Opinión

Finalizó noviembre con el ritmo trepidante de los desabridos jingles electoreros con sordina. No son las canciones y ritmos que de manera bullanguera anunciaban en el pasado las festividades navideñas. Ahora apenas se escuchan remedos en la televisión y en la radio para promover las candidaturas de alcaldes. Son sueños ignotos que profesan algo más de 300 venezolanos a quienes el totalitarismo premiará debidamente por su sacrificio a la patria. En contraste dramático con los anhelos de bienestar sustentados por 30 millones de habitantes.

Nicolás Maduro Moros nos informa a través del vicepresidente su candidatura a la reelección en el venidero año. Ya no necesita de las convenientes muletas –ambas desaparecidas– cubano-venezolanas. Se siente definitivamente “guapo y apoyao”. Sin cortapisas ratifica lo que ha venido insinuando de manera indirecta. Ahora lo hace sin preámbulos. Él y su combo han sido consecuentes en la definición, con ajustes adecuados, de la estrategia establecida: permanencia a perpetuidad en el gobierno. ¡No se han enredado ni la han convertido en difusa! Mantienen las mismas autoridades del CNE. Al teniente ascendido a capitán –heredero de Trucutú por lo prehistórico y por el garrote– se lo está engullendo lentamente el tremedal. Pronto será como Arias Cárdenas, Rafael Ramírez y la caterva restante de los aprovechados milico-civiles embarazosos. Maduro dixit: “La señora Lucena anunciará a los alcaldes electos en este mes, y al nuevo presidente de la república el próximo año”. Es decir, no debe esperarse ningún cambio sustantivo en la directiva del infame ministerio. De igual manera confirma que la Asamblea Nacional está muerta, (¿ignoramos si el deceso fue producto de un “autosuicidio” o fue un vil asesinato puro y simple?) al igual que los demás poderes públicos constitucionales. No tenemos ni un fiscal general ni un defensor del Pueblo legítimos. Ambos fueron electos por la asamblea nacional constituyente. La que por avatares y maromas del destino, ha devenido en un sui géneris e ilegítimo órgano legislativo simple. Eructan leyes, pero no terminan de parir el nuevo texto constitucional que les sirvió de alibí… ¡Para qué hablar de la Contraloría y del Poder Judicial! Pero sí debemos referirnos brevemente a la consolidación del poder milico como figura de primer orden en el manejo político económico del régimen. ¡Un general de la Guardia Nacional como presidente de Pdvsa y ministro de los hidrocarburos…! ¿Qué tal?

En Venezuela ha sido recurrente el irregular manejo del dinero público. También del mal habido privado. Se han dispensado dádivas y diferentes canonjías sin limitación alguna para ablandar conciencias. La robolución ha implementado novísimas maneras para hacer efectiva la compra a granel de estas. Los vetustos regalos de láminas de zinc y demás enseres han sido suplantados –por obsoletos– con electrodomésticos y otros bienes perecederos e imperecederos de consumo masivo. Ha sido tan eficaz el manejo disoluto de la “res pública” que el llamado Plan de Emergencia implementado en 1958 apenas se recuerda como un mero e ineficaz adefesio de limosna cavernícola. Ahora el carnet de la patria y las tarjetas de débito emanadas de la corrupta burocracia y la red bancaria oficial se han convertido en lubricante expedito para obviar escrúpulos. Se ha anunciado que en este mes se entregarán a más de 4 millones de venezolanos los anhelados churupos. Eso sí, previa constatación electrónica de que se emitió el voto respectivo con el uso concomitante del carnet de la patria boba y de la tarjeta de débito. La corrupción en pleno desarrollo con la alcahueta “trivia” contentiva del jugoso estipendio. Ni Stalin ni Fidel Castro. Ni Mao ni Tito. Ni Hitler ni Mussolini. Ni Ceausescu ni Ho Chi Ming. Ni Sadam Hussein ni Muamar el Gadafi. Ninguno de ellos –¡jamás!– se atrevió a tanto. El mérito corresponde exclusivamente, para la posteridad, a Hugo Chávez y a Nicolás Maduro…

El anterior panorama es claro en grado sumo. Como no existe duda alguna en la interpretación de la estrategia gobiernera, no comprendemos cómo no se termina de estimular ni de convencer a los sectores de oposición para que concluyan el infecundo diálogo y negociación. En brevísimos días veremos a muy pocos alcaldes escogidos casi a dedo –no afectos abierta y totalmente al oficialismo– pretendiendo demostrar al mundo que en Venezuela se practica un régimen republicano aderezado con una inexistente democracia participativa. Estos representantes serán quienes conjuntamente con los cinco gobernadores recién electos conformarán el Estado mayor y la comparsa del candidato presidencial a ser electo mediante elecciones primarias. Es decir; entre Henry Ramos Allup; el escogido por PJ (Henrique Capriles, Julio Borges o Juan Pablo Guanipa); el nuevo abanderado a optar por VP, si en definitiva el gobierno persiste en mantener el secuestro de Leopoldo López, y, además, las candidaturas folklóricas de Henri Falcón y Andrés Velásquez. Cualesquiera de ellos son tontos útiles para la consolidación de los inmodificables planes continuistas. En la MUD no acuerdan consensos unitarios debidamente negociados entre sí. Solo conversan en diálogos sordos, casi como monólogos. Carentes de convencimiento cierto para obtener acuerdos concretos. Esta es la cacareada y teatral negociación política establecida con el gobierno.

Comentario aparte merece la respuesta formulada por la MUD a Luis Almagro. Ahora resulta que las apreciaciones políticas del secretario general de la OEA son impertinentes e inaceptables para ellos porque contrarían los propósitos sustentados por el “cogollo” multipartidista. Autoimpuesto a la brava. Pretendiendo alzarse impunemente con el “santo y con la limosna”. Esto les desnuda definitivamente y los expone a la simple condición de politicastros de la peor ralea.

El cogollo indignamente redivivo también ha designado a dedo –a lo castrense– a diversas personas como representantes de una dudosa sociedad civil organizada. Han escogido como tonante vocero al ex rector –de ingrata recordación– del anterior CNE. Su infeliz e infecunda participación como único representante de la oposición fue evidente. Se convirtió, al final de cuentas, en un simple títere de las cuatro arpías del directorio, quienes lo aceptaron como la típica molestia que ocasiona un simple granito protuberante en la piel. Fastidioso pero desprovisto de consecuencias graves. No nos debe extrañar que el año que viene haya relevos y se escoja como nuevo vocero –luego del previsible fraude– al actual rector. El mismo que se subordinó y se juramentó de manera insidiosa ante la constituyentica. Cuyo desempeño, paradójicamente, es muy parecido al agua por ser incoloro, no tan inodoro e insípido.

Cuando constatamos que la conducta asumida por estos sectores de la oposición, relacionada con el constante uso de personas cuyo desempeño ha sido cuestionable, improductivo e ineficaz. Pero que de manera recurrente emergen en una especie de círculo vicioso producto de barajo de tahúres. Siempre inaudito, con las mismas figuras inapropiadas. Fruto de la supremacía de intereses subalternos. En algunos casos prevalidos con el cuestionable uso del nepotismo. Antítesis del republicanismo y de la ética: padres imponiendo a hijos en una especie de derecho de pernada. Relevo y promoción entre cónyuges, hermanos y descendientes; como si se tratara de derechos monárquicos. De tal manera que se llega a la triste conclusión de que no existe diferencia alguna entre los vicios y mañas utilizados por el gobierno, con los que de manera similar manipulan algunos opositores. Ambos sectores se valen de los mismos modos y con los bueyes de siempre. Prestos para arar, sembrar y recoger el fruto en las diversas parcelas politiqueras... Este diciembre no bailaremos gaitas, ni comeremos ni beberemos las tradicionales delicias navideñas.

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