Opinión

En movilidad urbana, ¿quién se acuerda de los más pequeños?

Los esfuerzos en movilidad urbana en muchas ciudades del mundo están enfocados a resolver los problemas que según la perspectiva de quien planea o proyecta, son los que valen la pena atender o son indispensables para el buen funcionamiento de las urbes. Las decisiones en este sentido, deben orientarse con base a datos y esos datos son una fotografía de un instante, pero no necesariamente en el espectro de ese retrato cupo todo lo que queríamos o había en la escena, y pueden incluso llevarnos a dejar por fuera a elementos que también necesitan atención.

Tal es el caso de los actores que pudiéramos considerar más vulnerables en el tránsito urbano -de los que les narré en la entrega pasada-, que en nuestro caso son los pasajeros que se movilizan en transporte público colectivo e individual (incluidos mototaxis), los que se movilizan en motocicleta y, los pequeños de la casa que se movilizan en transporte escolar. De estos últimos que nombro, valdría la pena preguntarse ¿quién se acuerda de ellos en movilidad urbana?

Retomando algunas cifras, aunque ya de hace algún tiempo, pero que son las que tenemos al menos oficiales y que nos sirven de referencia –datos duros–, en el Encuesta de Movilidad de 2005 ese segmento de la población que se desplaza a diario, en Caracas, representa cerca del 1.6% del total de personas, lo cual no es insignificante si se considera que en el Área Metropolitana se registran cerca de 5 millones de viajes entre los distintos modos de transportación.

Derivado del trabajo que llamamos “Enfoque Social de la Seguridad Vial en el Transporte más Vulnerable en Venezuela”, que data de 2011, realizado para la revista “Aportes Viales” de la Fundación Seguros Caracas, se esbozaron una serie de planteamientos, a manera de propuestas, para mejorar el transporte escolar en el país y como poco se ha hecho desde esa fecha hasta nuestros días, considero que están vigentes y las describo a continuación. Ojalá las autoridades y los decisores de la nación puedan leerlas y considerarlas en sus planes de acción, más que estar enfocados en una persecución a los panaderos o a todo aquel que disienta de lo que ellos consideran su verdad absoluta.

Entrando en materia, la Dirección General de Tráfico de España –CGT–, en el documento Estrategia de Seguridad Vial 2010- 2020, sugiere la promoción de medidas preventivas como: el uso del cinturón de seguridad individual a bordo de las unidades de transporte escolar, contar con espejos internos para mayor visibilidad y tener arriba de los vehículos a acompañantes obligatorios que faciliten el monitoreo constante del comportamiento de los infantes.

La habilitación de conductores debe ser similar a lo que se considera necesario para el transporte colectivo –lo cual describí en el artículo pasado, publicado el 15 de marzo: “¿Y es que los títulos de conducir vienen en una caja de ‘Ace’?”–, con mayor énfasis en la responsabilidad por el cuidado de infantes, así como en aspectos pedagógicos para el manejo de los niños.

En Venezuela no existe una reglamentación específica para este tipo de transporte, por lo que se propone la inclusión de detalles procedimentales de estricto cumplimiento en el futuro Reglamento de la Ley, con el que por cierto el INTT debe saldar la deuda que tiene respecto a la legislación de 2010, dado que el reglamento con el que se cuenta data de 1998, y por cierto la Fundación Seguros Caracas elaboró un documento de propuesta para este instrumento de regulación, que les fue entregado el año pasado para su consideración –esperemos que se hayan podido sensibiliza al respecto y lo promulguen tan pronto como sea posible.

En este reglamento de Transporte Terrestre, se debe hacer énfasis en el apego al cumplimiento de la Norma Covenin 911-1987, en cuanto a la tipología de las unidades para la prestación de ese servicio. Esto convertiría al transporte escolar en una opción confiable en la movilidad segura entre hogar y escuela, con impacto positivo alrededor de los centros educacionales y en la movilidad urbana en general.

Una muestra de que se pueden hacer bien las cosas en este particular, está en la “Ruta Escolar” que tiene el municipio Chacao en Caracas, que presta el servicio gratuito de transportación a niños y adolescentes que asisten a las instituciones educativas municipales, siendo altamente eficiente y muy seguro. Esto convierte a este servicio en referente a nivel nacional y, dejando banderas políticas a un lado, muchos deberían tomarlo en cuenta para diseñar estrategias de movilidad para los más pequeños en sus municipios y en general, en el país. Lo bueno que ha pasado en Chacao es que se le ha dado continuidad al programa y ha pasado de administración en administración, sin dejarse a un lado en cuanto a la inversión de recursos, lo que le ha permitido ser sustentable en el tiempo y esperemos que siga así.

Entre las cosas resaltantes que podemos decir de esta experiencia de éxito, están que: se traslada a los alumnos desde sus hogares hasta los centros educativos ubicados en el Municipio y viceversa; se imparten conocimientos de educación y seguridad vial durante el recorrido para fomentar la cultura ciudadana, lo cual se hace con personal de la administración municipal encargado de velar por el correcto estado de los infantes durante su viaje; e internamente en las unidades que prestan el servicio se han colocado las “Normas del Conductor y el Usuario” que deben ser acatadas por todos los actores que hacen vida dentro de esos vehículos y que, además, son de estricto cumplimiento en las rutas municipales que gestiona la Alcaldía chacaoense. ¿Se parece esto a la propuesta que hace la CGT española?, déjenme decirles que sí y lo mejor es que no ha sido una copia, sino fue producto de ideas locales a las que se les ha ido dando forma con el transcurrir del tiempo. ¿Ven que se pueden hacer cosas maravillosas “in house”?

Para finalizar, me llama la atención que en el último reporte del Observatorio de Movilidad Urbana (OMU) de la CAF –Banca de Desarrollo para América Latina–, expuesto durante el Congreso Latinoamericano de Transporte Público y Urbano –CLATPU 2016– en Montevideo, Uruguay, no aparecen estadísticas que puedan darnos cuenta de qué pasa con este segmento de población que se transporta a diario en las ciudades de la región latinoamericana –esto además ha sido una constante en el tiempo en los registros de los organismos multilaterales y de las cifras oficiales de cada país. Será que en movilidad urbana, ¿definitivamente nadie se acuerdo de los más pequeños?, siendo que es una población que requiere una atención especial.

Quizás valdría la pena hacer un llamado de atención al respecto y no excluir al transporte escolar de nuestros estudios de transporte en las ciudades –ya vemos que sucede en toda la región-. Los niños y adolescentes lo merecen y moverlos seguros y en colectivo, también representa una política inteligente de tránsito urbano, pues minimiza el uso del vehículo particular de parte de los representantes que llevan y buscan a sus infantes al colegio, y mejor aún, los aleja de posibles peligros a los que posiblemente se enfrenten solos los chamos cuando salen a la calle. ¡Hasta la próxima!