Opinión

Mi empresa es mía

Si la ilegal, ilegítima y buena para nada asamblea constituyente cumpliera una milésima de sus presuntas funciones, sobre todo en el ámbito económico, ya habría abierto una rigurosa investigación de las empresas que manejan funcionarios del PSUV enchufados en el Estado. Que sea una compañía anónima de nombre Alimca la que se encarga de almacenar, empacar y repartir la cajas del CLAP en Carabobo y no una dependencia de la gobernación es tan sospechoso como que el G2 cubano sea dueño de una empresa que se encargue de fabricar pinchadores telefónicos, que en criollo se llama despacharse y darse el vuelto.

En los usurpadores de Marx y los últimos correligionarios de Lenin y Stalin no ha mermado su aversión al capitalismo, sobre todo al capital en manos ajenas. Cualquier empresario exitoso que no haga “negocios” con ellos o se ponga remolón, como fueron los casos de Ricardo Fernández y del que llamaron el Rey de la Cabilla, pueden parar con sus bolsillos vacíos en la cárcel, pero los de la comandita sí utilizan la modalidad empresarial, sean compañías anónimas o sociedades ídem, para evitar o impedir que la Contraloría, el Poder Legislativo o el pueblo a través de los medios meta las narices.

Siendo ante la ley “empresas privadas”, la contraloría social o la vigilancia estatal tiene límites claros. Si aún muchas empresas verdaderamente privadas pueden funcionar como cada una lo desee, aunque diariamente son numerosas las inspecciones, los controles y el me da la gana de cualquier chafarote con “carné”, la razón es que la camarilla gobernante maneja como suyas esas empresas que son del Estado pero operan y ganan real como corporaciones privadas. ¡Bingo!

Las escaramuzas entre el gobernador Rafael Alejandro Lacava Evangelista y el mayor Francisco Ameliach Orta, constituyente ilegítimo y ex mandatario de Carabobo, tienen los mismos visos y orígenes del despojo perpetrado por el gerentillo José Gregorio Vielma Mora a la humillada, subordinada y juramentada gobernadora del Táchira: capital, dinero, chanchullos, negocios, ganancias rápidas, corrupción.

Mis zahoríes y oráculos medio en broma y medio en serio me pronosticaron antes de que Nicolás Maduro decretara la reestructuración y refinanciamiento de la deuda exterior, como la llama Rodríguez Zapatero cuando manda la factura, que el mismo día que el ex sindicalista del Metro entregue la banda presidencial aparecerá con Cilita, Diosdado, Tareck, Jorgito, Elías, Villeguitas, Delcy y Héctor como únicos propietarios y directivos plenipotenciarios de Pdvsa y demás empresas básicas. Aristóbulo está jodido, no queda ni de empleado de confianza. Presto bola de cristal, sin opacidades.