Opinión

Joly biodinámico

Nicolas Joly, delirante alquimista de la uva trocada en vino, desde su trabajo de investigación aplicada en su viñedo/DOC, Clos de la Coulée de Serrant en el valle del Loira y desde 1984, es hoy el más radical profeta y practicante del viñedo orgánico/biodinámico en el mundo. 

Lamentablemente, hoy se hace vino siguiendo recetas industriales. Para ello se explotan los suelos sin piedad y el uso de fertilizantes, pesticidas, levaduras alteradas genéticamente para producir determinados aromas, y otros mecanismos químicamente manipulados, son la lógica normal en la gran mayoría de la viticultura del planeta.

Para los viticultores biodinámicos, el cosmos y lo que Joly denomina el equilibrio de la energía de los “cuatro niveles de la materia” (calor, luz, agua y minerales) tienen una influencia fundamental en el ciclo de crecimiento de las vides. Para dominar y encauzar estas fuerzas, utilizan en los viñedos diversos preparados como estiércol, ortigas y  manzanilla. Estos productos se mezclan con agua y se “dinamizan” (remueven) para “ayudar a la planta a atrapar mejor las fuerzas de la vida”. Lógicamente prescinden de fertilizantes químicos, al igual que los viticultores practicantes del cultivo orgánico.

Creamos o no en la biodinámica, Joly denuncia el estado actual de los viñedos del mundo, la estandarizacion del gusto y el vino industrial. Sostiene que el uso excesivo de productos químicos acaba con la individualidad, y divide los vinos en dos tipos: el vino verdadero, que transmite la “peculiaridad del terroir en la copa”, y el vino industrial, en cuya producción se utilizan productos químicos.

El resultado orgánico/biodinámico, será, idealmente, vinos  cruelmente honestos, intensos, salvajes, firmes, derrochadores de un carácter y una identidad excepcional. A Joly parece preocuparle poco si el resultado es “comercial” o si esos vinos “gustan” o no. Su desvelo es hacer posible elixires únicos, inimitables, irrepetibles.

¡Salud!