Opinión

Los abstencionistas han arado en el mar

Rafael García Marvez

“Los malos gobernantes son elegidos

por los buenos ciudadanos que no votan”

George Jean Nathan

Afortunadamente, los venezolanos se taponaron los oídos para no escuchar las voces que reiteradamente llamaban a la abstención. Presumo que estos ilustres no tienen noción real del daño que pudieron haberle ocasionado al país de no tener un pueblo alerta. De ganar el gobierno, supuesto negado, la mayoría de las gobernaciones, Maduro se entronizaría en el poder por tiempo indeterminado. Llamar a no votar en estos momentos sin presentar ninguna alternativa seria de relevo es un disparate inadmisible.

Pero al fin la cordura se impuso y todo indica que los venezolanos se disponen, unos con más optimismo que otros, a asistir patrióticamente a los centros este próximo domingo a sufragar. Me resisto a creer que quienes ven como inconveniente participar en este proceso electoral regional no tengan conciencia de que la abstención favorece claramente al régimen. Alegar, por ejemplo, que esa convocatoria es producto de negociaciones políticas entre voceros del gobierno y de la oposición, es una ruindad de bajo pelaje que en lugar de concienciar busca estorbar y confundir.

Precisamente, esa acusación, a todas luces irresponsable, lo que evidencia es que no hay argumentos que se enseñoreen sobre las razones de hierro que llaman a votar. Porque la rabia y frustración por no lograr echar a Maduro por los errores en los que incurrió la MUD, pues esos resbalones en ningún caso justifican la abstención. A la larga es una desproporcionada equivocación que nos llevaría a una condena autoflagelante.

Sobre la MUD se han cebado las sabandijas del Sebin. El trapiche de la diáspora también ha comido de ella. Sus familiares son acosados y perseguidos por el régimen como delincuentes comunes. De manera que cuesta entender esas posturas injustas sin pensar que pudieran jugar cuestiones pecaminosas de por medio, por supuesto, en unos pocos, sin más.

Entonces, es el caso que frente a este compromiso monumental los venezolanos nos encontramos ante una extraordinaria posibilidad de seguir ganando terreno. De prolongar la lucha contra un absolutismo formado por una asociación nauseabunda armada de repugnantes charreteras ayunas de principios. Tengamos presente que la dictadura está rodeada por casi la totalidad de los países del planeta y rechazada además por 85% de compatriotas, que con sus altos y sus bajos persisten en su empeño de restablecer la democracia entre nosotros. Es precisamente por esos motivos por los que Maduro ha hecho lo indecible para estimular la abstención, y por eso mismo ha puesto numerosas trabas por intermedio del CNE con la finalidad de escaparse de ese terrorífico trance que significan para ellos estos sufragios.

En conclusión, es una tarea trastornada negarle a la oposición que ciertamente manejó todos los medios existentes; todos los instrumentos de la política en función de obtener la victoria frente a la dictadura. Entre ellas se cuentan las protestas de calle de 2014 y 2017, preferentemente. Hoy los electores que se definen como opositores están dispuestos a votar en los comicios del 15 de octubre, para comenzar con buen pie otra etapa política a partir de ese mismo día.

garciamarvez@gmail.com