Opinión

¿Lima o La Haya?

Héctor Faúndez

La opinión de

No ha sido del agrado de Nicolás Maduro que se le retirara la invitación para participar en la Cumbre de las Américas, a celebrarse en Lima el 13 y el 14 de abril próximo. El gobierno peruano ha declarado que Maduro no es bienvenido en Perú, y que no podrá ingresar a su territorio. ¡No es poca cosa para el heredero de Chávez! Al ser excluido de una importante cita hemisférica, a la que están invitados todos los jefes de Estado del continente americano, Maduro ha comenzado a sentir el aislamiento internacional en que se encuentra su régimen, como consecuencia de haber usurpado el poder político y avasallar las libertades públicas en Venezuela.

Hace dos décadas, nadie hubiera imaginado que el gobierno de Venezuela se convertiría en un paria de la comunidad internacional, llegando a mantener relaciones fluidas únicamente con regímenes autoritarios, como los de Cuba, Nicaragua, Zimbabue, y otros similares. Era inconcebible que un país que había jugado un papel clave en la diplomacia continental pudiera ser excluido de la Cumbre de las Américas. Nadie podía imaginar que, algún día, Venezuela sería vista como un país digno de lástima, que necesita asistencia humanitaria. El desmoronamiento de la democracia venezolana, junto con el descrédito de quienes hoy fungen como sus gobernantes, era impredecible.

Perú es la primera nación que anuncia que Nicolás Maduro no es bienvenido en esa tierra; pero que no quepa ninguna duda de que le seguirán otras. Ya no se trata de cancelar reuniones internacionales para evitar la presencia de quien es considerado un tirano; los otros Estados, en ejercicio de su soberanía, sencillamente no le invitan y no aceptan su presencia. Por si alguno de sus aduladores no se ha enterado, sobran los consejos sugiriéndole que no vaya a Lima; este no es un asunto que dependa de la voluntad de Maduro. ¡No puede asistir a una cumbre en la que no se le quiere, y punto!

Pero, si no lo reciben en Lima, Maduro podría buscar otros destinos y, tal vez, La Haya pudiera ser una opción interesante. No es que allí le vayan a dar la bienvenida, o que le vayan a tender una alfombra roja y lo vayan a recibir con los brazos abiertos; pero puede tener la certeza de que no le van a negar la entrada al país de los tulipanes. Otra cosa es que vaya a poder pasear y disfrutar de las bellezas de Holanda.

Desde hace mucho tiempo se viene denunciando que el régimen venezolano ha incurrido en crímenes de lesa humanidad, y que los responsables de esos crímenes deben ser llevados ante la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya. Incluso antes de demostrar que había un ataque generalizado o sistemático en contra de la población civil, y antes de que se dieran los supuestos procesales para que la CPI pudiera actuar respecto de crímenes de su competencia, hubo quienes se apresuraron a anunciar que esa instancia internacional ya estaba investigando el caso venezolano, que pronto habría acciones judiciales en contra de los autores materiales e intelectuales de los crímenes denunciados, y que Hugo Chávez sería el primer procesado por la CPI. No fue así, ni podía serlo. Pero ahora hay pruebas suficientes, y ya hay evidencia de que los tribunales nacionales no tienen intención de actuar.

Después del cuidadoso examen de comunicaciones e informes que documentan la posible comisión de crímenes de competencia de la Corte, la fiscal de la CPI ha anunciado la apertura de una investigación preliminar sobre la situación en Venezuela, en el contexto de la represión de manifestaciones pacíficas, el arresto de opositores al régimen, y “las condiciones de su detención”, lo que es un eufemismo para señalar que han sido torturados. El siguiente paso es identificar a quienes ordenaron o ejecutaron esos actos; el destino final de todos ellos es La Haya.