuales" que serán los pilares que sostendrán estos centros.

Hay personas que se adhieren a centros profanos, engañados por alguna similitud iniciática, y esto se debe al mismo estado de degeneramiento en que se encuentran algunas organizaciones iniciáticas de las cuales pueden conocer superficialmente algún conocimiento. Tenemos que tener en cuenta que una organización iniciática puede proceder del Centro Supremo, no directamente, sino por centros secundarios y subordinados. Así como hay jerarquías de grados, hay jerarquías entre las mismas organizaciones, lo que podría ser llamados grados de interioridad y de exterioridad relativa. Es de anotar que aquellos que están más alejados, más exteriores, son los más alejado del Ser Supremo y su relación puede perderse más fácilmente.

Si iniciamos a un profano, catalogado de "aislado", esta iniciación es efectiva y real si se hace de una organización iniciática y real. Se dice que existen organizaciones espirituales opuestas, y esto no debería de ser y es un error. Porque en principio no hay más que una tradición de la cual derivan toda forma tradicional, solo puede haber una sola iniciación, única. Allí donde no existe la relación con el centro tradicional, donde no existe regularidad, ya no es más asunto de verdadera iniciación.