Opinión

Más que una gran marcha

Rafael García Marvez

La opinión de

El presidente interino Juan Guaidó convocó a una gran marcha para el cese definitivo de la usurpación este Primero de Mayo: “La más grande de la historia” y con destino certero. Toda Venezuela se movilizará ese día para desalojar del poder al usurpador —algo bastante aproximado a esto dijo Guaidó en el cabildo abierto conmemorativo del 19 de Abril de 1810 en el marco de la llamada Operación Libertad.

La concurrencia a este acto no fue la de otras oportunidades. Múltiples factores pudieron influir en esa flojedad: Primero, fue un Viernes Santo coincidente con las visitas que los venezolanos de tradición católica acostumbran a hacer a iglesias diferentes. Asimismo, aunque como consecuencia de la severa crisis que vive el país pocas familias disponen de recursos como para ir de descanso fuera de casa, algunos se las ingenian hasta lograrlo; y por último, lo más riesgoso, es probable que comience a asomarse una especie de desgano o desinterés a  asistir a concentraciones y marchas convocadas por las fuerzas opositoras y su líder Juan Guaidó. Esta última probabilidad, de ser cierta, no hay que perderla de vista. Sería un cataclismo que ello esté ocurriendo o pueda ocurrir más adelante.

Lo cierto del caso es que muchos compatriotas interpretaron la convocatoria a esa “gran marcha” del Día Internacional de los Trabajadores como la consagración para dar el paso final, al gobierno de transición que lleva implícita la salida del usurpador de Miraflores. Ahora, las razones que en algunos casos nos llevan a escuchar lo que no se dice exactamente radican en el hondo deseo de escuchar lo que queremos oír. Lo contrario sería  que a través de un lenguaje galimático adrede, confuso, se dejase que cada quien tenga un conocimiento distinto a lo que realmente corresponde con la idea de no incurrir en equivocaciones.

Los venezolanos esperan ese día algo similar a la batalla de Normandía, la operación militar efectuada por los aliados durante la Segunda Guerra Mundial que culminó con la liberación de los territorios de la Europa Occidental ocupados por la Alemania nazi. Nuestros compatriotas ya no se conforman con el hecho simple de lo cuantitativo, si no en resultados similares a los que acabamos de poner como ejemplo. Es decir, este Primero de Mayo tiene que ocurrir un gran avance. Definitivamente, el tiempo apremia, será el pase hacia la transición; por eso todos debemos estar presente ese día.

Estamos comprometidos a resguardar al máximo la figura del gran líder de este siglo —confesado por cerca de 90% de los venezolanos y aceptado por más de 50 naciones quienes reconocen en Juan Guaidó el paladín innegable e insustituible. Por él debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance; preservarlo de cualquiera eventualidad; cuidarlo con vehemencia. Protegerlo, por ejemplo, de la premura comprensible de salir ahora y ya de esta cosa perversa. Perversa porque el régimen moribundo, desahuciado, no ha dado un solo gesto que apunte hacia una salida incruenta. Esa gran luchadora por la democracia venezolana que ha sido en estos últimos tiempos la diputada y vicepresidente de la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, Beatriz Becerra, dijo: “Hace falta una coordinación completa entre el Grupo de Lima y la Unión Europea para avanzar en la situación de la crisis venezolana con la intención de garantizar unas elecciones libres luego de la salida de Nicolás Maduro del poder. Hasta ahora, el Grupo de Contacto ha sido un artefacto que no ha servido de nada desde que fue creado para realizar esos comicios". 

Sin embrago, el gobierno, tal como el país, está en una situación frágil. En una orfandad de absolutas carencias. El cerco internacional, y esencialmente el gobierno de Estados Unidos, lo tiene oprimido. Dispone de escasos recursos económicos y de ínfimo apoyo popular. Sus condiciones son calamitosas, pero a pesar de sus deplorables condiciones, se mantendrá atrincherado en Miraflores en razón del poder de fuego, quien lo mantiene en el poder y lo mantendrá vivo hasta la última bala. Por lo tanto, no hay que desechar la idea de buscar maneras de equilibrar esas oscilaciones que colocan a los grandes grupos democráticos en una gran indefensión frente a los artefactos de guerra...

garciamarvez@gmail.com