Opinión

La nación en riesgo

Mitzy Capriles de Ledezma

La madrugada del 23 de diciembre de 2015, Nicolás Maduro montó su “miniconstituyente”. Todavía con el polvo de la derrota oscureciéndoles el horizonte, los jerarcas del régimen se ocultaron en las tinieblas para designar, siniestra y fraudulentamente, un atajo de “magistrados” de manera irregular. Y acoplaron su parlamento paralelo, porque en eso fue lo que convirtieron la Sala Constitucional del TSJ. Desde allí urdieron la maniobra de defenestrar a los diputados de Amazonas, piedra angular de la tramoya que permitiría declarar a la Asamblea en “desacato”. Amenazaron la inmunidad de los diputados y los tienen a “pan y agua”, sin sueldo y sin recursos para el funcionamiento del Legislativo. Exactamente lo mismo que le hicieron a Antonio en la Alcaldía Metropolitana.

Maduro, cual tiranuelo tropical, desde entonces, gobierna por decreto. Por la vía de excepción. No rinde cuentas al Parlamento. Endeuda la nación a capricho, vende activos y regala petróleo, sin pasar por la Asamblea Nacional. No presenta el proyecto de presupuesto a consideración del Parlamento. No presenta su informe de cuentas. Va y se refugia en su guarida o bufete, en que derivó, lamentablemente, el TSJ. No respetan los votos de censura que justificadamente se aplican a sus colaboradores. El más reciente le fue aprobado al ministro de Relaciones Interiores, general Néstor Reverol, quien ha violado flagrantemente los derechos humanos. No comparecen los ministros y demás funcionarios a las interpelaciones para las que son citados conforme a la ley. Y todo eso lo hacen amparados por los “magistrados” que no solo fueron designados ilegalmente, sino que también provocaron una ruptura del orden constitucional.

 “No es a través de un acto de fuerza como se conspira contra la forma republicana de la nación, también con daños irreparables a través de sentencias”, dijo frente a la sede del Poder Judicial la fiscal Luisa Ortega Díaz, para quien “los magistrados de la Sala Constitucional pudieran estar incursos en el delito de conspiración contra la forma republicana de la nación”. Sin rebuscar palabras, la fiscal lo dice claro y raspao: “Lo que se está buscando es desmantelar el Estado”. Y esa es la pura verdad. Porque ese es el talante dictatorial que caracteriza a los que nos desgobiernan. Si pierden gobernaciones o alcaldías, las arruinan, y como perdieron el control de la Asamblea Nacional, resolvieron eliminarla. Y cuando algún personaje vinculado al chavismo hace críticas razonadas a la manera descarrilada en que actúan Maduro y su camarilla, entonces pasa de ser revolucionario a traidor. Por eso hay que actuar unidos, más allá de diferencias ideológicas, dejando de lado las posiciones que nos separaron en otras circunstancias. En este momento está en riesgo la nación, estamos a punto de ver volar en partículas lo que queda de Estado de Derecho y que la forma de gobierno republicana que nos dimos en nuestra carta magna pase a ser un estropajo. Esta sería la defunción del derecho si permitimos que los magistrados se amparen en esa Sala Constitucional. Ya era hora de que la Asamblea Nacional juramentara al Comité de Postulaciones para la elección de los nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia. Hay que tumbarle la carpa a ese circo.