Opinión

Juntos alimentando la solidaridad

Los venezolanos estamos sumidos en la crisis más grande de nuestra historia, que sacude por entero a la sociedad. El régimen actual la fomenta y aprovecha, forzando un modelo destructivo y empobrecedor con el único objetivo de mantenerse en el poder. Sacrifica así la vida y el bienestar de los venezolanos e impide salidas efectivas y democráticas a los problemas de Venezuela.

En este contexto es necesaria la activación de las fuerzas sociales desde el involucramiento y la participación. Cobra enorme valor e importancia el surgimiento de iniciativas que convoquen de manera incluyente y articulada a comunidades, organizaciones sociales, entes privados, gremios, academia, voluntariado, organizaciones políticas. Producir el encuentro de los diversos sectores que hacen vida en el país alrededor de problemas comunes, para encararlos juntos con las herramientas de la convivencia y la solidaridad.

En el Movimiento Mi Convive y en programas como Alimenta la Solidaridad hemos trabajado acorde a esta visión, aún más necesaria y pertinente en la actual situación de crisis histórica y régimen autoritario. Abordamos graves problemas de nuestra sociedad como la violencia, y ahora la gravísima emergencia alimentaria, a través de la organización, la participación y el empoderamiento locales, articulando comunidad con distintos actores sociales. Estos programas se han desarrollado para ser sostenibles en el tiempo, generar vínculos que posibiliten nuevas iniciativas y con capacidad para ser reproducidos.

Alimenta la Solidaridad es un ejemplo de esto. Llega a un año y medio de funcionamiento, llevando una comida diaria a casi un millar de niños en comunidades del municipio Libertador. Con la organización de madres, vecinos, líderes y agrupaciones locales, que trabajan en conjunto con personal voluntario, organizaciones de trabajo social, entes y benefactores privados. A pesar del recrudecimiento de la situación del país, hemos podido ir aumentando el número de comedores desde que iniciamos con un comedor piloto en La Vega con 40 niños. En algunos casos las comunidades han acondicionado espacios públicos y vecinos han prestado sus hogares para apoyar al plan.

Aspectos de la iniciativa como la obtención de insumos, el acondicionamiento de comedores, la organización e involucramiento de la comunidad y la articulación con organizaciones externas se han optimizado y sistematizado, pudiendo reproducir la experiencia en otras comunidades de Caracas y el interior del país.

Así, personas como la diputada Tatiana Montiel en Puerto La Cruz y José Manuel Olivares en Vargas, los concejales Andrés Chola y Ángel Alvarado en Petare, y Juan Andrés Mejías en Baruta, por ejemplo, han implementado Alimenta la Solidaridad en sus comunidades. En los últimos días ha sido de gran significación el esfuerzo que al respecto ha llevado a cabo Henrique Capriles y su equipo con la apertura de un comedor en Las Minas y la perspectiva de generar otros más en localidades de Miranda. Por nuestra parte, trabajamos para lograr el próximo año la presencia del plan en sectores de Catia, El Valle y Caricuao.

Vivimos una terrible situación en la que los problemas han alcanzado niveles de crisis humanitaria y el país se encuentra al borde de convertirse en un Estado fallido. Las dificultades son de proporciones tales que solo podrán ser superadas con el esfuerzo, la responsabilidad y el involucramiento de toda la sociedad en su conjunto. Los factores políticos, económicos y sociales deben actuar teniendo como causa común la respuesta a las emergencias de la crisis y el rescate de la nación y sus habitantes.

Alimenta la Solidaridad es solo una pequeña muestra de lo que podemos lograr en ese sentido. De la inmensa capacidad de transformación y cambio real que solo puede darse con el encuentro, el reconocimiento y la participación de todos.

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