Opinión

Fallo de tiro con pelota parada

I

La emoción real de este Mundial ha sido ver cómo equipos con poca fama han superado las eliminatorias. También ver la despedida de los renombrados. Pero la justa futbolística poco nos ha ofrecido a los venezolanos, porque no estamos de ánimo para seguir una fiesta.

Recuerdo haber escrito un trabajo para el doctorado de Ciencias Políticas en el que usé la alegoría del fútbol para describir las relaciones asimétricas entre el gigante Brasil y la pequeña Venezuela. ¿Por qué escogí el fútbol? Además de porque me encanta, porque es obvio que si un equipo brasileño se enfrenta con uno venezolano, la competencia va a ser bastante desigual.

La historia lo ha demostrado. Un Lula en la cárcel a pesar de cualquier artimaña judicial dice mucho de lo diferentes que somos. La estimada y admirada doctora Elsa Cardozo consideró que había sido un excelente trabajo y entonces yo decidí que ese sería el tema de mi tesis doctoral, pero ese es otro asunto.

Un hermoso gol de Harry McGuire de pelota parada, producto de un corner, me hizo pensar en que la oposición venezolana está justo en esa situación. Con la diferencia de que el inglés anotó usando la cabeza.

II

Una aguerrida enfermera del Hospital Universitario de Caracas reclama airadamente a Nicolás Maduro la dura situación que vive el gremio. Sin pelos en la lengua la profesional le rebate al presidente cada una de las afirmaciones que hizo en su último acto público antes de irse de fiesta a Turquía.

La mujer le pregunta al presidente si les dio la misma explicación a los militares de que no podía subirles el sueldo lo necesario. Ella no teme que se le vea la cara. Todos los que aparecen en el video demuestran indignación, pero con ojos de hambre. Incluso los pacientes.

Los cuentos de los zapatos rotos abundan, incluso los míos. Aquí no hay profesional o trabajador que se salve, el descontento es más que generalizado. También protestaron los profesores y empleados de la Universidad Central. Intentaron trancar la Plaza Venezuela, obviamente con el amedrentamiento de la GNB y la PNB. Pero ellos también reclaman por mejores salarios. El asunto es que el mejor salario que demandemos hoy ya no será bueno mañana.

Los trabajadores de Corpoelec están cansados de exigir mejoras en sus condiciones laborales. Hasta los de Pdvsa reclaman sin tapujos. Yo creo que las protestas por los servicios no se comparan con las protestas por mejoras salariales, todo pasa por eso. Porque al fin y al cabo las mejoras en las condiciones de vida de una ciudadanía que vive la peor de las pesadillas debe comenzar por regresarles la posibilidad de comer, así de básico. Luego, el agua.

Las protestas ocurren todos los días a toda hora. La gente a gritos se queja de una sola cosa. A gritos y con lágrimas, a gritos e indignados, a gritos callados por el hambre. Queremos poder vivir con el fruto de nuestro trabajo.

¿Así o más claro?

III

El otrora aguerrido (lo conocí en mis tiempos de reportera de política) Andrés Velásquez lleva días lanzando al aire de las redes sociales su propuesta de paro general. Aguerrido, digo, porque lo conocí primero como líder sindical. Él sabe lo que es exigir mejores condiciones laborales.

Lo que está a la vista… la pelota está allí, paradita en el césped verde brillante. La pelota no se mueve, pero es como que nadie quiere dar la patada.

¿Dónde están los líderes políticos? ¿Se han sentado a conversar con el gremio de enfermeras? ¿Con el gremio de transporte? (Dejen de culparlos por no acompañar anteriores protestas, súmenlos). ¿Con el gremio de profesores? ¿Con los trabajadores petroleros? Sentarse para canalizar, para planear, para organizar, para ofrecer respaldo, para solidarizarse. ¿Será que estoy equivocada y sí están tratando de capitalizar el descontento?

La pelota espera una pierna fuerte y vigorosa. Y lo que veo es un equipo corriendo desordenadamente como una gallina sin cabeza. Apenas un jugador solitario se atreve a hacer un amago, un intento, pero lo hace como para que los fanáticos (los pocos que hay) lo vean.

¿Por qué Velásquez usa las redes sociales en vez de hacer el trabajo de hormiga? Las redes no llegan a todos. Las redes entre el gremio político son excusas para cinco segundos de fama.

La pelota está allí, un jugador siente las miradas poderosamente en la nuca. Se para en frente, hace el intento y falla.

Cuando hay tanto en juego, lo importante es saber cobrar. ¿Para cuándo?