Opinión

Lesseps en Puerto Cabello

Fue Ferdinand de Lesseps, encargado de completar la excavación del canal de Suez, quien en 1879 presenta en la Sociedad de Geografía de París su proyecto de canal interoceánico sin esclusas entre los océanos Atlántico y Pacífico, a través del istmo de Panamá, fundando la empresa Compagnie Universelle du Canal Interocéanique para recaudar los fondos necesarios. Los trabajos comenzaron en 1881, no sin antes enfrentar numerosos obstáculos tales como lo accidentado del terreno, la malaria y fiebre amarilla que causaron una gran mortandad de personas y escándalos de corrupción en París, relacionados con el financiamiento público de la obra. Desde el punto de vista de ingeniería el mismo Gustave Eiffel criticó el proyecto inicial ya que, en su opinión, este debía incluir esclusas para adaptarse al relieve de la región, especialmente, por el macizo de la Culebra un verdadero obstáculo en la ruta del canal.

A pesar de las críticas y los innumerables problemas, tan colosal empresa captaba la atención de la comunidad internacional, convirtiendo a Lesseps en una celebridad. Puerto Cabello seguía los avances del canal en las páginas de la prensa local, que publicaba con frecuencia cables internacionales sobre aquella. El nombre de Ferdinand de Lesseps tampoco le resultaba desconocido a los porteños, de hecho un vapor bautizado con su nombre y perteneciente a la  Compagnie Générale Transatlantique cubría regularmente la ruta Colón-Puerto Cabello-La Guaira-Burdeos y el Havre, agenciado por Boulton & Co. Los trabajos de la atrevida obra estarán, además, impregnados por el sudor de centenares de venezolanos que serían contratados para llevarlos al istmo ofreciéndoles buena paga, asistencia hospitalaria y los auxilios necesarios en caso de enfermedad, lo que, lamentablemente, no sucedería tal como se advierte de una carta, publicada en el diario La Voz Pública (Valencia), en diciembre de 1885. Luego de protestar por el abuso cometido en Carabobo por especuladores extranjeros contratándoles como inmigrantes para trabajar en la obra canalera bajo atractivos términos laborales, los firmantes manifestarían: “Nada de lo ofrecido se ha cumplido; y los desgraciados inmigrados son hoy víctima de la inclemencia de este clima mortífero, hallándose desamparados y sin trabajo, sufriendo las consecuencias de toda privación y teniendo que ocurrir a la mendicidad en un país donde, por circunstancias excepcionales, la caridad es planta exótica”.

Hecho desconocido hasta hoy es que en marzo de 1886 la ciudad es visitada por el vizconde de Lesseps, hecho reseñado por el Diario Comercial del 10 de marzo de ese año. Había llegado el domingo 7 a bordo del vapor Washington procedente de Colón, partiendo en la noche de ese mismo día a La Guaira para visitar Caracas. Aun cuando su visita no había sido planificada, las autoridades municipales, el jefe de la aduana y el comercio le dispensarían las mayores atenciones durante su corta estadía.

Al célebre ingeniero qur había construido el canal de Suez y trabajaba en Panamá empeñado en unir los dos océanos, se le describe como un “anciano respetable que representa menos edad de la que se le atribuye generalmente, muy fuerte y de suma vivacidad en sus movimientos, porte, etc.”. Recorre el puerto y más tarde es llevado en compañía de la primera autoridad del distrito, Federico Carlos Escarrá, a San Esteban para un agasajo por parte del pujante gremio mercantil, oportunidad en la que el ilustre visitante “se manifestó muy satisfecho del aspecto general de nuestro puerto, de sus obras públicas y muy en especial del aseo de la ciudad”, informando a sus anfitriones sobre el progreso de las obras del canal, que en su opinión se concluirían en unos tres años, manifestando que Puerto Cabello “será uno de los que más ventajas sacará de la apertura del istmo”.

En algo se equivocaría el vizconde de Lesseps y eso fue la fecha de conclusión de aquella aventura empresarial. Luego de grandes escándalos, decepciones y la quiebra de la compañía promotora, el francés abandona la obra en 1888. Un año más tarde la retoma el ingeniero jefe de la obra de construcción del canal, Phillippe Jean Bunau-Varilla, quien busca apoyo en el gobierno de Estados Unidos a los fines de materializar el canal, ello mediante la firma del Tratado Hay-Bunau-Varilla firmado el 18 de noviembre de 1903. Establecida la República de Panamá se concede a los norteamericanos los derechos de explotación sobre el canal, además de una franja de 8 kilómetros a cada lado del mismo, a cambio de una suma de 10 millones de dólares y una renta anual de 250.000 dólares. Así, reiniciados los trabajos de construcción, el 15 de agosto de 1914 el vapor Ancón inauguró oficialmente el canal de Panamá al transitar a través de la vía interoceánica.

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