Opinión

Los misiles de Ledezma

El sorpresivo escape del alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, preso político del narcorrégimen desde hace tres años, ha provocado un cataclismo dentro de la oposición y la alta nomenclatura chavista.

La salida de su residencia hacia Colombia tuvo la colaboración de funcionarios de la Fuerza Armada asqueados de la putrefacción del régimen y que sienten aprehensión por una dirigencia opositora responsable de la permanencia del régimen a través de su inacción en la Asamblea Nacional. Desde el exilio, Antonio Ledezma, el líder con mayor coherencia, solidez, trayectoria y prestigio político, asumirá el liderazgo de las fuerzas opositoras con todo su peso moral dentro y fuera del país.

La MUD, infiltrada hasta la médula por el Chavismo C.A. seguirá –como un zombie– junto al camarlengo de Rodríguez Zapatero, desempeñando el patético simulacro del diálogo en República Dominicana, donde aspira a lograr un arreglo electoral para seguir malversando junto al narcorrégimen el situado constitucional, garantía de supervivencia para los partidos políticos.

El fenecimiento de la MUD y el protagonismo de un liderazgo honesto y ferviente con los principios de libertad y democracia representa finalmente un verdadero aire de esperanza. Las declaraciones efectuadas desde Madrid por el alcalde Ledezma son verdaderos misiles políticos: en primer lugar llamó a una inmediata purga en la dirigencia opositora, a quienes comparó con parásitos intestinales, y en segundo lugar, nos recordó que el presidente electo de Venezuela es Henrique Capriles Radonski, a quien le robaron la elección en las presidenciales de abril 2013 (en su momento, HCR denunció el fraude electoral, aunque no quiso reclamar el triunfo y desmovilizó la calle).

Las afirmaciones explosivas de Ledezma están dirigidas contra la facción de Ramos Allup, que controla AD, VP y UNT; hacia Henri Falcón (ex jefe de campaña de HCR ); Manuel Rosales y Julio Borges, presidente de una AN que, a pesar de contar con mayoría absoluta, no ha llamado a quórum para nombrar un Poder Electoral y que aún hoy, con el poder para convocarlo, prefiere irse a Punta Cana a dialogar con un régimen cuya estabilidad depende de los acuerdos de convivencia mantenidos con una oposición transmutada en patriota cooperante.

Mientras tanto, en el chavismo no terminan de digerir las impensables declaraciones de José Vicente Rangel, en las que exige una explicación a la debacle y la carraplana que ha convertido a Venezuela en la Zimbabue de América. ¿Por quién habla JVR?, fue él quien se hizo cargo de los poderosos hermanos Rodríguez cuando falleció su padre y mantiene una gran influencia sobre ellos, después de convertirlos en los advenedizos más poderosos del poschavismo. Ninguno de los dos formó parte del 4F ni del 27F y hoy tienen más poder que la familia Chávez, controlan gran parte de la franquicia chavista, así como lo hacen El Aissami y Diosdado Cabello, cada uno cabeza de su propia secta y proyecto político personal.

La jugada de JVR, ideólogo de la revolución y uno de los grandes responsables de la destrucción del país, atiende a una bien pensada estrategia y a intereses internos de los que son parte los hermanos Rodríguez y está dirigida a posicionarse como interlocutor en una inminente transición, una vez que el principal soporte de la estabilidad del régimen, la MUD, ha caído defenestrada y es necesario huir hacia delante.

Hay razones para estar optimistas, el tablero político está cambiando de manera sorpresiva con un liderazgo opositor cuyo peso moral está libre de la maquinaria demoledora de la MUD-PSUV.