Opinión

Ideas: 40 notas sobre la revolución digital (4/4)

-31. Los gobiernos: múltiples retos. Una primera dimensión será la de avanzar en los procesos del llamado e-gobierno, que no debería limitarse al ámbito de sus propias necesidades de gestión y control. En los países pobres o con economías en desarrollo, la responsabilidad causada por la revolución digital incluye la de promover la digitalización de las escuelas y universidades, los sistemas de salud, las organizaciones de la sociedad civil, los partidos políticos, las pymes, las empresas. Un gobierno digital adquirirá su verdadero sentido si la sociedad a la que debe servir, también se desenvuelve en el mundo digital.

-32. Una afirmación y su reverso: que el mundo digital potencia el ejercicio de la ciudadanía, pero también lo contrario. El uso político de las redes sociales ha sido fuente de optimismos, pero también de desmentidos. A las redes se le concede el heroísmo de lo asimétrico: ciudadanos con escaso poder tienen allí un terreno para enfrentar a los poderosos. Pero la experiencia nos indica que esto podría ser excepcional, y que la regla es la contraria: que las nuevas tecnologías de vigilancia den lugar a gobiernos y corporaciones cada vez más poderosos.

-33. Un paréntesis para recordar en este recorrido una reflexión del pensador norteamericano Harry Frankfurt sobre la potencialidad de nuestras acciones hacia la esfera exterior (hacia el espacio público). Sostiene: no es posible para cada ser humano controlar todo cuanto quisiera controlar. Tal aspiración es excesiva. Pero lo que sí es asible, posible, manejable, es la de controlar aquello que nos conmueve, lo que importa, aquellos asuntos que nos conectan con el mundo. Y, cabe agregar: quizás ese sea el mejor destino de las redes.

-34. Ocuparse de lo que importa puede estimular la innovación y generar beneficios a los gobiernos. Legislar de forma generosa, sin perder de vista la cuestión de la seguridad, debe ser tarea urgente de los gobiernos. Los usos de lo digital en la salud, el Internet de las cosas, las posibilidades que han abierto el uso de drones, el vasto territorio de novedades que creará la telefonía móvil de quinta generación, impulsados por el Estado, pueden ser fuentes de innovación y progreso para las sociedades.

-35. Copio un párrafo de Schwab: “Las empresas norteamericanas siguen siendo las más innovadoras del mundo desde casi cualquier punto de vista. Atraen al mejor talento, obtienen el mayor número de patentes, tienen el control sobre la mayoría del capital de riesgo del mundo y, cuando cotizan en bolsa, disfrutan de una alta valoración corporativa. Esto se ve reforzado por el hecho de que se mantiene a la vanguardia de cuatro revoluciones en el campo de la tecnología sinérgica: la innovación de tecnologías de combustibles en la producción de energía, la fabricación digital y avanzada, las ciencias biológicas y la tecnología de la información”.

-36. El campo natural de la cuarta revolución industrial ha sido, es y será la ciudad. Y es en ellas donde se incuban y conforman las innovaciones. Abundan los ejemplos de ciudades cuyos mandatarios han entendido los beneficios de ingresar a la autopista digital y hacer uso de los innumerables ámbitos de gestión que podrían facilitarlo todo. Solo un ejemplo puede resultar ilustrativo: que todos los sistemas de tuberías de las ciudades (agua, gas, energía, telefonía y otras) puedan reportar su estado o novedades, a través de chips de control.

-37. La revolución digital en marcha instaura un nuevo mundo, con otras lógicas en los mundos de la vigilancia, la seguridad, las acciones de prevención y control de los delitos. La afirmación según la cual la guerra será ciberguerra, no anuncia el futuro sino que describe el presente. Los drones son apenas el primer recurso visible de lo podría ocurrir cuando, en un hipotético campo de batalla, las dos partes dispongan de información en tiempo real, sobre los movimientos, las armas, el contingente y las intenciones del enemigo. Lo dicen los expertos: conflictos, batallas, confrontaciones de todo tipo se ganaran en las pantallas. Y en nuestros cerebros.

-38. El Informe Riesgos Globales 2016, emitido por el foro de Davos, que lista 13 tendencias globales y 29 riesgos, subraya las amenazas que penden sobre las aspiraciones prototípicas de la clase media (calidad de la educación, acceso a sistemas de salud confiables, disposición de pensiones para el retiro y vivienda propia) se han deteriorado en las últimas décadas. La precarización del empleo y el posible crecimiento de la brecha digital, hacen más estridente la amenaza sobre el sector de la sociedad del que surgen los talentos productivos, creativos y solidarios que impulsan el progreso y la convivencia. Es la una terrible paradoja de la era digital: que la economía de la cuarta revolución industrial no sea capaz de formar a los profesionales que necesita para sus fines.

-39. El mundo digital ha prometido redes, interconexión, participación, intercambios, empoderamiento, accesibilidad, tiempo real, democratización de la expresión. ¿Pero son tales los resultados? Otros fenómenos –individualismo, egoísmo craso, narcisismo, anonimato, ejercicio impune de la mentira y el odio–, ¿han terminado por imponerse, constituirse en lo que predomina? Los datos de las investigaciones realizadas por Sherry Turkle, la promotora de la tesis de conectados-pero-solos (su conferencia en TED está disponible en la web), sugieren como conclusión: estamos en ruta de un camino equivocado, que expone la convivencia y los principios esenciales de la democracia, a una fragilidad cada vez mayor. Un ejemplo rotundo: cuando dos personas se encuentran para conversar, la sola presencia del móvil en el campo de visión de cualquiera de las dos o de ambas, se erige en un perturbador, y hasta en un desactivador de la conversación.

-40. Cierro estas notas, no más que un puñado de granos extraído de un enorme saco de datos, tendencias, ilusiones, pronósticos e inquietantes anticipaciones, con ideas que están en el fundamento del pensamiento de Ray Kurzweil. Afirma que nuestro pensamiento es “extremadamente lento”. Nuestras operaciones neuronales más básicas son varios millones de veces más lentas que los circuitos electrónicos de nuestro tiempo. Por lo tanto, nuestra capacidad de procesar información es limitada, especialmente si la comparamos con la cantidad inenarrable de conocimiento que se produce minuto a minuto. Así, estamos en rumbo a un estado de cosas, donde la inteligencia artificial será incalculablemente más poderosa que la inteligencia humana. “El mundo seguirá siendo humano pero trascenderá las raíces biológicas”. Leo estas afirmaciones, no sin estupor. Y me pregunto lo que tantos: ¿cómo prepararnos para lo que viene?