Opinión

El gran patán

Álvaro Lozada

A apenas horas de haber sido designado presidente de la Asamblea Nacional, el señor y distinguido ciudadano Omar Barboza comenzó a ser víctima de los insultos proferidos por el mandón y gran patán de Miraflores. No había pronunciado palabra el legislador, cuando recibió del primer empleado del país, una andanada de epítetos, como, “…adeco burgués, dinosaurio, momia, corrupto, representante de la vieja política, entre muchos otros que se me escapan, por la variedad, calibre y cantidad…”. Esa fue la salutación por parte de quien preside el régimen. Y en su desmesura, acto seguido, como quien pierde la razón, lo invitó a dialogar, y que le extendía su “mano amiga”. Vaya locura.

Y no contento con el disparate antes precisado, lo retó y amenazó, sin decirlo, con que terminaría preso. ¿Cómo es eso, lo insulta, lo irrespeta como persona y como presidente de la muy legítima (AN), y a la vez lo invita a conversar? Sin duda, un dislate de los tantos en los que incurre a cada instante el capataz de esta menesterosa, hambrienta y acorralada Venezuela. Es la demostración, más palpable, de que el régimen no respeta ni a las persona ni a las instituciones.

Además de la ristra de insolencias ya precisadas, arremetió contra los diputados Henry Ramos Allup y Julio Borges. Los llamó por supuestos apodos. Todo eso en medio de un proceso de “diálogo”. ¿Se imaginan si no hubiese diálogo? Lo que sí es rigurosamente cierto es que ya quisiera Maduro tener la decencia y la formación académica e intelectual de Omar Barboza, Henry Ramos y Julio Borges. En las cadenas televisivas, medio que se utiliza para ofender y decir muchísimas sandeces, amén del recurrente y fastidioso discurso, sin contenido, que se estructura, sí, para irrespetar y amenazar a los ciudadanos con hacer, según él, lo que no han hecho en 19 años de robolución, salvo que no sea destruir y acabar con todo. Todo ello está a la vista de todos. Ah, y descubriendo, ahora, que en Pdvsa hay corrupción. Habrase visto tamaña majadería.

Lo que no aborda el patán de Miraflores con coraje y determinación es el acomodo de la economía y todo el caos institucional, social, de inseguridad personal que mata gente a diestra y siniestra, hiperinflación, y pare de contar. Ese empeño que pone en hablar necedades mañana, tarde y noche, en cadenas de radio y televisión sin fin, es el que debe trasmitirle a su equipo para que resuelvan la situación desastrosa, y nunca va a lo central, ni por asomo se acerca a la catajarra de calamidades que sufre el pueblo, no. Eso lo pasa por alto.

Esas tenemos en este azaroso comienzo de año, por supuesto peor que diciembre y todo el año 2017. Parafraseando al fallecido ex presidente Luis Herrera: “A comprar y renovar alpargatas porque hay joropo para rato…”.