Opinión

Medidas inservibles

Nuevamente el presidente Maduro le anuncia al país un conjunto de medidas para atacar la difícil crisis que estamos viviendo en Venezuela. Y nuevamente, sin ningún tipo de sorpresa, las medidas anunciadas no harán absolutamente nada de calidad para afrontar la complicada situación económica.

De los anuncios, destaca que le van a quitar 5 ceros a la moneda, no 3 o 6, 5 ceros. Ahora para dividir y encontrar el nuevo valor del “bolívar soberano”, se tendrá que hacer por 100.000. ¿Por qué no hacerlo fácil y poner a la gente a dividir entre 1.000 o 1.000.000 como ya lo estaban haciendo? Al comienzo muchos se enredarán con esta reforma monetaria, la cual pareciera hecha adrede para complicarles aún más la vida a los venezolanos. En cuestión de un año (tal vez menos), estos nuevos billetes necesitarán ser cambiados, no por estar gastados sino porque simplemente la inflación (hiper) que estamos viviendo se encargará de volverlos inservibles. Es ingenuo pensar que el solo hecho de quitarle los 5 ceros a la moneda sea la política antiinflacionaria adecuada para devolverle la credibilidad (y valor) al bolívar, no obstante en el Narnia gubernamental es un enorme paso en la dirección adecuada. Ya hasta le venden al país que para el 20 de agosto (día de inicio de la reforma monetaria) se acabará la inflación, la posibilidad de remarcar precios por parte de los empresarios, habrá progreso, felicidad, etc. Está muy fácil pronosticar qué pasará ese día. 

Por otra parte, tenemos la idea de anclar la nueva moneda “bolívar soberano” al petro, la cual es una medida que podríamos catalogar de “galáctica”, “exótica”, pero que igual no servirá para absolutamente nada. Ese nuevo bolívar soberano no ganará valor porque lo anclen a una moneda que tampoco tiene valor ni credibilidad y que, si recuerdan, está sancionada por Estados Unidos. ¿Quién puede sentirse tranquilo teniendo una moneda que su supuesto activo subyacente sea una criptomoneda que nadie en el mundo quiere? También debemos decir que tampoco es una criptomoneda (es un vulgar título de deuda) y que fue emitida de manera ilegal (no fue aprobada por la Asamblea Nacional). Ese petro está respaldado por un campo petrolero donde no se ha producido el primer barril y en donde está muy lejos que inicien los trabajos para acondicionar las instalaciones y pensar en iniciar producción. Sin lugar a dudas, claramente alguien le habló al gobierno de la necesidad de anclar la nueva moneda a algo, para con esto romper la percepción inflacionaria y empezar a crearle nuevamente credibilidad, el problema como siempre pareciera es que el cuento se los “echaron” incompleto o la ideología no les ha permitido llegar a entender los pasos que hay que seguir para acabar con la hiperinflación (si es que hay intención de hacerlo).

Para eliminar la hiperinflación, la primera medida que se debe tomar tiene que ser de índole fiscal, hay que atacar la raíz del problema, se tiene que disminuir de manera importante el déficit fiscal y con él su financiamiento monetario. De todos los anuncios realizados por Maduro, solo el posible aumento de la gasolina va encaminado en ese sentido, pero muy posiblemente su efecto sea bajo por la probabilidad que hay de que quieran chantajear a buena parte de la población para que se saquen el carnet de la patria y tengan acceso al subsidio. Una hiperinflación no se acaba anclando la nueva moneda a la nada (tristemente hay que decirlo: hoy el petro es eso, la nada) ni quitándole 5 ceros, hay que hacer mucho más.

Estas medidas son inservibles, no van a acabar con la hiperinflación ni con la recesión que sufre Venezuela. Pareciera que el gobierno sigue apostando a que la hiperinflación le seguirá brindando un excelente piso político, por eso alimentan el fenómeno, poco les importa que los venezolanos lo sufran, es un daño colateral tolerable con tal de ellos mantenerse en el poder.