Opinión

Netflix y Nicolás

La historia reciente de Venezuela merece una superproducción televisiva, digna de las desventuras de este pueblo. La trama giraría alrededor de Nicolás, las maquinaciones de la pareja presidencial en la búsqueda del poder, y de los abusos cometidos antes y después de obtenerlo. Ya hay antecedentes, una parodia de Nicolás en la serie española Cuerpo de élite, sin mayor trascendencia.

La propuesta es una serie de tres temporadas, la primera de 13 capítulos. El capítulo piloto abre con la solicitud de Chávez, al reconocer que tenía células malignas, de que elijan a Nicolás como presidente en caso de que algo le pasara. El capítulo 13 de la primera temporada, considerado número de mala suerte, finalizaría el 30 de diciembre de 2012, fecha de la primera muerte de Chávez.

Se escogió que la serie fuera de tres temporadas como la duración de la serie El Chapo, ya que, aunque el desastre daría para muchos capítulos no soporta 113 como la de Pablo Escobar, El patrón del mal. Ya tendrá su propia serie el Cartel de los Soles.

La escogencia del actor no será fácil, se necesita uno como Fred Gwynne, muy alto, muy gordo y con cara de bonachón. La contrafigura femenina se podría parecer algo a Yvonne de Carlo.

La temporada inicial tendría como marco la asunción de Chávez al poder y de su guardaespaldas, la unión de Nicolás con Cilia y su camino meteórico a la cúspide del poder. Nicolás fue presidente de la Asamblea Nacional de 2006 a 2007. Designado en el cargo de ministro de Relaciones Exteriores (conocido como canciller en otros países), logra imponer a Cilia, con quien tenía años de vida marital, en la presidencia de la Asamblea de 2007 a 2011. Entre ambos pusieron un pie en el Poder Ejecutivo y otro en el Poder Legislativo durante 5 años.

Habrá una subtrama con varios personajes que conquistaron el Consejo Nacional Electoral, tales como Francisco Carrasquero, que luego pasó a ser magistrado de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia; el médico psiquiatra Jorge Rodríguez, hilo conductor de los fraudes electorales, las negociaciones fallidas entre el gobierno y la oposición y del control de una de las facciones dentro del gobierno, quien de ser presidente del organismo electoral en menos de un año Chávez lo designa como vicepresidente de Venezuela. De último, y no menos importante, Tibisay Lucena, designada en 2003 por el TSJ como miembro suplente. Esta socióloga es el factor determinante en la intervención de los partidos políticos y en la desconfianza en las votaciones para resolver las diferencias políticas entre los venezolanos. La intervención electrónica de las elecciones tendrá un toque de tecnología tipo Black Mirror.

La primera temporada estará salpicada de hechos que no son aislados y que reflejan la falta de escrúpulos de los grupos del PSUV y del socialismo del siglo XXI. El secuestro de los hermanos Faddoul en 2006 por parte de miembros de la Policía Metropolitana; el cierre del canal de televisión RCTV en mayo de 2007 y de muchas radios que apoyaron a la oposición; la toma del control del canal Globovisión; la dispendiosa entrega de dólares a la clase media para que pudiera viajar por el mundo; los grupos colectivos de violencia personalizada; la quiebra forzada por el gobierno de los bancos que no se le sometieron, y otros casos para animar la trama como la prisión de los narcosobrinos flores.

En esta serie no habrá sexo de ningún tipo, sería bochornoso recrear esa actividad por parte de la pareja presidencial. El guiño a la comunidad LGBT estará a cargo de tres generales y cuatro ministros, con eso será suficiente.

Durante las tres temporadas tendremos situaciones repetitivas, tales como largas filas para adquirir alimentos en 2007. A partir de 2013, gente buscando comida en la basura, en 2014 se agregan los muertos en hospitales y por falta de medicinas para tratamientos crónicos, por ejemplo: los infartados por no tomar las medicinas para la tensión alta. En 2015, la mención a las ciudades que no tienen electricidad ni servicios de telecomunicaciones, pasando a 2016 con la hiperinflación y la dificultad para conseguir comida, la falta de gasolina en la frontera y con el paso del tiempo en todo el país. El punto culminante será el apagón nacional en marzo de 2019, demostración de la negligencia en todos los servicios que presta el Estado bajo la administración de la revolución. Todos estos hechos se irán acumulando a medida que avanza la serie con el fin de demostrar que la crisis ya existía en el gobierno de Chávez y aumentó a niveles inaceptables durante el mandato de Nicolás.

La segunda temporada comienza con la sentencia del TSJ que permite a Nicolás mantenerse en el poder otro período presidencial sin juramentar al mandatario electo, con el falaz e ilegal argumento de continuidad administrativa (este es un asunto complicado de explicar, se necesitarían como tres capítulos y no hay tanto tiempo disponible). Continúa con la segunda muerte de Chávez; el proceso electoral como candidato presidencial sin abandonar el cargo (no era presidente electo), elecciones que supuestamente ganó con menos de 1%; la regularización del concubinato que tenía con Cilia el 15 de julio de 2013. El Arco Minero, la venta de los lingotes de oro, la muerte de Fernando Albán, las sanciones del gobierno de Estados Unidos. Hacia el final, el proceso de intervención y anulación de partidos políticos, las elecciones de alcaldes y gobernadores, el interminable proceso de relegitimación de los partidos y la pérdida de derechos políticos de los representantes de la oposición por medio de decisiones administrativas cuando la Constitución exige que sea mediante sentencia firme.

La tercera temporada debe comenzar con la elección de Nicolás el 20 de mayo de 2018, día culminante del más grande fraude electoral en la historia de Venezuela.

Los demás capítulos se están escribiendo, sin dragones que incendien todo el territorio nacional.

@rangelrachadell