Opinión

Un 5 de julio inédito y lastimoso

El pasado 5 de julio, día en que celebramos nuestra independencia, pasó a ser una de las fechas más tristes e inéditas de nuestra historia contemporánea. Los venezolanos, en su gran mayoría, nos sentimos en la obligación de alzar nuestras voces llenas de rabia e impotencia producto de esta situación que ha generado en la más grave crisis política, económica y social con el dominio de un pequeño grupo que se ha apoderado de nuestra querida patria, blindados por fuerzas paramilitares que sin el menor escrúpulo amenazan y agreden la integridad física de los ciudadanos venezolanos, tanto así que en muchos casos han llegado al extremo de haber ocasionado la pérdida de vidas valiosas e inocentes que solo cumplían con el deber patrio de rescatar la libertad y la democracia, prácticamente perdidas y robadas por estos “gobernantes“ inescrupulosos.

La fecha más conmemorativa en la historia republicana de Venezuela es cuando se declara la independencia absoluta de la monarquía española. El 5 de Julio de 1811. A 206 años de aquel acto tan memorable y significativo, vemos con absoluto asombro cómo esa independencia alcanzada de manera tan gloriosa puede incluso perderse por este régimen que, en mala hora, se instaló para conducir de manera arbitraria el destino de todos los venezolanos.

Tal como lo manifestó Inés Quintero, historiadora de gran trayectoria, en el brillante discurso que ofreció en aquel acto protocolar y de gran respeto que se llevó a cabo en el Palacio Federal Legislativo de la Asamblea Nacional con motivo de tan magna celebración: “La declaración de la independencia, además de convertirnos en un Estado libre, soberano e independiente de la corona española, tuvo una implicación y trascendencia que va más allá de lo que significó en aquel momento romper el vínculo de sumisión con la monarquía española”. Complementando lo dicho, destaca también: “A partir de esa resolución quedaba ese Estado en libertad de darse el gobierno que fuese conforme a la voluntad de los pueblos“.

De una gran importancia y relevancia lo expresado en estos párrafos de ese gran discurso, lo cual es el reflejo de lo establecido en nuestra gloriosa Acta de Independencia del 5 de Julio de 1811. Por lo que se deduce que la base de la legitimidad de cualquier autoridad o mando reside en el pueblo soberano y es el que decide la permanencia o no de un determinado gobierno “Mediante el sufragio por los órganos  que ejercen el Poder Público “como lo establece el Art. 5 de la Constitución vigente. Posterior a dicho acto vimos con absoluto horror cómo las hordas violentas y avaladas por el régimen rodearon e ingresaron en los recintos de la AN, quebrantando la soberanía y legitimidad  que el pueblo otorgó a dicho Poder Público hace dos años.

Más allá de eso, desbordaron todo su odio y violencia arriesgando la integridad física de diputados, invitados y de todos los presentes en esa solemne conmemoración. Este asalto perpetrado al Poder Público, que posee el aval del pueblo venezolano, refleja la barbarie que reviste a quienes desean perpetuarse en el poder mediante una asamblea nacional constituyente fraudulenta de origen y bajo la celebración de una votación que no tiene los requerimientos constitucionales, además bajo la amenaza descarada a todo aquel que trabaje en la administración pública de tener que votar por esta aberración ilegal, con la lista de nómina en mano, contrariando así todos los principios de transparencia y legalidad que debe tener toda elección, además de ser apoyada por poderes públicos usurpadores y sumisos al régimen, que ya conocemos.

Los hechos de violencia por estas hordas ocurren luego de la visita silenciosa y sorpresiva del vicepresidente de la República acompañado del tren ejecutivo, ingresando al recinto en el que se encuentra el Acta de Independencia. Resaltamos sus palabras en relación con esta toma temporal del Poder Legislativo: “Estamos en las instalaciones de un poder del Estado que ha sido secuestrado, que traicionó a Bolívar y a su causa”. A su vez, remata con esto: “La constituyente abrirá los pasos para la independencia del siglo XXI”. En respuesta a esto, la AN es el poder que más ha sustentado su legitimidad por el voto. En segundo lugar, del yugo español se pasará a consolidar el yugo cubano con el consentimiento de esta inaudita ANC.

Nos preguntamos: ¿cuál independencia? El 5 de julio de 2017 quedará en la memoria de los venezolanos como un día doloroso producto de una pesadilla, de la cual saldremos y que está prohibido repetirse. Ojalá el próximo año sea una celebración cívica con el pueblo de protagonista y no rindiéndole pleitesía a un gobernante a través de un desfile militar.

El próximo 16 tenemos un reto. Consolidar lo establecido en nuestra gloriosa Acta de Independencia y rescatar los principios democráticos de Venezuela que están en grave riesgo, aún más por una dictadura comunista.