Opinión

Marcar la diferencia

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We know each other / by secret symbols

Hilda Doolittle

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Hablando el otro día con unos conocidos sobre la difícil situación de los mendigos que duermen en la calle y en portales de entidades bancarias de la ciudad, uno de ellos apuntaba que él nunca les daba limosna porque sabía que quienes pedían ayuda disponían de lugares bien preparados para atenderles en organizaciones de caridad. Continuó diciendo que muchos de los que pedían dinero lo querían para vicios como tabaco o vino, y no pedían por necesidad.

Fue entonces cuando no le dejamos terminar de hablar. Le preguntamos qué le importaba a él lo que el hombre hiciera con su apoyo. Si le ayudas, si le ayudamos, podrá comprarse un cigarrillo suelto y fumárselo a gusto, beber vino para estar caliente, comerse un pastel o un bocadillo.

El transeúnte que le echa unas monedas a un mendigo puede cambiarle el día porque ese día come. Esa es la diferencia.